MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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martes, 16 de enero de 2018

LOS QUE ME AMARON Y SIRVIERON SERÁN LAS ESTRELLAS ETERNAS, CUANDO TODOS LOS ASTROS HAYAN MUERTO EN EL FINAL DE LA CREACIÓN. SERÁN MIS ESTRELLAS...



La cercana galaxia NGC 1569 es un hervidero de
nacimiento de estrellas



         Extraordinario espectáculo del cosmos, con la visión de las estrellas y los planetas, y la explicación de cómo nacen y mueren, de cómo se forman  los cometas y  esos  planetas, en su recorrido por el firmamento, alimentándose del polvo estelar. Se compara con el Universo celestial, y se comprueba como el más pequeño ángel, tiene mayor esplendor. Es verdaderamente increíble que en el año 1.944, se revelara como se crean y desplazan los astros, se observe la vibración de los pulsares, que liberan rallos gamma y como se forman y mueren esos cuerpos celestes, hecho completamente desconocido por la Ciencia humana en esos años, ya que no había aún radio-telescopios capaces de observar esos fenómenos estelares.

          Y aquí me viene a la mente lo que dice la escritura: El Espiritual y humilde, todo lo abarca, llega a conocer los misterios de Dios y de la Creación, y alcanza a entrever no solo el Universo invisible, al comunicarle Dios una ciencia infusa que le hace penetrar en el mundo celestial, y comprender su belleza, infinidad, armonía, pero también el mundo material, porque está hecho a imagen y semejanza de Dios, ya que se puede juzgar a alguien, como lo dice Jesús, por sus hechos: “A sus frutos los conoceréis”.

          Y eso ocurre a los místicos, que quiere decir a los enamorados y a los humildes, porque, como lo dice San Juan de la Cruz, místico significa enamorado de Dios, y solo se enamoran de Dios  los humildes, ya que el enamorado, como lo explica tan bien el Santo Doctor, se iguala con el Amado y ambos se funden en una misma cosa, fusión que será perfecta en la otra vida con la visión directa de Dios, y entonces, como lo dice el Apóstol, San Juan seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es, ya que la visión espiritual transforma el alma en lo que ve, el alma adquirirá pues la dimensión infinita de Dios, ya que será Dios por participación.  Por esa misma razón, los réprobos serán también semejantes a su padre Lucifer.

        Ya en este mundo, Dios quiere favorecer, no a los Científicos soberbios que son capaces de ver la Creación, de una forma muy limitada, pero que nunca llegarán a conocer el infinito, ya que algo finito es incapaz de acceder a lo infinito. Y por eso, por culpa de su soberbia,  son incapaces de ver al Creador. Y esa es la gran diferencia que existe entre la Sabiduría que viene de Dios, y que por eso es eterna, e infinita, y la Ciencia humana, que terminará con el fin del Universo, y que por eso es perecedera, y será siempre incompleta y limitada.

         
En este escrito, vemos como Jesús confirma lo que tan bien explica San Juan de la Cruz: como en este mundo, con nuestra carne mortal, es imposible ver a Dios, por eso los israelitas estaban convencidos de que ver a Dios significa la muerte. Esa muerte se produce porque la inmensidad de Dios, es inaccesible para la carne mortal. Según lo que dice ese Santo, solo Moisés y San Pablo pudieron ver a Dios, pero de una forma limitada, porque el Todopoderoso hizo el milagro de amparar su debilidad humana con su "Brazo izquierdo".

      Interviene ahora Jesús, explicando de una manera racional y exacta, sin que la Ciencia humana pueda contradecir alguna de sus palabras, lo que demuestra de una manera inequívoca que es realmente Él el que habla, y que es el autor de todo lo que existe en el Universo, además, explica la diferencia tan abismal que existe entre la Creación material perecedera, y en contigua agonía por el gasto y la depreciación de la materia, y el mundo espiritual, indegradable y eterno.

       Esto es lo que explica tan bien San Juan de la Cruz, cuando dice: "toda la belleza del mundo, comparada con la belleza de Dios es suma fealdad, toda la Ciencia, suma ignorancia, toda la riqueza, suma pobreza, y toda la gracia suma desgracia". El mundo pues, al ser la imagen de Dios, es como un espejismo, que refleja de cierta manera al Creador, pero es como un mundo virtual, que está pero que no existe, ya que un día desaparecerá, mientras que Dios y la Creación espiritual permanecerán para siempre. Está escrito en la Epístola: Nadie vio, nadie oyó, ni cayó en mente humana lo que Dios tiene reservado para sus elegidos”.

       El mundo es pues un sueño de Dios, que se produce el séptimo día de la Creación, que es cuando Dios descansó, y digo que es un sueño, porque cuando soñamos, se producen acontecimientos en los cuales no interviene nuestra voluntad.

   En cierta manera, es también una mentira, porque el reloj, indicando la hora miente continuamente, mientras que en la Eternidad, que es el “Medio día”, como lo dice San Juan de la Cruz, citando el Cantar de los Cantares de la Biblia, está fijo, y por eso no miente nunca. Esta mentira del mundo, que es el tiempo, necesario para la recreación del alma, permite la presencia de Satanás, que es el Padre de la mentira, y que es necesario, ya que es el catalizador que separa los dos componentes que son el bien y el mal, presentes en cada ser humano.


DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
(Dictado del 8-8-1.944)


        Dice Jesús:
    
                […] ¡Oh, que luminosos horizontes de ciencia divina puede alumbraros con una sola palabra de mi Evangelio! ¡Qué gran misterio de perfecto amor y perfecta Justicia está encerrado en esas palabras del Evangelio de mi infancia: se fortalecía, crecía! Leéis y proseguís. O bien leéis y meditáis, pero lo hacéis embebidos en substancia humana lo que es sobrenatural. En vosotros la carne es tan fuerte que sobrepasa las fuerzas intelectivas del espíritu. 

           De lo que se desprende que solo a los que han matado la carne en cuanto a sus reclamos y sus prepotencias, y han hecho de estos restos la base del trono para el espíritu-rey, se les conceden los conocimientos, sea a través de la palabra Divina, como por la Divina infusión de una inteligencia que raya lo perfecto porque proviene del Paráclito. Este, por una espiritual encarnación del Verbo en vosotros, ¡oh, espíritus vírgenes deseosos únicamente de bodas eternas!, os impregna de Sí y os impregna en vosotros la Palabra que os hace “portadores de Cristo”, como lo era la Esposa Virginal en sus ardores septiformes.

          He dicho de la inteligencia “que raya lo perfecto”. Es perfecta porque proviene de Dios, más una criatura humana no podría poseer la Perfección tal como es. Se disolvería, porque el corazón y la mente de un ser terrenal no pueden contener la cognición total de lo que es Dios. Lo infinito no cabe en lo finito.

          Para el espíritu separado de la carne, conocer a Dios es vida y es júbilo. Para una criatura en el exilio, sería una fulguración. El éxtasis demasiado sublime destruiría su inteligencia y su vida al despedir la chispa proveniente de la Verdad. Por eso la Verdad – que es buena – siempre se reviste con un velo de carne, de modo que vuestra debilidad pueda soportarla, de modo que vuestra limitación pueda conocer a Dios, y vivir en su conocimiento, llevando el Cielo en vosotros sin que por eso tengáis que morir antes de que llegue la hora.

