MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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domingo, 23 de julio de 2017

MAGNÍFICO CANTO GREGORIANO PARA LLAMAR AL ESPÍRITU SANTO






Santa Teresa de Jesús cantó este cántico y se le apareció un ángel que le traspasó el corazón con un dardo de fuego, la Santa no supo decir que tipo de ángel era, y dice que le movió el corazón inflamado de amor como el que mueve un montón de ascuas ardiendo que se han quedado mortecinas, causándole un deleite celestial que se trasmitió del espíritu al cuerpo material.

Este fenómeno místico tan raro, fue plasmado por el gran escultor italiano Bernini en una magistral obra en Roma. San Juan de la Cruz lo describe como si fuera un hecho corriente, aclarando que el ángel era un Serafín, que son los ángeles más altos de la Jerarquía angélica, cuya característica principal es el amor a la Divinidad, dice que es común que esto ocurra cuando el alma experimenta un éxtasis místico, y que lo que hace el ángel es "trabucar" el corazón que está ardiendo de amor, para atizar ese fuego que está como adormecido. 

Cuando después de muerta, se observó el corazón de la Santa, se pudo ver la herida del corazón producida por el dardo de fuego del Serafín.



jueves, 20 de julio de 2017

LAS VIRTUDES DE LA PACIENCIA Y LA OBEDIENCIA



Jesús el Dios-Emperador del Universo, por Él creado
era Paciente y Obediente, ya que estaba sometido
a la Stma. Virgen María y a San José



Jesús explica a la gran mística italiana María Valtorta las virtudes necesarias para alcanzar la Vida eterna, Jesús ha querido en estos tiempos donde la fe y la Religión católica están cada vez más "vapuleadas", explicar claramente como debemos de ser los católicos, el razonamiento y la explicación es de una intensidad y de una claridad tan impresionantes, que yo me explico el por qué la Gran Santa de nuestra época, la Madre Teresa de Calcuta, tenía además de su breviario y su rosario, esos escritos tan impresionantes.






 DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA  11 DE OCTUBRE DE 1.944

Dice Jesús:

“La paciencia y la obediencia son dos grandes virtudes. La paciencia aporta la paz; aporta la amistad con Dios, el respeto a Dios, la caridad hacia el prójimo, la salud espiritual y física y las bendiciones celestes.
El impaciente está inquieto. Dios no está en la inquietud, pues se siente solo en la paz del corazón. También un corazón apenado puede estar en paz. Hay paz cuando hay resignación. Más en el corazón que se obstina ante la voluntad eterna y el embate de las cosas comunes, siempre hay esfuerzo, sufrimiento, inquietud.
¡Como si sirviera para algo ser inflexibles y obstinarse como mulos reacios, para cambiar a su favor el curso de los acontecimientos, aún de las más sencillos! ¡Más no es así, hijos míos! Los acontecimientos humanos no se doblegan y, si oponéis resistencia, os doblegarán duramente con el rigor de las leyes, o los superiores. Y en cuanto a las sobrenaturales, es más fácil que se modifiquen ante una filial y dócil sumisión vuestra y que no lo hagan ante vuestra arrogante rebelión.

El impaciente termina por no tener respeto hacia Dios. Para él, es fácil pasar a pensamientos, actos y palabras que nunca deberían brotar de un hijo y súbdito, respeto a la paternidad y majestad de Dios. El impaciente es soberbio. Se cree más acertado que Dios y del que le dirige, y por lo tanto, desea obrar por sí mismo. El impaciente llega a desairar a su prójimo y se hace responsable del retraso para obtener lo que desea. El impaciente daña su salud espiritual al ofender la confianza y la caridad hacia Dios y hacia el prójimo y daña su salud física porque todo resquemor deprime el organismo. El impaciente cierra con el dique de su rebelde impaciencia los ríos de la Gracia que son las bendiciones celestes.

¿Creéis no merecer ese sufrimiento que padecéis? ¿Sois acaso como esos perfectos monstruos de soberbia, que se creen tan perfectos que proclamáis no tener culpas por expiar? Mirad hacia atrás, hacia vuestro pasado. No digáis: “No maté, no robé”. No solo son esas culpas que merecen un castigo. Y no roba solamente el que se oculta y luego ataca a uno que pasa. ¡Oh, se puede robar de tantos modos! Y pueden robarse muchas cosas, no solo dinero.

¿Queréis conocer algunas cosas que se pueden robar, además de las monedas, las alhajas y los bienes materiales? Son el honor, la pureza, la estima, la salud, las ganancias y, en cuanto a Dios, el respeto, el culto sincero y la obediencia hacia Él. ¿Veis? Y os he citado solo algunos. En cambio, ¡Cuántos y cuántos otros robos comete hasta el hombre que parece más honesto! ¿Acaso no mata el que lleva a su prójimo a la desesperación, aun cuando el desesperado no se mate? Sí que mata, mata la parte más selecta, el espíritu, que en su desesperación se aparta de Dios, matriz de todo hombre destinado a nacer para el Cielo, y por eso muere. ¿Acaso no comete un robo el que quita la fe  del corazón de su prójimo? Sí que lo comete y, sin embargo. ¡Cuántos arrancan la fe, con obras y palabras a quien creía en su justicia y siembran en él la incredulidad hacia toda fe, o la venenosa planta de la idolatría! ¿Acaso no roba el que quita el honor y la paz a una mujer y le niega la paternidad al bastardo, nacido por su causa? Sí que roba: comete dos robos, que están entre los más graves y maldecidos por Mí. He citado los hechos más graves, pero luego…pero luego…

¡Oh!, nadie está libre de culpas para expiar. Yo me he ofrecido para evitaros el castigo que habíais merecido aquí en la Tierra; es un castigo de Amor, porque no he querido castigaros en aquel otro lugar en donde el castigo se mide en siglos o en eternidad, mientras aquí – ya sean meses o años - siempre se trata de una migaja de tiempo. Pues bien, si yo me he entregado, ¿Por qué queréis reavivar inmediatamente mi severidad con vuestra desobediencia y mostrándome un corazón airado por la impaciencia?  Haced que Dios sea amigo vuestro, y Él estará con vosotros contra vuestros enemigos, que son los hechos de la vida, las consecuencias por la tragedia que habéis provocado por vuestra culpable ligereza, al dejar que Satanás y los demonios menores quedaran libres para torturar al género humano.