         


DE LOS CUADERNOS DE Mª VALTORTA
(18-10-1.944)


          […] Hete aquí: te veo, oh mi Dios encarnado, deslumbrante y majestuoso, erguido en el éter más puro. Estás solo. Te veo solamente a Ti, con el glorioso aspecto de Rey de la Creación. Tu atavío de etéreo y perlífera materia resplandece y aún más resplandece tu Carne glorificada, que es Carne y Luz a la vez. ¡Oh, Belleza desconocida a los muchos que no se ocupan de obrar de modo tal que puedan conocerte un día! ¡Oh, Belleza mía, que borras todas mis penas solo con mostrarte!
         
           Jesús no habla, pero me invita con la mirada a ir hacia Él. Y yo voy. Alentada por su deseo, impulsada por el mío, mi espíritu asciende hacia mi Rey.

          Y Él dice: “Mira. Conoce. Compara”, Y con su luminosa mano, en la que resalta el rubí de la llaga, indica un ilimitado horizonte celeste. Pues, en efecto, estoy en lo alto, más allá de la atmósfera, más allá de la estratosfera, en la zona que hay solamente astros y éter. No hay nubes, ni polvo, ni vientos. Aunque en realidad, un viento queda, es el viento musical, armónico, creado por el movimiento de los astros.

          Comprendo que Jesús quiere mostrarme, sin palabras, la verdad de este signo estelar. ¡Oh, cuán diferente es del pobre concepto enunciado hace poco y de todos los que hasta hoy he conocido! Me esfuerzo por explicarlo.

          Transitan nítidos astros, unos en línea recta como una bala de cañón, otros, deslizándose como serpientes en el azul; unos girando en su eje mientras recorren la propia órbita, otros, danzando como infantes gozosos en el prado del éter. A cada movimiento, la luz palpita, como si el gozo del movimiento y de la obediencia a las leyes del Creador aumentara la incandescencia de su cuerpo ardiente, solo el sol está fijo e irradia su luz uniforme como un enorme globo de oro fundido con ardientes topacios y ese metal y esas gemas son tales que nuestras joyas más bellas son como sucios guijarros o sucio latón. Ese sol parece una enorme lámpara votiva que adora la Majestad de Dios.

          ¡Cuántos astros hay! Mi mirada gira, gira, gira… y por doquier ve astros y planetas… ¡Cuántas vidas estelares desconocidas hay aquí arriba y cuantos ignorados fulgores! ¡Qué lenguajes misteriosos y qué vidas misteriosas se hallan aquí!

          Hay astros qué, en su fulmíneo recorrido, se purifican, perdiendo efluvios y escorias, que se funden con las de otras estrellas y crean el núcleo de nuevas vidas; así el polvo de los astros forma una senda de innumerables y pequeñas vidas que, en realidad, son pequeñas respeto a los planetas, pero incalculablemente grandes respeto a la nada que es el cuerpo humano. Y esta senda, completamente luminosa, que es como un verdadero vivero de estrellas, deja escapar cada tanto una de sus relucientes vidas que, como una flor, se abandona en el viento del firmamento, se aparta del cuadro natal y, por un proceso que no sé explicar, nutriéndose de las sustancias que atrapa en su camino, va a plasmarse definitivamente… así ha nacido una nueva estrella. 

         O mejor dicho: esta estrella se ha aislado para decirle al hombre que la descubra: “Yo también existo”. Y aún hay otras estrellas que están en proceso de formación y transitan con la estela de su combustión y solidificación como un manto llameante o una cabellera suelta, desplegada por el aura de su mismo recorrido. Todo esto sucede en un prado de etéreo azul que hace perder el valor a la turquesa más pura y al más precioso zafiro pues, si se compara con él, se muestran pálidos y opacos.
         ¡Oh, luz de los campos celestes!, ¿Por qué no sé explicar mejor estas conjunciones, estas formaciones, estas disgregaciones, este inexplicable fermentar de vidas, esta obediencia, belleza y majestad del mundo estelar?

          Jesús hace un movimiento: su mirada se aparta de las estrellas y se vuelve hacia atrás y hacia la izquierda. Probablemente, de su Pensamiento parte una orden, un deseo, aunque no oigo palabra alguna. Un ángel llega velozmente, y se postra adorándole, a los pies del Salvador. Jesús me dice: “compara esta luz con esas luces”. No dice nada más. En efecto, por más que la luz de este ilimitado jardín de astros, que es el firmamento sea tal que no hay mente de poeta o de científico que pueda imaginarla ni siquiera lejánamente, el ángel, ese único ángel, resplandece más que todos los astros juntos…





ACLARACIÓN DE JESÚS SOBRE LA VISIÓN
DEL COSMOS




EL COSMOS ES LA IMAGEN MATERIAL DE DIOS




De los cuadernos de María Valtorta
(19-12-1.944)

Dice Jesús:

“Y ahora Yo te hablo:
Te he mostrado solamente un ángel, un simple ángel. No era un serafín, un querubín, ni un arcángel. Era solo un ángel, diría que era el más pequeño, y te lo he mostrado para hacerte comprender que es un ángel común en las filas que exultan en el Cielo. Y has visto cómo su luz, que otorga un cuerpo etéreo a su esencia hecha solo de espíritu, ha ofuscado la luz de todos los astros juntos.

Con el deseo de mi Pensamiento, he llamado a un ángel y ha venido desde el más lejano Empíreo, y entre mi llamado y el momento en que se ha postrado a mis pies, no ha pasado ni siquiera una fracción de tiempo que llamáis segundo.

He querido esto para demostrarte cómo, los que creen ser sabios porque conocen los dogmas de la ciencia humana, no siempre exactos y nunca completos, y se creen dueños de un océano de luz, de verdad y de belleza, en realidad, poseen solo una partícula de los mismos, y para colmo, unida a muchas escorias.

Has dicho: “¡Cuántos misterios hay aquí arriba!”.

Es así, ¡oh estrellita de tu Maestro! La vida no se detiene en esta creación. No se detiene en ninguna parte de ella. Y no se detendrá hasta que Yo haya dicho: “¡Basta!” y cambie, como está establecido en mi Pensamiento, los aspectos y las leyes que hace miles de siglos he dado a la Vida.

Vida es la del éter, que con su ligera solidez facilita la carrera de los astros y sostiene su peso y que con su composición y frigidez permite la perfección cada vez mejor de los mismos hacia ese límite máximo que he establecido para cada vida. Aquí se obedece mi voluntad. Vida es la de los astros y planetas que, partiendo de nebulosas que podíamos llamar fetos de astros formados en el amplio seno del éter, van solidificándose lentamente, se nutren como voraces bocas del mismo modo que un niño arrebata alimento y zumo del seno de la nodriza. 

La misma insomne carrera de todas estas vidas estelares permite al fluir de ellas de moléculas – gases y metales – que encienden las nebulosas y en el fuego se funden con el núcleo primitivo y se hacen cada vez más concretas y, al final, la llama se convierte en fuego y el fuego en astro. Se suceden esponsales y nacimientos, nacimientos y esponsales, y muerte de astros longevos que, al disgregarse en la última convulsión vital, se hacen núcleos de otras vidas, latentes en el gran río de la Galatea. No hay una siquiera que no tenga una misión de amor también para vosotros, que estáis lejos, a distancias de miles de millones de kilómetros; para vosotros que estáis aún más lejos, porque ya no sabéis “ver” con los ojos de hijos de Dios.

Te he mostrado ese polvo de astros, que es polvo respeto al fulgor de mi ángel. Más, ¡oh pequeña hija a quien alzo los velos del misterio para hacer olvidar la Tierra y enamorarse de cada vez más de mi Patria!, ¿Cómo hemos de llamar el polvo de los que son grandes solo en cuanto al orgullo, de los que llevan el nombre de hombre?

¿A esos podría decirles: “Mirad”? No, pues no verían. Y no creerían aunque les hiciera ver por un milagro de Mi Potencia. Han masticado el pan y el fruto de su soberbia y de la ciencia humana. Y se han enloquecido. Di y doy páginas de verdad y de santidad. Más, para muchos, caen por los suelos como briznas de mísera paja. Los “hombres” – démosles el título de nobleza de acuerdo con el concepto que ellos tienen – no se cuidan de estas palabras.

“Hombre” debería querer decir: “hijo de Dios, hecho a imagen y semejanza del Padre en los pensamientos, en los afectos, en los actos, en los impulsos, en los deseos”. Los hijos son así. En cambio, actualmente “hombre” significa “el animal más soberbio, más vacuo, más cruel, más fútil, más contrario a Dios”. Cree serlo todo. Es una nada. Lo es porque es solamente “hombre” y ya no es más “Hijo de Dios”.

¿Dónde está el espíritu del hombre? ¿Quién lo posee aún?

Hija, dejemos a estos infelices librados a su triste suerte, a la que intentamos arrebatares con el Amor. Solo el Amor puede lo que ninguna otra cosa puede. Más, aún que sea “potente”, a menudo queda impotente porque choca contra una soberbia que permanece impertérrita ante todos los ataques del Bien. 

Se creen dioses porque tienen en los labios el agresivo fruto del saber humano. Adán que se perdió por querer conocer, por querer conocer para convertirse en “dios” (Gn 3, 1-7), no muere. Sus tendencias renacen en cada uno de los hombres.

Ven. Que a los Hijos de la Luz, a los Hijos de Dios, sea dado el pan y el fruto de la Verdad y la Sabiduría, que no se refieren solo a lo que es inherente a Dios, sino también a todo lo que existe en el Universo, puesto que todo vino de Dios.

Aspira al Cielo. Aquí ya no habrá disonancias entre ti y los que estén a tu lado. Aquí, ya no habrá contrastes entre tu desear y tu tener. Aquí descansarás feliz y regocijada. Aquí me tendrás… Si el tenerme en medio de las constricciones de tu condición de ser viviente en la Tierra te proporciona el gozo que te exalta, considera qué significará tenerme ya sin más límites.

La vida pasa. El Cielo llega. El dolor muere. La bienaventuranza permanece. Los que me amaron y me sirvieron serán las estrellas eternas cuando todos los astros hayan muerto en el final de la Creación. Serán mis estrellas…”.





domingo, 14 de enero de 2018

LA PRUDENCIA SOBRENATURAL QUE ES EL SANTO TEMOR DE OFENDER A DIOS, ES UNA GRAN VIRTUD; LA PRUDENCIA HUMANA POR NO QUERER ENFRENTARSE A LOS HEREJES ES UN ACTO DE COBARDÍA



Un libro de Educación para la Ciudadanía 
se mofa de la Iglesia Católica

 Quiero aquí hablar de cierta Jerarquía Católica, muy, pero que muy prudentes, que para no acarrearse problemas de ninguna índole, no solo no se enfrentan abiertamente con los lobos que dispersan y asesinan a las ovejas, es decir, en contra de los políticos actuales, promotores de la Cultura de la Muerte de los indefensos, de los blasfemadores y de los herejes como Massiá Clavel; Queiruga, Hans Küng, y otros "grandes teólogos" del tipo José María Castillo" (también Satanás es un gran teólogo), y tantos renegados, que procuran por todos los medios desprestigiar y destruir a la Santa Iglesia Católica.

      Pero además, no se atreven a criticarles abiertamente, ni a advertir a esas ovejas que les han sido entregadas por Jesús-Dios para custodiarlas, para librarlas de los lobos sanguinarios y de los falsos profetas, para así poder conducirlas a los Pastos Eternos, aún a riesgo de su bienestar, de lo que dirán, y enfrentándose con ellos hasta la entrega de su vida, si fuera necesario.

Y me disgusta y me escandaliza profundamente citar la conducta de cierto Cardenal Emérito, que cuando estaba en funciones, declaró en el programa de Televisión, que "Tenemos que mimar a los representantes de todos los partidos políticos, sean del color político que sean" (sic)

       Y recuerdo que el Partido Socialista, ha aplicado el Aborto libre y gratuito, cuando gobernaba en España, bastaba solo la firma de un psiquiatra, diciendo que era un trauma para la madre, y las clínicas como la del siniestro Doctor Morín, tenían ya preparados documentos firmados de antemano por Psiquiatras, por lo que venían de toda Europa las mujeres que no podían abortar en su país, con embarazos de ocho meses o más.

         Este gobierno le quitó la autoridad sagrada de los padres sobre los hijos, al permitir a las niñas tener relaciones, con cualquier tipo de hombres, sin que los padres puedan intervenir, pueden igualmente abortar sin el consentimiento de sus padres; distribuyeron la píldora abortiva del día después; la Educación para la Ciudadanía, obligatoria en todos los colegios, en donde se enseñaba a los niños como mantener relaciones sexuales satisfactorias, alabando el matrimonio homosexual, y denigrando las enseñanzas de la Iglesia.

Igualmente, hecho de una gravedad extrema: el Gobierno socialista de Zapatero resucitó el odio entre todos los españoles, que había quedado latente después de la Terrible Guerra Civil, votando la Ley de la Memoria Histórica, hablando de las atrocidades cometidas por la Dictadura franquista, y naturalmente, silenciando las atrocidades de la Izquierda.

    



De los cuadernos de Mª Valtorta 
(17 de Junio de 1.943)


Dice Jesús:

“Te quiero hablar de la prudencia humana.

La prudencia sobrenatural es una gran virtud. Pero la prudencia humana no es una virtud. Vosotros, hombres, habéis aplicado este nombre, como una falsa etiqueta, a sentimientos impropios y no virtuosos. Así como llamáis caridad, a la moneda que dais al pobre.

Pero si vosotros dais una limosna, incluso virtuosa, y la dais para ser vistos y aplaudidos por el mundo, ¿Creéis que hacéis un acto de caridad? No. Desengañaos. Caridad quiere decir: amor. Caridad es, por tanto, tener piedad y amor por todos los necesitados de la tierra. No hace falta dinero para hacer un acto de caridad. Una palabra de consejo, de consuelo, de dulzura, un acto de ayuda material, una oración, son caridad. Una limosna dada con grosería, humillando al pobre, en el que no sabéis verme, no es caridad.

Lo mismo ocurre con la prudencia. Vosotros llamáis prudencia a vuestra vileza, a vuestro anhelo de vivir tranquilos, a vuestro egoísmo. Tres cosas que ciertamente no son virtud.

También en vuestras relaciones con la Religión sois amantes del vivir tranquilos. Cuando sabéis que una franca profesión de fe, que una expresión, dicha como os la susurra el Espíritu de Verdad, pueden quitaros autoridad, dadores de trabajo, maridos, hijos, padres, de los que esperáis ayuda material, vuestra humana prudencia os hace encerraros en un silencio que no es prudente sino cobarde, cuando no culpable, porque llegáis a negar, a renegar, perjurando vuestros sentimientos más espirituales.