Más, si queréis hacer lo que más os gusta, según la antigua soberbia de la raza humana, si queréis haceros sordos a las voces celestiales que desean vuestro bien, sordos a las voces de la caridad y movidos por vuestro sentimiento de egoísmo que aborrezco, Yo os digo: “Hacedlo, más no evitaréis lo que os habríais evitado si os hubierais entregado a Mí. Y entonces, será inútil llamar a Dios”.


Luego Jesús me dice:
“Esto es para ti. Pero no para ti sola. Que cada uno tome su parte y lo use como medicina”.
No dice nada más. Y yo, por lo que me toca, tomo la parte que reconozco que me corresponde. Y por los demás, siento dolor, un verdadero y sincero dolor. No habría querido este dictado, en el que vuelvo a recordar al severo Maestro de un año atrás.




martes, 11 de julio de 2017

DIJO EL PADRE PIO DE PIETRELCINA: "HAY QUE VACIAR DE ALMAS EL PURGATORIO"



DEBEMOS REZAR POR LAS ÁNIMAS: LES HACEMOS
 UN GRAN BIEN A ELLAS Y A NOSOTROS







Un refrán castellano dice: "el muerto al hoyo y el vivo al bollo", y eso es lo que ocurre en las misas por los difuntos, y en todas las misas a las cuales yo asistí, he visto siempre el sacerdote afirmar que el difunto está ya en el cielo, cuando en realidad no es así: Al cielo que es un intercambio de amor entre Dios y el alma, solo se puede entrar con el alma completamente purificada y limpia, no solo de sus vicios, pero también, y es lo más difícil, de las profundas raíces que los alimentan.

Es una tarea que es larga y difícil, para darse cuenta de ello basta recordar lo que nos cuesta perdonar y olvidar las ofensas recibidas, cuando para entrar en el  Cielo, hay que deshacerse completamente de esas raíces. Pero además hay que expiar toda la falta de Amor a nuestros parientes y hermanos, en la Vida de la gran Mística italiana María Valtorta, que pasó muchos años paralítica en su cama, sin el amor de su madre, que la desatendía, esta se le apareció, y entre otras cosas le dijo: "¡Si supieras como se paga aquí la falta de amor hacia nuestro prójimo!" 



¡ROGAD POR LOS DIFUNTOS!
(De una imagen piadosa de Ayuda a la Iglesia necesitada)

Desgraciadamente cuando alguien muere, sus familiares creen que, ya con la misa del funeral tiene bastante...¡Qué poco saben de la otra vida!... si en vez de tantas lágrimas, coronas, flores y mausoleos costosos, se acordaran de rezar por ellos, de dar limosnas en su nombre, de decirles misas, las Misas Gregorianas serían las ideales, pues tras treinta misas seguidas aplicadas al mismo difunto, según privilegio de la Iglesia, el alma del Purgatorio  sube al cielo, así acertarían. ¡Pero nadie escarmienta en cabeza ajena!, y mientras los familiares difuntos sufren los tormentos y llamas del Purgatorio, ellos disfrutan las rentas y herencias  que les dejaron los que ahora gimen en aquel lugar de purificación...

No seas tu de estos y cuéntalos en tus oraciones, limosnas y sacrificios, y sobre todo, con la misa, remedio con excelencia para sacar almas del Purgatorio. Ellas saben lo que tu haces a su favor y jamás olvidarán el gran beneficio que les haces al aliviarlas de sus dolores y sacarlas de aquel lugar de sufrimientos. Las almas del Purgatorio jamás permitirán que pasen hambre quienes piden, rezan o encargan misas por ellas. No los olvides. Si tienes dificultadas para decirles misas a tus difuntos en la parroquia, puedes escribir a: Ayudas a la Iglesia necesitada, Ferrer del Río, 3, Madrid 28028, y allí te dirán, mediante un donativo, las misas que quieres incluso las Gregorianas.

Si no tienes medios económicos para decirles misas a tus difuntos, no olvides que después de la Misa, el Rosario es la oración más eficaz aplicable a los difuntos.

Pedidos: 963 919653 y 963 492727.

lunes, 10 de julio de 2017

DIOS NOS AMA DE TAL MANERA QUE UTILIZA TODOS LOS MEDIOS A SU ALCANCE PARA LLEVARNOS A SU SANTO REINO.



Capilla lateral de la Iglesia de "La Zubia" en la Provincia de Granada.
La Iglesia del Siglo XVII, está bajo la advocación
de la Asunción de la Stma. Virgen María.





La Santísima Virgen de Lourdes se apareció a Santa Bernardita en el lugar donde se quemaban todas las vendas que habían servido para sanar las enfermedades del cuerpo, que el padre de la santa traía desde el Hospital.

Ahora, como Reina del Cielo y de la Tierra y medianera de todas las Gracias de Dios, el que se acoge a ella, puede curar las enfermedades del alma que son los pecados.

Los millones de peregrinos que van a Lourdes buscan la sanación de los cuerpos, el desfile de los enfermos en sillas de ruedas es impresionante, hay pocas curaciones, algunas son verdaderamente impresionantes, pero no vemos las curaciones de las enfermedades del alma, que se traducen en conversiones, solo lo veremos en el otro mundo.

Dios, en su infinita bondad y misericordia, no quiere la muerte del pecador, sino que se arrepienta y alcance la Vida eterna. Ha enviado a su Madre la Santísima Virgen María para cuidar de las almas, y para eso nos la ha entregado en la Cruz por Madre, el que la ame como una madre y se encomiende a ella, y es persona de buena voluntad, tiene la Salvación asegurada.

Los siete Espíritus de Dios enviados en misión por toda la Tierra, como así lo relata el Apocalipsis, corresponden a todo lo que existe en la Creación, puesto por Dios para recordarnos constantemente su presencia.


Del Evangelio como me ha sido revelado de Mª Valtorta:


La primera palabra del Padre y Señor es esta: “Yo soy el Señor, Dios tuyo”.

En cada instante del día, la Voz de Dios pronuncia esta palabra y su dedo la escribe. ¿Dónde? Por todas partes. Todo lo dice continuamente: desde la hierba a la estrella, desde el agua al fuego, desde la lana al alimento, desde la luz a las tinieblas, desde el estar sano, hasta la enfermedad, desde la riqueza hasta la pobreza.”

Todo dice : “Yo soy el Señor. Por Mí, tienes esto. Un pensamiento Mío te lo da, otro te lo quita y no hay fuerza de ejercito ni de defensas que te pueda preservar de Mi voluntad”. Grita en la voz del viento, canta en la risa del agua, perfuma en la fragancia de la flor, se incide sobre las cúspides montanas, y susurra, habla, llama, grita en las conciencias: Yo soy el Señor Dios tuyo”.







martes, 4 de julio de 2017

DIOS HIZO EL HOMBRE A SU IMAGEN Y SEMEJANZA



Mujer, aquí tienes tu hijo, hijo aquí tienes a tu Madre










De los Cuadernos de María Valtorta
(14 de Julio de 1.944)


[…] la ignorancia profusamente difundida entre los creyentes origina ideas equivocadas acerca de la imagen de Dios, que no es una imagen física, pues Dios-Espíritu no tiene rostro, no tiene estatura, no tiene una estructura material. Más el hombre tiene la imagen que Dios Creador ha ideado para él.

Por cierto, el Potente, el Infinito. No tenía necesidad de llegar al hombre a través de una evolución secular de cuadrúmanos. Desde el momento que fue creado y comenzó a juguetear en los árboles del paraíso terrestre, el cuadrúmano fue cuadrúmano. El hombre fue hombre desde el momento en que Dios lo creó con el fango y, haciendo lo que no había hecho nunca con todo lo creado, insufló en su rostro el espíritu.

La semejanza con Dios está en ese espíritu eterno, incorpóreo, sobrenatural, que tenéis en vosotros. Está en ese espíritu, en ese átomo de espíritu infinito que, encerrado en una cárcel angosta y precaria, espera de volver a reunirse con su Fuente, y compartir con Ella libertad, alegría, paz, luz, amor, eternidad.

La imagen persiste aún donde ya no hay semejanza, porque físicamente el hombre permanece tal cual a los ojos de los hombres, aunque a los ojos de Dios y de los sobrenaturales habitantes del cielo y de pocos elegidos de la Tierra, aparezca ya con su nuevo aspecto de demonio, que es su verdadero aspecto a partir del momento en que al no tener ya vida en el espíritu, la culpa mortal le priva de la semejanza con Dios.

El hombre, privado de la Gracia por obra de la culpa, es solo el sepulcro donde se pudre el espíritu muerto. He aquí porque, aunque todos los seres humanos tienen una imagen física común, cuando se cumpla la resurrección de la carne, serán sumamente diferentes entre sí. Los Bienaventurados tendrán un aspecto semidivino, los condenados tendrán un aspecto demoniaco. Entonces se traslucirá al exterior el misterio de las conciencias. ¡Qué terrible cognición!

El hombre se hace tanto más semejante a Dios, cuanto más vive Es necesario esforzarse para lograr la perfección en esa semejanza. En realidad nunca la alcanzaréis, ya que la criatura humana no puede ser semejante al Creador, pero os acercaréis a esa sobrenatural Belleza lo más que se os pueda conceder.

Yo lo he dicho: “Sed perfectos como mi Padre”. No os he puesto límites a la perfección. Cuanto más os esforcéis para lograrla, tanto más las barreras de lo humano caerán  como las murallas ante el asalto de fuerzas victoriosas y disminuirán las distancias  y será mayor la vista y aumentará la capacidad de entender, comprender, ver; conocer a Dios.

Más para ello es necesario tender hacia la perfección con todas vuestras fuerzas, con toda vuestra generosidad, sin “mirar hacia atrás” para ver lo que se deja; sin detenerse nunca, sin cansarse. El premio  justifica el heroísmo, porque el premio consiste en sumergirse en el gozo del Amor, y por lo tanto, poseer a Dios como lo poseeréis en el Cielo.

¡Oh, beatífica unión y posesión maravillosa! Son vuestras, ¡oh, hijos fieles! ¡Venid y saciaos!”


lunes, 3 de julio de 2017

DE LOS CUADERNOS DE Mª VALTORTA (27-6-1.944)


Santa Teresa de Jesús: veo, Señor, ni sé cómo es estrecho el camino 
que lleva a Vos (Mt 7, 14). Camino real veo que es, que no senda;
 camino que quien de verdad se pone en él va más seguro.





Este extraordinario relato solo lo comprenderán los que se han apartado del mundo para consagrarse a Dios, no solo en los monasterios, pero también en el mundo.
Estas almas y sus vecinos hablan un lenguaje distinto, uno pone el más allá como meta de su vida y los otros, ponen los bienes de este mundo como prioridad absoluta.




Hechos 7, 3.
Dice Jesús:

“Las almas por las que tengo predilección, reciben la orden que recibió Abrahán:  “Vete de tu patria y de junto a tus parientes y ven a la tierra que te mostraré”.
Es una afirmación real y a la vez metafórica. Es real porque en verdad, el que se consagra a Mí se convierte en un extranjero y en un desconocido para sus mismos parientes.
Es un desconocido, debido a su nueva personalidad. Es un extranjero porque entre él y sus parientes es como si surgiera un diafragma, como si creara una singular Babel, porque él va más allá, hacia la tierra que Dios  le indica y los demás se quedan dónde estaban, y aunque aún estén cerca, ya no pueden entenderse porque él ahora habla la lengua de esa tierra y ha adquirido sus costumbres, mientras los otros siguen pensando, actuando, hablando de modo habitual. Esto no provoca burlas, pero causa en cambio un gran dolor, un gran estupor.

El que Dios ha llamado a la nueva tierra es el que siente particularmente ese dolor. Él quisiera que los que aman le siguiesen, porque ha comprendido que esa tierra es un lugar de elevación. Quisiera que los demás lo comprendieran así, para poder hacerles enamorar las bellezas que va descubriendo.
Pero los otros se sorprenden de su cambio, y lo definen “manía”, o bien egoísmo, desamor, extrañezas. No es nada de eso, es un Amor perfecto, tanto hacia sí mismo como hacia sus seres queridos, amor que da e intenta dar para los demás el bien que recibe para sí mismo. No es extrañeza, sino por el contrario, es una regla perfecta, pues él, por su excepcional conducta, se encuentra precisamente en la regla del Hijo de Dios: Obediencia absoluta a la voz de Dios, superior a cualquier voz de la sangre, de intereses, de respeto humanos.