Pedro fue el primero que en la hora del peligro, por una prudencia humana, llegó a negar que me conociera. Yo lo permití, esto, para que arrepentido, pudiera después compadecer y perdonar a los hermanos pusilánimes. ¡Pero cuántos “Pedros” desde entonces hasta ahora! Tenéis siempre ante la mente, un interés mezquino, y lo anteponéis y tuteláis en perjuicio del interés eterno que os fructifica la Verdad valiente y valientemente profesada.

Ante ciertas manifestaciones de Dios, vosotros, pobres hombres, no tenéis ciertamente la valentía de Nicodemo y de José, que en una hora tremenda para el Nazareno y para sus seguidores supieron adelantarse para pensar en Mí contra la hostilidad de toda Jerusalén. Tu misma, a veces, te quedas un poco perpleja ante ciertas expresiones mías y las quisieras hacer menos tajantes.

La prudencia humana os guía. La lleváis a todas partes. Hasta en las obispalías, hasta en los conventos. ¡Cómo habéis cambiado en relación con los primeros cristianos que no tenían en cuenta nada de cuanto fuera humano y miraban solamente el Cielo!

Es verdad que yo he dicho que seáis prudentes como las serpientes, pero no con una prudencia humana. Os he dicho también que para seguirme, hay que ser audaces contra todos. Contra el amor a si mismos; contra el poder, cuando os persigue porque sois mis seguidores; contra el padre, la madre, la esposa, los hijos, cuando éstos quieren, por afecto humano y preocupación terrena, impediros que sigáis mi Camino, porque sólo una cosa es necesaria: salvar la propia alma incluso perdiendo la vida de la carne para obtener la Vida eterna”.





211. Regreso a Hebrón, patria del Bautista
(7-7- 1.945)

     [...] ¡No, no es lícito! Ninguna moneda puede comprar la conciencia, y menos aún la de los sacerdotes y los maestros. No es lícito encontrarse sumiso ante las cosas fuertes de la Tierra cuando quieren conducirnos a obrar en contra de lo que Dios ha establecido: esto no es sino impotencia espiritual, y está escrito: "El eunuco no entrará en la asamblea del Señor"Si, pues, no puede ser del Pueblo de Dios el impotente por naturaleza, ¿podrá ser su ministro el impotente de espíritu? En verdad os digo que muchos sacerdotes y maestros, habiendo perdido su virilidad espiritual, han venido a ser, culpablemente, eunucos espirituales. Muchos. ¡Demasiados!

    Meditad, observad, comparad, y os daréis cuenta que tenemos muchos ídolos y pocos ministros del Bien, que es Dios. Ahora se ve porque las ciudades-refugios no son ya tales. Ya no se respeta nada en Israel. Los santos mueren por el odio hacia ellos de los no santos.
    [...] ¡Venid!, es el Amor que pasa, quien quiera puede seguirle, porque para ser acogido por Él se requiere solamente buena voluntad".
     Jesús ha terminado en medio de un silencio atónito. Parece que muchos han sopesado las palabras que han escuchado., prueban su sabor; las degustan, las confrontan.

        Mientras esto sucede y Jesús, cansado y sudoroso, se sienta a hablar con Juan y Judas, he aquí que se alza un clamor al otro lado del muro: gritos confusos, luego más claros: "¿Está aquí el Mesías? ¿Está?". La respuesta es afirmativa. Entonces pasan adelante a un hombre contrahecho, que de tan torcido como está parece una "S".

        "¡Es Masala !".
       "¡Demasiado contrahecho! ¿Qué puede esperar?".
       "¡Ahí está su madre! ¡Pobrecilla!"
       "Maestro, su marido la rechaza por ese aborto de hombre de su hijo, así que vive aquí de la caridad pero ahora es ya anciana y le queda poca vida...".
         El aborto de hombre - realmente es así - está ante Jesús. No puede ni siquiera ver su rostro de lo encorvado y torcido que está. Parece una caricatura de hombre-chimpancé o de un camello humanizado.
        La madre anciana y mísera, ni siquiera habla, solo gime: "Señor... creo...".
         
         Jesús pone sus manos sobre los hombros sesgados del hombre, que apenas si le llega a la cintura; alza su rostro hacia el Cielo y dice con voz potente: "Enderézate y sigue los caminos del Señor". El hombre experimenta un brusco movimiento y, como impulsado por un resorte, queda derecho como el más recto de los hombres. El movimiento ha sido tan repentino, que parece como si se hubieran roto unos resortes que le hubieran contenido en esa posición anómala. Ahora le llega a Jesús a los hombros; le mira y cae de rodillas, con su madre, ante su Salvador, y ambos le besan los pies.

         Es indescriptible la reacción de la muchedumbre... A pesar de todas las resistencias, Jesús se ve obligado a permanecer en Hebrón, porque la gente está dispuesta a formar barreras en las salidas para impedirle marcharse.
          Así... entra en la casa del anciano arquisinagogo, que tan cambiado está respecto al año pasado...     

sábado, 13 de enero de 2018

COMENTARIOS DEL ÁNGEL DE LA GUARDIA AZARÍAS SOBRE LA MENTALIDAD DE MUCHOS CREYENTES


RETRATO DE LA GRAN MÍSTICA ITALIANA MARÍA VALTORTA





En este extraordinario comentario del Ángel de la Guardia de María Valtorta, están retratados muchos creyentes que se imaginan que la Religión consiste únicamente en prácticas religiosas, creyendo erróneamente que en la vida corriente y en los negocios, es lícito comportarse como auténticos depredadores, olvidándose por completo de los mandamientos de Dios. 

Lo más grave es que muchos "creyentes" y directores espirituales, se creen que la vida religiosa consiste solo en esas prácticas, asistir a misa los domingos y los días de precepto, confesarse una vez al año como mínimo, y apoyan incondicionalmente esta opinión, son los quietistas que predican el relativismo, que al no tener la verdadera caridad, se creen que todo el mundo tiene que ser como ellos, ya que no pueden dar lo que no tienen.

El verdadero amor a Dios, siempre va ligado con el amor al prójimo necesitado y pide a todas los verdaderos creyentes, la desaparición del hombre viejo, volver a renacer a una vida nueva, para poder ser dignos moradores de la Jerusalén celestial, en donde no entra ninguna alma imperfecta y egoísta.

He conocido a muchos fieles, que se imaginan que la Religión consiste solo en eso, y siguen con una vida impía, creyendo que la religión se practica solo dentro de las Iglesias, y fuera de ella, se comportan como verdaderos ateos, hablo de ciertos empresarios que se dicen católicos, que tienen personal a su servicio, y que los explotan de mala manera. Hacen muchísimo daño a la Santa Iglesia, ya que la gente al verlos, dicen: “Esos comportamientos son el fruto de lo que se les enseña”, y algunos pueden perder la fe por su culpa, por lo cual tendrán que rendir cuentas a Dios.




REFLEXIONES DEL LIBRO DEL AZARÍAS, EL ÁNGEL
 DE LA GUARDIA DE MARÍA VALTORTA


[…] ¡Oh!, no es frecuentando los lugares de oración cómo el hombre se santifica sino con toda la vida. Vosotros llamáis impropiamente “practicar” a lo que tan solo es “frecuentar”. Frecuenta quien marcha corrientemente a un lugar, y practica el que pone por obra lo que en aquel lugar se le enseñó o aprendió. Más, ¡cuántos escribas o fariseos ven los ángeles desde el altar entre los que van una o más veces al día en los lugares de oración! ¡Cuántos!