La herida no se sana ni puede sanarse, porque el elegido para la “nueva tierra” conserva en su lado más material la sensibilidad común a los hijos del hombre y por eso, sufre continuamente al ver que los que más tendrían que entenderlo le acusan de desamor, y al tener que rechazarles, aunque se le destroce el corazón, para encaminarse por el camino que Dios le señala. Por eso su herida está siempre abierta y en ella está clavado el amor de los suyos que, por amarle le torturan; su propio amor, que al no ser comprendido, se retuerce en la llaga con la imperiosa voluntad de Aquel a quien ama con todo su ser. Por lo tanto, es una herida de Amor, en la que está Dios, ya que Dios está donde hay caridad.

“Ven a la Tierra que te mostraré”: Dios no se la muestra antes. Le dice “Ven”. El premio que consiste en la vista de esta Tierra será concedido al que obedezca sin proponerse conocer lo que le espera. Dios dice solamente: “Ven”. Y él va, sin preguntar nada.

En la Tierra bendita, el sol no se pone nunca, no reinan los áspides y los escorpiones ni los animales salvajes, no se conocen tormentas ni escarchas y la primavera es eterna, todos los seres tienen abundante alimento sobrenatural, los troncos destilan miel y brota leche de las fuentes, la armonía es luz y la luz armonía, sus habitantes son felices como las flores en una serena mañana de Abril y ríen con júbilo perenne, que refleja la serena risa de su Señor. Pero el ingreso en esta tierra bendita es muy enmarañado y espinoso: en su entrada hay guijarros y zarzas, lianas y estrechos pasajes por precipicios y torrentes tumultuosos, tenebrosos virajes y zonas azotadas por vientos borrascosos.

En lo alto hay una sola estrella: Yo; Yo que debo ser Luz, calor, voz, esperanza, consuelo, fe, guía para el heroico caminante, Yo solo. ¡Ay de aquel que no mira continuamente hacia Mí!

En cambio, el que persevera ve que, tras los guijarros y zarzas, sigue un camino más llano, a cuyas orillas se asoman algunas flores; ve que, más allá de las lianas que en la entrada desgarraban como cables de hierro erizados de espinas, hay bordes suaves, que no son un estorbo sino una ayuda; ve que se hacen más anchos los pasajes, menos pavorosos los senderos, más seguro, más amplio, más luminoso, más cálido, más sereno el camino en su incesante ascensión. Hacia el final, el alma no camina, vuela. Vuela. Penetra como un dardo de amor en la Tierra que ha conquistado. El Cielo es suyo.

Me permito aquí hacer un inciso con las palabras de Santa Teresa de Jesús que decía: "veo, Señor, ni sé cómo es estrecho el camino que lleva a Vos (Mt 7, 14). Camino real veo que es, que no senda; camino que quien de verdad se pone en él va más seguro".

Más, ¡cuánta generosidad se necesita! Hay que darlo todo, María; hay que darlo sin recibir nada, “ni siquiera donde posar el pie” (Gen 8,9). No hay que pretender nada, porque no prometo nada cuando digo: “Ven”. No prometo nada humano. Prometo la eternidad sobrehumana.

Esto es lo que debes esforzarte en entender y aceptar y junto contigo, deben hacerlo todos los que son iguales a ti, porque mi elección os ha consagrado en el claustro o en el mundo. También deben hacerlo los que, por ser mejores – aunque no han sido llamados a un camino de perfección especial, aunque no sean soldados de la perfección aconsejada y no impuesta – se preguntan porque su vida no transcurre plácidamente también en el bienestar terrenal.

Yo no miento ni he mentido jamás, He prometido y prometo claros la Vida y lo que es inherente a la Vida. Es lo necesario y os lo doy. El resto es lo superfluo porque está destinado a lo perecedero. Os lo doy porque soy bueno, tan bueno que hasta lo soy con la abeja a la que concedo por lecho el cáliz de una flor montana y por alimento la microscópica gota de polen contenida en esta. Del mismo modo, os doy a vosotros, los que pereceréis lo que necesita lo perecedero: alimento, vestidos, morada. Más os invito a tender hacia lo más alto: al espíritu y a lo que es propio del espíritu.

Que el que me ama más, intente comprenderme más. Que proceda desnudo, hambriento, carente de lo que pertenece a esta jornada terrena, pero saciado, rico, ataviado con realeza por lo que se refiere al Día eterno.
Ve en paz”





Es en medio de las espinas que encontrarás a mi Corazón
Ese corazón que te ama y que te llama.


Las tres potencias del alma que son memoria, entendimiento y voluntad, son las tres profundas cavernas del sentido que están hechas para contener a la Santísima Trinidad. Corresponden a la Santa Fe, don de Dios Padre; la Esperanza aportada por el Hijo y el Amor que es el Espíritu Santo, otorgado por la Redención de Jesús con la Glorificación de la Cruz previa a su gloriosa Resurrección, que da entrada al Espíritu Paráclito que llena la voluntad de Amor y de Fuerza, que siempre están unidas y se interrelacionan entre ellas.





DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
 (3 de Julio de 1.944)



Dice Jesús:

“Habéis levantado en mi honor suntuosas catedrales y la Cruz de mi Hijo proclama por doquier nuestra bondad y vuestra devoción.
Más, ¿la palabra de la Cruz corresponde a la de vuestro espíritu? También sobre las tumbas de los Faraones están narrados episodios  que proclaman su eternidad y la fidelidad de sus súbditos. Más, ¿Para qué sirven? Esos reyes, de los que está escrito: “sois inmortales”, ya están bien muertos como muertos están sus súbditos. La realidad es eso: polvo, muerte, olvido, nada y las palabras proclaman sobre las tumbas vanas las profesiones de fe.

¿Acaso no sucede lo mismo con vosotros? ¿Qué valor tienen los templos si no están vivificados por vuestro amor? ¿Pueden bastarme? ¿Pueden ser dignos de Mí? Se ha dicho: “El Altísimo no habita en Templos hechos por la mano del hombre” (Hechos 7, 48). Lo han dicho refiriéndose al Templo de Salomón, que es la casa más suntuosa que el hombre levantó en mi honor. Ahora mi Hijo vive en todas las Iglesias por su infinita bondad de Redentor y Amigo. ¿Más, donde podemos hacer nuestra morada Yo, el Padre y el Espíritu Paráclito?

Nuestro Templo – que no está hecho por manos humanas, pues lo creó mi Potencia – es vuestro espíritu. ¡Y son muy raros los espíritus en los que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo pueden reunirse para morar y descansar, como en un engalanado cenáculo! Del mismo modo que la unión de las tres personas obró y obra todos los prodigios de la Creación y todos los milagros del amor, nuestra morada en el espíritu que nos acoge, obra prodigios cuya amplitud se conocerá en la segunda vida.

Y el mundo se asombrará al conocerlos. ¡Qué humillación sufrirán los que se creyeron “grandes”, “sabios”, “potentes” y criticaron, atacaron, atormentaron las almas que eran dilectas para Nosotros, cuando vean tanta sabiduría, cuanta grandeza y poder se albergaba en ellas, porque en ellas, estábamos Nosotros!

Vuelvo a decirlo: “El Altísimo no habita en Templos humanos, Su morada está en el espíritu del hijo fiel”.






domingo, 2 de julio de 2017

Pensad que un suplicio de muerte o un suplicio de vida - cuando en realidad quisierais morir para ir a donde Yo estaré - son iguales ante los ojos de Dios si se viven con alegre obediencia: Son su Voluntad, por tanto, son santos.



JESÚS NOS AMÓ DE TAL MANERA, QUE NOS DEJÓ SU
 PRESENCIA REAL EN LA SAGRADA EUCARISTÍA,
Y EN EL CORAZÓN DE LOS QUE LE AMAN 




REFLEXIONES DE JESÚS A SUS APÓSTOLES, DESPUÉS DE RESUCITADO.
(Del Poema del Hombre-Dios del Tomo 10 de María Valtorta)


En este último párrafo, se hace alusión a la Sagrada Eucaristía, y a la persecución hacia el cuerpo místico de Cristo, tal como se está cumpliendo en nuestros días hacia los cristianos, en los países de tradición religiosa, con las leyes que van contra el Evangelio de Jesús y su Iglesia fundada por Él, pero también en los países paganos con los que son martirizados por ser cristianos.


[...] Ya veis que significa tener a Dios cerca, pero no tenerlo en vosotros; qué significa el tener la palabra de Dios, pero no tener la práctica real de esa Palabra. Los mayores delitos se han llevado a cabo por este tener a Dios cerca, pero no tenerlo en el corazón, por este tener conocimiento de la palabra pero no la obediencia a ella. ¡Todo! Todo por esto. La cerrazón y los desmanes, el deicidio, la traición, las torturas, la muerte del inocente y de su Caín, todo ha venido por eso. Y, en realidad, ¿A quien amé tanto como a Judas? pero él no me tuvo a Mí-Dios en su corazón, y es el condenado deicida, el infinitamente culpable como israelita y como discípulo, como suicida y como deicida, además de por sus siete vicios capitales y todos sus otros pecados.

Ahora podéis tener en vosotros el Reino de Dios con más facilidad, porque Yo os he obtenido con mi muerte. Con mi dolor os he comprado de nuevo. Recordarlo. Y que nadie pisotee la Gracia, porque ha costado la Vida y la Sangre de todo un Dios. Esté pues el Reino de Dios en vosotros, oh hombres, por la Gracia; tanto en la Tierra respecto a la Iglesia, como en el Cielo respecto al pueblo de los Bienaventurados que, habiendo vivido con Dios en su corazón, unidos al Cuerpo de que Cristo es la Cabeza, unidos a la Vid de que cada cristiano es un sarmiento, merecen descansar en el Reino de Aquel por quien todas las cosas han sido hechas: Yo, quien os habla, que me he entregado a Mí mismo a la Voluntad de mi Padre para que todo pudiera cumplirse.

Por lo qué, sin hipocresía, puedo enseñaros que ha de decirse: "Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo". Y hasta los terruños y la hierba, las flores y las piedras de Palestina, y mis carnes heridas, y todo un pueblo, pueden decir cómo he hecho la voluntad de mi Padre.

Haced lo que he hecho Yo, hasta el extremo, hasta la muerte de Cruz, si así lo quiere Dios. Porque, recordad esto, Yo lo he hecho y no hay discípulo que merezca más misericordia que Yo; y, a pesar de ello, Yo he encarnado el mayor de los dolores, a pesar de ello, he obedecido con perpetuas renuncias. Vosotros lo sabéis. Y más lo comprenderéis en el futuro, cuando os asemejéis a Mí, bebiendo un sorbo de mi Cáliz... Traed constantemente a vuestra mente, este pensamiento: "Por su obediencia al Padre, Él nos ha salvado". Y, si queréis ser salvadores, haced lo que Yo he hecho. Quien conocerá la cruz, quien la tortura de los tiranos, quien la tortura del Amor, del destierro del Cielo al que tendrá hasta la más anciana edad antes de subir a Él. Bueno, pues que en todo se haga aquello que Dios quiera.

 Pensad que un suplicio de muerte o un suplicio de vida - cuando en realidad quisierais morir para ir a donde Yo estaré - son iguales ante los ojos de Dios si se viven con alegre obediencia: Son su Voluntad, por tanto, son santos. 

"Danos hoy nuestro pan de cada día". Día tras día, hora tras hora. Es fe, es amor, es obediencia, es humildad, es esperanza el pedir el pan de un día y aceptarlo como es: hoy dulce, mañana amargo, mucho, poco, con especias o con ceniza. Siempre es justo, así como es. Lo da Dios, que es Padre; por lo tanto, es bueno.

En otro momento os hablaré del otro Pan - saludable sería comerlo todos los días - y de orar al Padre para que lo mantenga. Porque, ¡Ay del día y de los lugares en que faltara por voluntad de hombres! Ahora - ya veis cuánto -los hombres son poderosos en sus obras de tinieblas. Orad al Padre para que defienda su Pan y os lo dé. Cuanto más lo dé, más querrán las tinieblas ahogar la Luz y la Vida, como hicieron en la Parasceve. La segunda Parasceve no tendría resurrección. Recordad esto todos. 