Es preciso poner en práctica las enseñanzas, y hacer que estas y los Sacramentos fructifiquen, no por ser alabados en la Tierra y ocupar un buen puesto en el Cielo, sino por el súper espiritual deseo de honrar de este modo al Señor y de no gozar imperfectamente del alimento que Él suministra a vuestro espíritu. Es entonces cuando, verdaderamente, con la humildad y caridad de vuestras intenciones, la leche espiritual que es sinceridad, puede obrar en vosotros haciéndoos crecer en robustez.

Cualquiera meneará la cabeza diciendo: “El que es asiduo a las prácticas de piedad no puede pecar”.

¡Oh Las fornicaciones de la falsa piedad son más numerosas de lo que se cree! Muchas almas, parecidas a muchos conyugues libidinosos, hacen una doble vida, cesando una de ellas en el dintel de la Iglesia. Una vez fuera de ella, marchan a los amores adúlteros con la carne, el egoísmo y las concupiscencias. Después de alimentarse con el Bondadoso, son crueles con sus hermanos: tras purificarse con la Sangre caritativa derramada por todos, son anti caritativos mostrando sus egoísmos feroces; y habiéndose instruido con la palabra, realizan actos contrarios a las enseñanzas de la misma. 

Y, ¿no cabe llamarlos adúlteros a estos tales? ¿No se les puede llamar embusteros? Cuando menos: mariposas disfructuosas o bien ociosos y zumbadores moscones, que pierden el tiempo en curiosidades vanas y en vagabundeos de sensualidad espiritual; mientras que el verdadero enamorado de la leche espiritual permanece unido a este alimento, no queriendo cosa que le distraiga de él, antes va en su busca y, cual abeja laboriosa, produce después dulces licores con el. 





viernes, 12 de enero de 2018

ESTREMECEDOR RELATO DE LA DESCRIPCIÓN Y CONVERSIÓN DE UN HIJO REBELDE GRACIAS A LA FE DE SU MADRE EN JESÚS.




Pintura de Giacometti, madre con 3 hijos



Maravillosa predicación de Jesús sobre el mandamiento de la Ley: honrarás a tu padre y a tu madre, explicación de como influye el comportamiento de los padres sobre el futuro desarrollo espiritual de los hijos: de la misma manera que los padres transmiten a sus hijos a través de sus genes, ciertas cualidades morales, artísticas o enfermedades, también, salvo excepciones, existe una transmisión de sus malos o buenos hábitos espirituales.

Esto es una explicación de como al ser hijos de Adán y Eva, estos nos han transmitidos los "genes espirituales" del pecado original, nadie llama misterio a que un hijo tenga una enfermedad hereditaria transmitida por sus padres, sin embargo muchos teólogos llaman misterio a la transmisión del pecado original. 

Ser hijos de Adán y Eva significa que en su lugar, hubiéramos comido también del fruto prohibido, el único ser humano que no ha recibido ese gen de la muerte,  es la santísima Virgen María, y eso porque estaba destinada de todo eternidad a ser la Madre de Dios, y la Corredentora del género humano, y está claro que fue Jesús como nuevo Adán y María, como nueva Eva, los que han transmitido también a sus hijos espirituales los antídotos necesarios  para borrar los genes transmitidos por Adán y Eva.

Aquí vemos como la fe profunda en Jesús de una madre con el corazón dolorido y con lágrimas de dolor, puede transformar el comportamiento de un hijo rebelde, es lo que ocurre muchas veces con la Santísima Virgen María, la cual  como Madre de la Humanidad, con su corazón dolorido e Inmaculado, puede retener el brazo del castigo de Dios, y alguna vez lograr su conversión. 

Y es que una madre que ha dado a un hijo suyo la vida material, puede también darle la Vida espiritual, si como en el parto, cuando sufre materialmente de dolor para conseguir dar la primera vida,  sufre espiritualmente  luego para también dar a su hijo la segunda Vida que es la Vida eterna. Por eso creo que una madre que ora y sufre para la conversión de su hijo pecador y rebelde, e implora al Hijo de Dios, obtendrá tarde o temprano la Salvación de su hijo, algunas veces solo un momento antes de comparecer ante el Juicio de Dios.




DEL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO DE 
MARÍA VALTORTA


Dice Jesús:

(...) Pero, para no ser malvados hermanos siempre, y adúlteros esposos un día, hay que aprender ya desde la primera edad el respeto hacia la familia, que es el más pequeño y a la vez el más grande organismo del mundo: el más pequeño respeto al organismo de una ciudad, de una región, de una nación, de un continente, pero el mayor porqué es el más antiguo, porqué lo puso Dios cuando aún el concepto de Patria, de País no existía, viviendo sin embargo ya y siendo activo el núcleo familiar, manantial de la raza humana y de las distintas razas, pequeño reino en el que el hombre es rey, la mujer reina, súbditos los hijos. ¿Puede acaso un reino dividido, en que sus habitantes entre sí son enemigos, puede subsistir? No puede. Pues así, en verdad, una familia no subsiste si no hay obediencia, respeto, economía, buena voluntad, laboriosidad, amor.

“Honra al padre y a la madre” dice el decálogo. ¿Cómo se honra? ¿Por qué se deben honrar?

Se honran con verdadera obediencia, con exacto amor, con confidente respeto, con un temor reverencial que no cierra las puertas a la confidencia, como tampoco nos hace tratar a nuestros mayores como si fuéramos siervos o inferiores. Se les debe honrar porqué, después de Dios, quienes dan la vida y proveen a todas las necesidades materiales de la vida, los primeros maestros, los primeros amigos del joven ser nacido a este mundo, son el padre y la madre.

Se dice: “Que Dios te bendiga”; se dice: “Gracias” a aquel que recoge un objeto que se nos ha caído, o nos da un trozo de pan. Pues entonces, ¿no vamos a decir, con amor, “Que Dios te bendiga”, y “gracias”, a quienes se matan trabajando para darnos de comer, o tejiendo nuestros vestidos y manteniéndolos limpios, a quienes se levantan para escrutar nuestro sueño, se niegan al descanso para cuidarnos, o nos hacen de su seno lecho en nuestros momentos más dolorosos de cansancio?

(...) Son nuestros amigos. Mas, ¿qué amigo puede ser más amigo que un padre, o más amiga que una madre? ¿Podéis tener miedo de ellos? ¿Podéis decir que él o ella van a traicionar? Bueno, pues ved como ese joven necio o esa muchacha aún más necia se buscan amigos entre los extraños, y cierran el corazón al padre y a la madre, y corrompen su mente y su corazón con contactos al menos imprudentes, si es que no son incluso culpables, motivo de lágrimas paternas y maternas, que hienden, como gotas de plomo fundido, el corazón de los padres. 

Pero Yo os digo que esas lágrimas no caen en el polvo y en el olvido; Dios las recoge y las cuenta. El martirio de una madre o de un padre pisoteados recibirá premio del Señor. Así como tampoco será olvidado el acto de un hijo que somete a suplicio a su padre y a su madre, aunque estos, en su doliente amor, supliquen piedad de Dios para su hijo culpable.

“Honra a tu padre y a tu madre si quieres vivir largamente sobre la Tierra” está escrito; “Y eternamente en el Cielo”, añado ¡Demasiado poco castigo sería el vivir poco aquí por haber ofendido a los padres! El más allá no es un cuento, y en el más allá se recibirá premio o castigo, según hayamos vivido. Quien ofende a un padre y una madre, ofende a Dios, porque Dios ha mandado amarlos, y quien no ama peca; pierde por tanto así, más que la vida material, la verdadera vida de que os he hablado, le espera la muerte (es más, ya está en él, habiendo caído su alma en desgracia de su Señor); tiene ya en sí el delito porque hiere el amor más santo después de Dios; tiene ya en sí los gérmenes de los futuros adulterios, porqué de un mal hijo, viene un pérfido esposo; tiene ya en sí los estímulos de la corrupción social, porque de un mal hijo nace el futuro ladrón, el torvo y violento asesino, el frío usurero, el libertino seductor, el vividor cínico, el repugnante traidor de la Patria, de los amigos, de los hijos, de la esposa, de todos. ¿Podéis acaso nutrir estima y confianza hacia quien ha sido capaz de traicionar el amor de una madre y burlarse de las canas de un padre?

Escuchad, no obstante también esto: el deber de los hijos se corresponde con un parejo deber de los padres. ¡Maldición al hijo culpable…más también para el culpable progenitor! Haced que los hijos no puedan criticaros y copiaros en el mal. Haceos amar por haber dado amor con justicia y misericordia. Dios es Misericordia. Los padres, que van solo después de Dios, sean misericordia. Sed ejemplo y consuelo de los hijos. Sed paz y guía. 

Sed el primer amor de vuestros hijos. Una madre es siempre la primera imagen de la esposa que querríamos. Un padre, para las hijas jovencitas, tiene el rostro que sueñan para el esposo. Haced que, sobre todo, vuestros hijos e hijas elijan con sabia mano sus recíprocos consortes, pensando en la madre, en el padre, y deseando en el consorte lo que hay en el padre, en la madre: una virtud veraz.

Si tuviera que hablar hasta agotar el tema, no serían suficientes el día y la noche. Por ello, en atención a vosotros, concluyo. El resto, que os lo manifieste el Espíritu Eterno. Yo echo la simiente y sigo caminando. En los buenos, la semilla echará raíz y dará espiga. Marchad. La paz sea con vosotros”.

Quien se marcha se va raudo, quien se queda entra en la tercera pieza y come su pan, o el que le ofrecen los discípulos en nombre de Dios. Sobre rústicos apoyos han sido colocados unos tablones y paja donde pueden dormir los peregrinos.

La mujer velada se marcha con paso ágil; la otra, la que ya estaba llorando desde el principio, y ha seguido llorando sin interrupción mientras Jesús hablaba, se mueve incierta y luego se decide a marcharse.

Jesús entra en la cocina para tomar alimento; pero apenas acaba de empezar a comer, ya tocan a la puerta. Se levanta Andrés que está más cerca, y sale al patio. Habla y luego vuelve: “Maestro, una mujer, la que lloraba, pregunta por Ti. Dice que tiene que marcharse y debe hablarte”.

“Pero en este plan ¿Cómo y cuándo come el Maestro?” exclama Pedro.

“Debías haberle dicho que viniera más tarde”, le dice Felipe.

“Silencio. Luego como. Seguid vosotros”.

Jesús sale, la mujer está afuera.

“Maestro…una palabra…Tu has dicho…¡Oh…, ven detrás de la casa! ¡Es penoso manifestar mi dolor!”. Jesús condesciende, sin decir palabra; se limita una vez detrás de la casa a preguntar: “¿Que quieres de Mí?”.

“Maestro…te he oído antes, cuando hablabas entre nosotros…y luego te he oído mientras predicabas. Parece como si hubieses hablado para mí. Has dicho que en toda enfermedad física o moral está Satanás…yo tengo un hijo enfermo en su corazón

¡Ojalá te hubiera oído cuando hablabas de los padres! Es mi tormento, se ha desviado con malos compañeros y es…es exactamente como Tú dices…ladrón (por ahora en casa, pero...) Es un pendenciero…un avasallador…Siendo como es, joven, se destruye con la lujuria y la crápula. 

Mi marido quiere echarle de casa. Yo…yo soy su madre…y muero de dolor. ¿Ves como jadea mi pecho? Es el corazón que se me parte de tanto dolor. Desde ayer, deseaba hablarte, porque…espero en Ti, Dios mío; pero no me atrevía a decir nada. ¡Es tan doloroso para una madre decir: “Tengo un hijo cruel”!...”. La mujer llora, curvada y doliente, ante Jesús.

“No llores más. Quedará curado de su mal”.

“Si pudiera oírte, sí; pero no quiere oírte. ¡Oh…, nunca sanará!”

“¿Tienes fe tú por él? ¿Tienes voluntad tú por él?”

“¿Y me lo preguntas? Vengo de la Alta Perea para rogarte por él..."
“Pues entonces, ve. Cuando llegues a tu casa, tu hijo te saldrá al encuentro arrepentido”.
“Pero, ¿cómo?"

“¿Cómo? ¿Crees que Dios no puede hacer lo que Yo pido? Tu hijo está allí, Yo estoy aquí, pero Dios está en todas partes…Y Yo le digo a Dios: “Padre, piedad por esta madre”. Y Dios hará tronar su llamada en el corazón de tu hijo. Ve, mujer. Un día pasaré por las calles de tu ciudad y tú, orgullosa de tu hijo, saldrás a recibirme con él. 

Y, cuando él llore sobre tus rodillas, pidiéndote perdón y contándote su misteriosa lucha, de la que salió con alma nueva, y te pregunte como sucedió, dile: “Por Jesús has nacido de nuevo al Bien”. Háblale de Mí. Si has venido a Mí, es señal de que conoces; haz que él conozca y me lleve en su pensamiento para tener consigo la fuerza salvadora. Adiós. La paz a la madre que ha tenido fe, al hijo que vuelve, al padre contento, a la familia restaurada. Ve”. La mujer se va en dirección al pueblo y todo termina. 






jueves, 11 de enero de 2018

DEDICADO A TODOS LOS ILUMINADOS Y QUE SE CREEN ESCOGIDOS POR DIOS PARA CAMBIAR LA TRADICIÓN EN REBELDÍA CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA FUNDADA POR JESÚS



Recuerdo de Retiro espiritual 
Temed a Dios para no retroceder.
Para avanzar, amadlo (S. Agustín)


        En el Post anterior explicaba Jesús que había dos clases de personas: Las que habían recibido poca educación Religiosa, por su alejamiento de la Iglesia, o por la doctrina y el mal ejemplo de algunos pastores mediocres, que recibirán de parte de Jesús en el Juicio particular su merecido, y las que habían recibido una buena enseñanza religiosa, pero que a pesar de eso se habían alejado de Dios, porque como lo dijo San Juan en su Evangelio, habían preferido las tinieblas a la Luz, para que sus malas obras no fueran manifiestas. 

             Estas últimas personas son las que pecan contra el Espíritu Santo, y no tendrán perdón ni en este mundo, ni en el otro, son los hijos de las tinieblas, discípulos de Satanás.

        Este punto de vista de Jesús, y no me canso nunca de repetirlo, es completamente opuesto a la mentalidad actual, que predica el relativismo, y que quiere modificar, o volver a reinterpretar el Evangelio, quiere una doctrina "descafeínada", en donde no se quiere ver la diferencia abismal que existe entre el pecado y la Virtud; y en donde no se habla ni se quiere hablar, por miedo o cobardía, del Juicio final, del Cielo, del Infierno, del Reino de Satanás, e incluso se critica y se odia a los que predican la verdadera doctrina, llegando a tratarlos de retrógrados, o fanáticos de la Edad Media.
      