El Verbo ya no podrá ser matado, pero sí se podrá dar muerte a su Doctrina y se podría ahogar en demasiados la libertad y la voluntad de amarle. Más entonces, Vida y Luz también terminarían para los hombres. ¡Ay de aquel día!. Os sirva de ejemplo el Templo. Recordad que he dicho: "Es el gran Cadáver". [...]


jueves, 29 de junio de 2017

COMENTARIOS SOBRE LAS LECTURAS DE LA MISA DEL 28.6.2.017



Oración de Madame Elisabeth, en 1793, hermana de Louis XVI Rey de Francia
en la Cárcel del Templo, antes de ser guillotinada





Madame Elizabeth de Francia
Cárcel del Templo
1793

¿Que me ocurrirá hoy Oh Dios mío?, yo lo ignoro. Todo lo que sé, es que no me ocurrirá nada que no hayáis previsto de toda eternidad. Me complacen vuestros destinos eternos, me someto a ellos de todo corazón, los quiero todos, los acepto todos, os los ofrezco todos en sacrificio, y los uno todos con los de vuestro querido Hijo Jesús, mi Salvador, pidiéndoos por su Sagrado corazón y sus méritos infinitos, la paciencia en nuestros sufrimientos, y el perfecto sometimiento que os debemos, para todo lo que queráis y permitáis.



Génesis 15,1-12.17-18.


En aquellos días, la palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: "No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande".
"Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?". Después añadió: "Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero".
Entonces el Señor le dirigió esta palabra: "No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti.
Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: "Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas". Y añadió: "Así será tu descendencia".
Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.

La Santa Fe en la palabra de Dios, cuando todos los acontecimientos son contrarios, es el gran don que proviene de Dios, que está ligado con el misterio de la predestinación, y que ha coronado a Abrám como Padre de todos los creyentes. Esa Fé es verdadera precisamente cuando todo parece contradecir la promesa de Dios. Como dijo Santa Bernardita, la vidente de Lourdes, para el que tiene fe, no hacen faltas milagros, y para el que no tiene fe, y no quiere creer, los milagros son inútiles.

Entonces el Señor le dijo: "Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra".
"Señor, respondió Abrám, ¿cómo sabré que la voy a poseer?".
El Señor le respondió: "Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma". El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros.
Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám los espantó.

Este relato, que es un lenguaje espiritual, es la típica pregunta que hace un alma a su Dios cuando tiene fe: “Señor, ya que me has hecho salir de Ur, que es la perdición de mi alma, ¿Cómo sabré yo, y que tengo que hacer para conseguir la Vida eterna?

Y el Señor contesta diciendo que tenemos que sacrificar, es decir ofrecer a Dios en holocausto las tres potencias del alma que son la memoria, el entendimiento y la voluntad, que como tan bien lo explica San Juan de la Cruz, tenemos que vaciar de nuestros apetitos para que se llenen de Dios, con la tórtola y el pichón de paloma, que son nuestros dones heredados y el pichón que es nuestros deseos. Las aves de rapiña que simbolizan los espíritus del mal, intentan apoderarse de esas ofrendas, y tienen que estar espantadas por el alma.

Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados.
Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám diciendo: "Yo he dado esta tierra a tu descendencia desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates:

Y aquí aparece el temor, y la oscuridad, y la presencia del horno humeante y de la antorcha encendida, cuya misión es transformar las tres potencias del alma, la tórtola y el pichón de paloma, en Dios mismo, a través de las noches activas y pasivas del sentido y del espíritu, que son como tan bien los explica San Juan de la Cruz, los medios que Dios tiene para transformar el ser humano de terrestre a divino.

Ese temor está explicado por San juan de la Cruz, cuando explica magistralmente como el alma en ese estado se ve abandonada por Dios, y le parece tenerlo por enemigo, y se ve condenada para siempre, son el Purgatorio en la Tierra, con terribles sufrimientos.



Salmo 105(104), 1-2.3-4.6-7.8-9.


¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro!

Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.

El se acuerda eternamente de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
del pacto que selló con Abraham,
del juramento que hizo a Isaac.

Himnos de alabanza a Dios del alma completamente purificada, y que ha logrado con la ayuda de Dios, el triunfo absoluto contra sus enemigos naturales que son mundo, demonio y carne.



Evangelio según San Mateo 7,15-20.

Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. 

Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

 El demonio, como lo explica San Juan de la Cruz, nunca tienta bajo el aspecto del mal, porque sabe de sobra que el mal conocido no será nunca aceptado, se presenta entonces como un amigo que quiere prestarte ayuda, o como dice el santo, con una verdad que es como la aguja que permite introducir el hilo de la mentira. Hoy día está la Sociedad tan corrompida, que también se disfraza de Pastor para llevar a pastorear a las ovejas incautas a la perdición.





martes, 27 de junio de 2017

CARTA A UN CURA PROGRESISTA Y RELATIVISTA (Noviembre 1.994)












DEL PROFETA ZACARÍAS
(Zac 11-15,17)

El Señor me dijo:Toma los arreos de un pastor necio. Porque voy a suscitar en esta tierra un pastor que no se preocupará de las ovejas perdidas, ni buscará las extraviadas, ni curará a las heridas, ni sostendrá a las sanas; sino que comerá la carne de las gordas, y las arrancará hasta las pezuñas.

¡Ay del mal pastor
que abandona a las ovejas!
¡Qué la espada hiera su brazo
y le salte el ojo derecho!
¡Que su brazo se seque por completo, 
y su ojo derechos quede del todo ciego!



Significado espiritual de las palabras de Dios dirigidas a los malos pastores:
El brazo del pastor: Su Apostolado.
El ojo derecho: El conocimiento de los mandamientos de Dios.


DEL PROFETA MALAQUÍAS:
(Mal 1- 7,9)

            Al sacerdote corresponde atesorar la ciencia, y a él se acude en busca de instrucción, porque él es el mensajero del Señor Todopoderoso. Pero vosotros os habéis desviado del camino; con vuestra enseñanza habéis servido de tropiezo a muchos y habéis invalidado la alianza de Leví, dice el Señor Todopoderoso. Por eso también Yo os he hecho despreciables y viles ante todo el pueblo, porque vosotros no me habéis obedecido, ni en vuestras decisiones habéis tratado a todos por igual.