       Esta doctrina, tradicional, que es la que vivieron y practicaron todos los grandes Santos, los Apóstoles, los  Doctores de la Iglesia y los Mártires, así como los Profetas del Antiguo Testamento, ocasionaron en todos los tiempos, de parte del Pueblo que se había desentendido de la Verdadera Doctrina, una verdadera persecución, y un gran odio hacia ellos, de parte de esos rebeldes a la Ley de Dios.

       Conozco a cierta persona, un Catequista, que había mantenido una reunión mensual con el grupo de la Parroquia, presidida por el cura, y con la presencia de los otros catequistas, se había atrevido a comentar que no se podía amar a Dios de la misma manera que a un sádico pecador. Doctrina pura y verdadera, porque a Dios hay que amarlo con todas nuestras fuerzas, todo nuestro ser, y anteponerlo a todo. Y al prójimo, hay que amarlo como a si mismo, según está indicado en los Evangelios y el Catecismo.
         
          Pues, bien la reacción del Sacerdote y de una catequista, sobrina del Arzobispo; ¡licenciada en teología!, fue inmediata: "Es falso, ¡Hay que amarlos a los dos de la misma manera!, y aquí está reflejado en ese hecho la mentalidad herética actual: poner el hombre a la misma altura de Dios, y esto es un pecado aún más grave que el pecado de Lucifer: porque al fin y al cabo, él era el ángel más subido que había creado Dios, y la distancia entre él y Dios, aunque era infinita, era mucho menor que la distancia que existe entre el ser humano y Dios.

           Es el gran triunfo de Satanás, que se transformó de Ángel en Demonio, y que sigue arrastrando con él después de una gran multitud de ángeles del Cielo, a otra gran multitud de hombres, que ellos también se transformarán en réprobos, si no rectifican a tiempo.
           
          Solo me queda rezar con fervor todos los días de mi vida por todos mis familiares y conocidos que han abandonado a Dios, para que Dios no los abandone a ellos.

           He abierto el libro de los Cuadernos de María Valtorta al azar, y he caído en el texto siguiente de fecha del 28 de Marzo de 1.944:



            Dice Jesús:

        "Por leer el Evangelio tan distraídamente como hacéis, se os escapan demasiado verdades. Y tampoco asimiláis las grandes enseñanzas, que adaptáis a vuestro modo de ver actual.

        En tanto, debéis saber que el Evangelio no debe adaptarse a vosotros, sino que vosotros debéis adaptaros al Evangelio. El Evangelio es como es. Su enseñanza es igual en su primer siglo de vida y será igual también el el último, aún cuando ese último siglo llegase dentro de miles de millones de años. Por entonces, no sabréis vivir según el Evangelio - y en verdad, ya sabéis hacerlo muy poco - pero no por eso el Evangelio cambiará. Él os dirá siempre las mismas verdades vitales.

           Ese deseo vuestro de adaptar el Evangelio a vuestro modo de vivir es una confesión de vuestra miseria espiritual. Si tuvierais fe en las verdades eternas y en Mí, que las proclamé, os esforzaríais por vivir de modo integral el Evangelio, tal como lo hacían los primeros cristianos. Y no digáis: "Pero la vida de hoy es tal que no podemos vivir esas enseñanzas. Las admiramos pero somos demasiado deferentes de ellas como para poder seguirlas".

       También los paganos de los primeros tiempos eran diferentes, demasiado diferentes del Evangelio y, sin embargo, supieron seguirlo. Eran lujuriosos, ávidos, crápulos, crueles, escépticos, viciosos, pero supieron arrancar de si mismos todas estas mezquindades, supieron dejar al desnudo su alma, hacerla sangrar para arrancarla a los tentáculos de la vida pagana y, heridos de este modo por las ideas, en los afectos, en sus costumbres, supieron venir a Mí a decirme: "Señor, si Tú quieres puedes sanarme". Y Yo les sané. Yo cicatricé sus heroicas heridas.

             Ya que es heroísmo saber arrancar de si el mal por amor de una ley que se ha aceptado totalmente. Es heroísmo mutilarse de todo lo que es un obstáculo para seguirme. Es el heroísmo que Yo he indicado: "En verdad os digo que, para seguirme, hay que dejar la casa, los campos, las riquezas, los afectos. Más el que sepa dejar todo para venir a Mí, por el amor a mi Nombre, le será dado cien veces más en esta vida. En verdad os digo que el que se regenere al seguirme poseerá el Reino y el último día vendrá conmigo a juzgar a los hombres".
          ¡Oh, verdaderos fieles míos! Estaréis conmigo, conmigo, como una multitud fulgida y refulgente en la hora de mi triunfo, de vuestro triunfo, pues todo lo que es mío es vuestro, es de mis hijos, es de mis amados amantes, de mis bienaventurados, de mi júbilo.

         Más, ¡Oh, hombres! , hay que "regenerarse" para ser míos. Hay que regenerarse. Citando mis palabras también lo dice Juan, mi predilecto al hablar de Nicodemo, como lo dice Mateo al hablar del hombre rico. Hay que renacer. Hay que regenerarse. Hay que hacerse un alma nueva, ¡Oh, nuevos gentiles del siglo XX! Hay que hacerse un alma nueva despojándose de los compromisos y de las ideas del mundo, para abrazar mi Idea y vivirla, vivirla verdaderamente, integralmente.

    Así lo hicieron los gentiles de los primeros siglos y se convirtieron en los gloriosos Santos del Cielo y dieron civilización a la Tierra. Así tenéis que hacer vosotros si es verdad que me amáis, si es verdad que anheláis la otra Vida, si es verdad que trabajáis para civilizar la Tierra. ¡Esta Tierra que ahora es más incivil que una tribu sepultada en las florestas tierras vírgenes! ¿Por qué lo es? Porque me rechazó. El llamarse cristianos no quiere decir ser cristianos. El haber recibido un bautismo pro forma no lo significa. Ser cristianos quiere decir ser como Cristo dijo que hay que ser, como lo repite el Evangelio.

              Más vosotros leéis poco el Evangelio, lo leéis mal, le quitáis todo lo que os molesta en las grandes enseñanzas. Y ni siquiera notáis las enseñanzas más delicadas. [...]

          ¿Qué creéis, que Yo, que era tan contrario a los discursos, agregué palabras por solo el gusto de decirlo? No; Yo dije lo absolutamente necesario para llevaros a la perfección. Y si en la enseñanza evangélica está lo que puede dar la salvación a vuestra alma, en los toques más menudos está lo que puede llevaros a la perfección.

              El primer toque se refiere a los mandos; desobedecerlos significa morir para la Vida. El segundo, a los consejos; obedecerlos significa alcanzar una santidad cada vez más solícita y acercarse cada vez más a la perfección del Padre.

          En el Evangelio de Mateo está dicho: "Al multiplicarse la iniquidad, la caridad de muchos se enfriará". ¡Oh, hijos!, he aquí una verdad que se medita muy poco.