Estimado Padre……… 

         He dudado mucho en remitirle este escrito, después de consultarlo con un Sacerdote de reconocida espiritualidad, y con una Comunidad de Religiosas Contemplativas, las cuales me han aconsejado, me he decidido a hacerlo. 

             Con la esperanza de que este escrito sea de algún provecho para Ud. lo que veo muy difícil pero no imposible, sobre todo a largo plazo y teniendo cuenta de que la Verdad es poderosa y penetrante, ya que es palabra de Jesús, me he movido a dirigirme a Ud. 

            Jesús en algunas ocasiones nos invita a emitir un juicio de valores sobre el comportamiento de algunas personas: “A sus frutos los reconoceréis” (Mat 7- 16), Él mismo nos dio sobrado ejemplo con sus juicios severos a los fariseos, a los doctores y a los letrados que pretendían enseñar al pueblo de Israel con su propia doctrina, por motivos de orgullo, buscando únicamente su gloria y no la Gloria de Dios. 

        Es seguro que dichos falsos pastores tenían siempre por costumbre emitir doctrina parcialmente adulterada por ser la doctrina que más gustaba al pueblo en un momento determinado de la historia y querían aparecer como precursores de lo que era una moda pasajera y que en ese momento fascinaba a la gente. 

       “Dejando de lado el precepto de Dios, os aferráis a la tradición humana” (Mc 7-8). 

            Hace unos cuarenta años, todo el pueblo, incluso muchos de los no creyentes, estaban obsesionados por los pecados que hacían referencia al noveno mandamiento, y por eso, era el tema favorito de los predicadores de nuestra Religión, se complacían en calificar de pecados gravísimos contra Dios lo que simplemente era una forma de vestir, un mero pensamiento o una mirada, no tenían ningún reparo en amenazar con las penas del Infierno a los transgresores de sus leyes y los que no estaban de acuerdo con esa doctrina, se les trataba con odio y desprecio, incluso se pedía el anatema o la excomunión. 

         Hace siglos, la Santa Inquisición, a pesar de lo que nos quieren hacer creer los eternos enemigos de la Iglesia, no era mas que el reflejo de la mentalidad del pueblo, que veía completamente normal que a un renegado se le torturara y hasta se le quemara vivo ya que eso era bueno para su alma, para evitarle los eternos suplicios del infierno. Era frecuente, en las procesiones de los Sambenitos que la gente exaltada prendiera fuego a las barbas de los condenados. Naturalmente, los Doctores y los letrados de esa época, buscando su propia gloria y no la Gloria de Dios, eran los líderes de esa corriente. 

                 Esto lo acredita muy bien Daniel Rops en su “Histoire de
 l´Église”. De sobra sabemos las consecuencias que tuvo este proceder para la Iglesia católica en España con la famosa “Leyenda Negra”, a pesar de que las condenas en la hoguera fueron mucho menores que las del sanguinario monstruo Enrique VIII, y de su déspota hija Isabel II en Inglaterra. 

           En la época actual, con las nuevas modas, todo ha cambiado, lo del pecado contra el noveno mandamiento ha desaparecido, la Inquisición fue una barbarie inexplicable e intolerable, fruto de una época oscurantista y todo se quiere atribuir a un grupo de seguidores de Torquemada, unos fanáticos exaltados que tenían atemorizados al sano Pueblo de Dios. 

            Han surgido nuevos líderes y nuevos pastores, en los cuales me permito incluirle a Ud. Ya nada es pecado, el Dios que antes mandaba al Infierno, ya aparece como un dios asomado detrás de una nube blanca, con una calva pronunciada, una voluminosa barba blanca, con aspecto bonachón, una sonrisa beata en su cara y los brazos abiertos. 

            Ese dios es el dios de nuestra época, el dios de la moda, fruto de la mentalidad actual de la Sociedad, que hace y deshace dioses a su medida, para la cual, como ya lo había advertido el gran Papa Benedicto XVI, ha desaparecido por completo el sentido del pecado, es el relativismo que ha invadido a la Sociedad. Ud, mi querido amigo ha querido liderar esa corriente para ser el gran teólogo que es punto de referencia de las masas que Ud. quiere adoctrinar para su vanagloria. 


          Para argumentar esa falsedad, y para ser el centro de atención y de admiración de todo el mundo, Ud no ha tenido ningún reparo en cambiar lo inamovible: Las Escrituras y la Tradición de los Santos Padres: El Infierno ya no existe: ¿Cómo un dios padre puede mandar allí a sus hijos, si ya no hay pecado, si todos los crímenes, las violaciones, incluso a las criaturas inocentes, como es el caso de la pederastia, son fruto de una infancia desgraciada, de una incomprensión y de una falta de amor de la Sociedad hacia esos pobres individuos? 

            Otra cosa: Ud. ni tiene reparo en argumentar insensateces, para querer aparecer como un gran místico a los ojos de los hombres (Otra cosa que está de moda y que gusta a la gente): Así a la objeción que le he hecho, citándole la Palabra indestructible de Jesús:


“Si tu ojo o tu brazo es objeto de escándalo para ti, arráncate el ojo o el brazo: más te vale entrar en el reino de Dios sin un ojo o sin un brazo que ser arrojado todo entero en el Infierno” (Mt 5, 29-30; Mc. 9, 43-47).

A esa objeción tan clara e irrefutable Ud. me contesta: “¡¡¡Por amor, por amor hay que arrancarse el ojo o el brazo!!!”. 

          Cuando le dije que el Santo Cura de Ars, Patrono de todos los Sacerdotes del mundo, se pasaba muchas noches llorando delante del Santísimo, para que ninguno de los feligreses que Dios le había encomendado, se condenase, Ud. argumenta que ya que si existe el infierno, tendría que estar vacío por la gran Misericordia de Dios (Lo que equivale a decir que no existe), el Santo Cura ¡Lloraba por amor! Hay pues que creer que el Santo se pasaba la noche llorando por nada, o que había perdido el Juicio. O lo más probable: Ud. cree que la gente no tiene sentido común, o que sus detractores son todos idiotas. 

       ¿Qué tiene Ud. que argumentar a las palabras que Jesús pronunciará el día del Juicio?:


“Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer…” ? (Mt 25, 41-46).


          Con toda seguridad, Ud. contestaría la misma insensatez: ¡El suplicio eterno lo preparó Dios con espíritu de “encendido” amor hacia sus hijos! 

            Ud, mi querido amigo, tiene todas las características de un buen Inquisidor, en la Edad Media, le habría hecho sombra al mismísimo Torquemada, o hace 50 años habría encajado en un púlpito clamando contra la inmoralidad y amenazando con el Infierno a los transgresores. 

            Me permito también relatarle lo ocurrido en cierta Parroquia francesa, País en donde he vivido 20 años de mi vida: Unos jóvenes curas llenos de “celo ecuménico” hacia nuestros hermanos protestantes separados (Celo que Ud. dijo que, afortunadamente hoy día se había conseguido gracias al espíritu de renovación carismática que había surgido en la Iglesia), no tuvieron ningún reparo en hacerle la vida imposible al anciano Párroco, solo porqué quería conservar sus tradiciones y seguir diciendo la misa en latín, y le obligaron a marcharse con tristeza de su amada Parroquia. 

          Otra anécdota no menos elocuente: Cierto Sacerdote muy abierto al amor al prójimo y olvidando la recomendación de Jesús:

“Os mando como corderos en medio de los lobos: Ser sencillos como palomas, pero prudentes como serpientes”…(Mt 10,16).
O bien: 
“No tiréis vuestras perlas a los cerdos, porque las pisotearán y se revolverán contra vosotros” (Mt 7,6).


            También con toda seguridad, para querer aparecer como un paladín de la moda, recomienda encarecidamente a una familia católica, de acoger en su seno a un reo que había redimido su pena en la cárcel, por ser un gran acto de caridad. El resultado fue el siguiente: El huésped violó a la hija y mató a la madre que se quiso interponer. 

            Querido amigo: si yo, como Ingeniero de Caminos; Canales y Puertos, calculo un puente, pero me equivoco en el análisis de estabilidad de sus elementos constructivos como son los estribos, la pilas o el tablero, prescindo de las normas constructivas de obligado cumplimiento, y ocurre una desgracia, la Sociedad por medio de los Tribunales me exigirá responsabilidades y me hará pagar los daños. 

         Igualmente, Ud. es responsable como Sacerdote de lo que dice, y tiene que conocer su oficio y aplicar las normas de la Iglesia Católica a la cual pertenece, sobre todo sabiendo que se trata de un asunto tan grave como el de la Salvación eterna de las almas, por eso Dios le pedirá cuentas de toda la doctrina que Ud, con tanto empeño predica para aparecer como un gran Teólogo y Místico a los ojos de la gente, que es lo único que parece importarle. Le recuerdo que cuando le dije que yo no estaba de acuerdo con sus opiniones pero que las respetaba, ¡¡Llegó a decirme que Ud. no respetaba las mías!! 

“La lámpara de tu cuerpo es el ojo, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso, pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras, y si la luz que hay en ti es tinieblas, ¡Que oscuridad habrá!” (Mt 6, 22-23) 

Traducción: Lo que guía tu manera de ser es tu manera de ver las cosas: si esa manera de ver es correcta, toda tu conducta será recta, en caso contrario, toda tu conducta será torcida, y si tu no logras acertar, ¡En que errores caerás! 

           Por fin, déjeme hacer un breve comentario acerca de la tan actual y tan cacareada recomendación de los “modernos Teólogos” que Ud. ha recogido y abanderado: “La Evangelización de los indígenas ha de hacerse integrándose en esa Sociedad y cultura”. 

           Y me pregunto: ¿Qué significado tiene esa afirmación, quiere acaso esto decir que el Misionero en la Sociedad que nos ha tocado vivir tiene que adaptarse a la sociedad de consumo, acaso dirá que hay que mirar las señales de los tiempos y por consiguiente, aparcando la Cruz, abrazar el materialismo y entregarse a todos los vicios, como así lo pregona esa Cultura de la muerte del alma? 
¡¡ Seguramente estará plenamente convencido de que “China se ha perdido al Cristianismo porque los Misioneros no iban disfrazados con kimonos, como así lo afirman ciertos teólogos modernos!!" 

          Querido amigo: Recapacite Ud. y haga prueba de alguna humildad y de sentido común, no tenga una visión tan miope de los acontecimientos: Las modas de ayer, mañana parecerán y serán absurdas y ridículas, más bien siga y predique una doctrina sana, independiente de las modas cambiantes de los hombres y en acorde con la Doctrina tradicional de la Iglesia que sin duda alguna es la única verdadera, ya que como lo dice San Pablo:


“Las cosas del mundo, cuanto más subidas, más absurdas son a los ojos de Dios, y al revés las cosas de Dios, cuando más subidas, mas absurdas son a los ojos del mundo" (1 Cor 1, 20-25). 

          Una última observación: Ud, como muchísima gente, por no querer estar sujeto a la Doctrina Tradicional de la Iglesia, se ha dejado engañar por Satán, como así lo afirma S. Juan de la Cruz, que dijo: 

“Si no te sometes a la Santa Obediencia, aunque más te parezca que aciertas, no dejarás de estar engañado por el Demonio”.

       El cual ha conseguido sus logros más valiosos: La desaparición del sentido del pecado en el mundo, y lograr fabricar un dios a medida de esa idea: El dios de la barba blanca, que todo lo perdona, incluso a los que no se arrepienten, un dios que como consecuencia de todo ello, es incapaz de mandar nadie al Infierno, sencillamente porque no existe. 

            Con su mentalidad ha contribuido a ese triunfo, propagando con insistencia y gran intransigencia esa falsa doctrina, con una postura de gran desprecio hacia los que no comparten sus ideas, lo que denota la presencia de Satán, llegando a decir desde el púlpito que mis ideas son de una consistencia “granítica”. 

        Por eso ha contribuido sin saberlo quizás, pero con entera responsabilidad al clima de relajación que impera en la Sociedad actual, y lo que es más grave: Ud. es cómplice de la muerte de Dios en esa Sociedad, la muerte del Dios verdadero, del de los grandes Santos y Místicos y la de los Mártires que han derramado su sangre por la Fe. 

         En contrapartida, Ud. ha creado un nuevo dios, un ídolo hecho a medida de esta sociedad que nos ha tocado vivir, y se ha convertido sin saberlo en un auténtico Testigo de Jehová, secta que comparte plenamente casi todas las ideas tan absurdas que predica de una manera tan inexorable.