         ¿De qué sufrís ahora?: sufrís de falta de amor. En el fondo, ¿Qué son las guerras? Son odio. Y, ¿qué es el odio? Es la antítesis del amor. Lo demás: Las razones políticas, el espacio vital, las fronteras injustas, una afrenta política, son excusas, solamente excusas.
       No os amáis. No os sentís hermanos. No os acordáis que provenís todos de una misma sangre, que nacéis todos del mismo modo, que morís todos del mismo modo, que todos tenéis hambre, sed, frío, sueño, del mismo modo; que todos necesitáis pan, vestidos, un techo, calor, del mismo modo. No os acordáis que Yo he dicho: "Amaos. Por el modo en que os amaréis, se comprenderá si sois mis discípulos. Amad el prójimo como a vosotros mismos".

       Creéis que estas palabras son embustes. Creéis que mi Doctrina es la de un loco. La sustituís con muchas doctrinas humanas, doctrinas pobres o malvadas según quien las creó. Más aún las más perfectas de ellas son imperfectas,  si son diferentes de las mías. Buena parte de ellas será de metal preciado, como la mítica estatua (Dan. 2, 31-45); pero la base será de fango y, al final, causará el derrumbe de toda la doctrina. Y, con el derrumbe causará la ruina de los que se habían apoyado en ella. Mi Doctrina no se derrumba. Quien se apoya en ella no se arruina; por el contrario asciende a una seguridad cada vez mayor: sube al Cielo, a la alianza de Dios en la Tierra, al goce de Dios más allá de la Tierra.

          Más la caridad no puede existir donde existe la iniquidad, porque la caridad es Dios y Dios no convive con el Mal. Por eso, el que ama el Mal odia a Dios y, al odiar a Dios, aumenta sus iniquidades y se separa cada vez más de Dios-Caridad. Este es el círculo del que no se sale y que se estrecha para torturaros.

      Los potentes y los humildes, todos habéis aumentado vuestras culpas, habéis desatendido el Evangelio, habéis escarnecido los Mandamientos, os habéis olvidado de Dios - pues no puede afirmar recordarle el que vive siguiendo la carne, el que vive siguiendo la soberbia de la mente, el que vive siguiendo los consejos de Satanás -; habéis pisoteado la familia, habéis robado, blasfemado, asesinado, dado falso testimonio, mentido, fornicado. Habéis hecho lícito lo ilícito robando aquí un puesto, una esposa, un patrimonio; robando allí, aún más arriba, el poder o la libertad nacional y habéis aumentado vuestro latrocinio con la culpa de la mentira, para justificar ante el Pueblo vuestras acciones que lo envían a la muerte. 

        ¡Habéis engañado a esas pobres gentes que no piden más que vivir tranquilas!  Y que en cambio, vosotros incitáis, con venenosas mentiras, las unas contra las otras para aseguraros un bienestar que no es lícito conseguir con el precio de la sangre, de las lágrimas, del sacrificio de Naciones enteras.

           Y aquí quedan perfectamente reflejados todos los Partidos Políticos actuales, que con el pretexto de defender al Pueblo que les ha votado, o a los cuales dicen representar, les roban y los exprimen para asegurar su bienestar personal, la de sus familiares, correligionarios y amigos, con mentiras y falsas promesas, amparándose en la autoridad, o comprando las conciencias, y a los que podrían denunciar sus hazañas y tropelías.





UN DÍA TRANSMITE AL OTRO ESTE MENSAJE Y LAS NOCHES SE VAN DANDO LAS NOTICIAS SIN QUE SE ESCUCHE SU VOZ (SAL 19)

DIOS HABLA AL MUNDO, SIN PALABRAS, LO PUEDE OÍR EL QUE CONTEMPLA
LA NATURALEZA Y OYE LA VOZ DE SU CONCIENCIA








San Pablo a los Romanos 1, 16-25.

Yo no me avergüenzo del Evangelio, porque es el poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos en primer lugar, y después de los que no lo son. 
En el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y para la fe, conforme a lo que dice la Escritura: El justo vivirá por la fe. 
En efecto, la ira de Dios se revela desde el cielo contra la impiedad y la injusticia de los hombres, que por su injusticia retienen prisionera la verdad. 
Esta palabra que habla de la ira de Dios, si fuera pronunciada por un creyente de hoy día, atraería hacia él el desprecio y el ostracismo de toda la comunidad católica, que en su gran mayoría es relativista, y predica como un mantra el dios "merengue".
Porque todo cuanto de se puede conocer acerca de Dios está patente ante ellos: Dios mismo se lo dio a conocer, ya que sus atributos invisibles -su poder eterno y su divinidad- se hacen visibles a los ojos de la inteligencia, desde la creación del mundo, por medio de sus obras. Por lo tanto, aquellos no tienen ninguna excusa: en efecto, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias como corresponde. Por el contrario, se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad. 
Es lo que justificará a los hijos de la Luz de los hijos de las tinieblas: como dice el Evangelio de San Juan, la Luz ha venido al mundo, pero las tinieblas no han querido recibirla para que no sus obras no sean manifiestas.
Toda la Creación canta y testifica la Gloria de Dios, hoy es más manifiesta que antiguamente, cuando se creía que la Tierra era el centro del mundo y que el sol, la luna y las estrellas eran simples luminarias. Hoy día con los observatorios, se sabe que hay miles de millones de galaxias y de estrellas, y Jesús dijo a María Valtorta, que hay millones de mundos habitados más grandes y mejores que el nuestro.

Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles. 
Hoy día al conocer la inmensidad de todo lo creado, se advierte un hecho inaudito: la mayoría de la gente, en vez de ser aún más creyente, se ha olvidado de Dios, a pesar de conocer la inmensa complejidad de todo el universo tanto sideral como microscópico,  y animal, que obedecen a leyes impuestas por el Creador para asegurar su supervivencia, y que son de una complejidad y de una sabiduría que escapa a nuestros conocimientos.

Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de su corazón, Dios los entregó a una impureza que deshonraba sus propios cuerpos, ya que han sustituido la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a las criaturas en lugar del Creador, que es bendito eternamente. Amén. 
Dios deja libertad absoluta al género humano, cuando Dios ya no manda su Gracia lo que ocurre cuando se ha abandonado las Leyes de Dios, vienen las aberraciones increíbles: y se promulgan leyes que permiten el matrimonio entre tres hombres o mujeres, y hasta entre un ser humano y un animal, lo que hace que hasta los demonios están horrorizados.




Salmo 19(18),2-3.4-5.

El cielo proclama la gloria de Dios 
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje 

y las noches se van dando la noticia. 
Sin hablar, sin pronunciar palabras, 
sin que se escuche su voz, 

resuena su eco por toda la tierra 
y su lenguaje, hasta los confines del mundo. 
Allí puso una carpa para el sol.



El día transmite este mensaje, significa que toda la Creación demuestra la existencia de Dios, y las noches se van dando las noticias indica que nuestra inteligencia y sentido común, grabados en la Conciencia por Dios al crear cada alma, nos dicen que está presente. Dios se comunica a todos los hombres sin palabras, solo con sentimientos: es la alegría que nos inunda cuando cometemos una buena acción, y el pesar cuando hemos pecado contra la Ley de Dios. 




Lucas 11, 37-41.



Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer. 
Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.
El Fariseo en nuestros días es el que cumple con las obligaciones de la Iglesia, es el que frecuenta los templos y asiste a las ceremonias religiosas, pero no tiene caridad con sus semejantes, se cree que Dios solo quiere que asistamos a las ceremonias, pero que no exige ningún cambio de conducta, siguen egoístas, explotadores con los que tienen a su servicio, y se toman por el centro del mundo, y que todos tienen que rendirles pleitesía, porque son egoístas y soberbios.