MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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lunes, 21 de mayo de 2018

ES PECADO EL EXCESIVO AMOR A LA RELIGIÓN Y A LA PATRIA, PORQUE SE HACE IDOLATRÍA Y EGOÍSMO

LOS CATÓLICOS NO TIENEN QUE FANATIZARSE CON LA
RELIGIÓN, O CON EL AMOR A SU PATRIA 




Tres cosas me han llamado la atención en este escrito del Poema del hombre Dios de María Valtorta, porque son difíciles de entender hasta para las almas religiosas, por eso muy poca gente llega a ponerlas en práctica.

--Es pecado el excesivo amor a la Religión y a la Patria.
--Un pecador empedernido, teniendo algo de buena voluntad, realizando actos espontáneos de virtud, puede conducirle a Dios.
--El que hace una acción buena creyendo que es mala, también peca, ya que Dios mira la intención y no la acción.

Es por eso que de vez en cuando, vemos algunos ateos que se convierten espontáneamente, sobre todo si alguien rezó por ellos, y es por eso que unos minutos antes de comparecer ante Dios, algunos pueden arrepentirse y salvarse de la condenación eterna, porque en algún momento de su vida, han hecho una obra agradable a Dios. 

Es lo que le pasa a algunos que se suicidan: el caso de la persona que llevó unas flores a la Virgen, y se suicidó, se arrepintió antes de morir, como así se lo dijo el Santo cura de Ars a su mujer que, estaba desesperada, pensando que estaba condenado . Es también el caso de una prostituta que se tiró bajo un tren para quitarse la vida, diciendo: “Así no ofenderé más a Dios”, se sabe que se apareció a alguien y le dijo que esas palabras la habían salvado de la condena de Dios.

El excesivo amor a la Patria, hace al ciudadano racista y "Chauvinista", haciéndole creer que su raza es superior a todas las demás, es lo que ha provocado tantas guerras, muertes y sufrimientos atroces en el curso de la Historia.
Ese excesivo amor a la Patria y a su Religión, vuelve a los fieles fanáticos e intolerantes para los que no están de acuerdo con sus creencias. Es lo que ha provocado en Francia las famosas guerras de Religión, y los abusos de la Inquisición, y digo abusos porqué a mi parecer, estoy de acuerdo con lo que dijo el famoso escritor anticlerical francés Voltaire: "La Inquisición ha evitado los horribles masacres de las guerras de Religión en Francia". 

Hoy día ese excesivo "amor" a la Religión, hace intolerable su predicación, para los Pastores que tienen que trasmitirla a los fieles o unos padres a sus hijos: Produce el efecto contrario. Esa actitud de puritanismo, produce el rechazo a la Religión, hace retraerse ciertas almas, ya que como lo dijo el Papa Francisco: "La fe se propone, y nunca se impone". Y es que la fe es un don de Dios, y por eso, debemos transmitirla con precaución, ya que solo somos la gran mayoría, mediocres instrumentos de Dios.




Del Evangelio como me ha sido revelado de María Valtorta
(Tomo 7 Cap. 448;  24 de Junio de 1.946))


Dijo Jesús:

[...] "No. Simón de Jonás. No. Te equivocas. Hasta las cosas que nos pertenecen, nos pertenecen porque Dios nos las concede. Por tanto, aunque por un tiempo limitado se posean, hay que pensar siempre que Uno solo es el que posee todo y sin limitación alguna en el tiempo ni en la medida. Uno solo es el Amo. Los hombres... ¡Oh, los hombres son solo los administradores de pequeñas parcelas de la gran creación!. Pero el Amo es Él, el Padre Mío y tuyo y de todos los vivientes. Además, Él es Dios, y por lo tanto son perfectísimos todos sus pensamientos y acciones. Ahora bien, si Dios mira benigno el impulso de estos corazones paganos hacia la Verdad, y no solo mira sino que favorece este impulso, imprimiéndole un movimiento cada vez más fuerte hacia el Bien, ¿no te parece que tú, ¡oh hombre, pretendiendo impedírselo, en el fondo, pretendes impedir a Dios una acción? Y, ¿cuándo se impide una cosa? Cuando se la juzga no buena. Tú, por tanto, pensarías esto de tu Dios: que realiza una acción no buena. Ahora bien, si juzgar a los hermanos no es cosa buena (porque todos los hombres tienen sus defectos y una capacidad de conocer y juzgar tan limitada, que siete veces de diez yerra su juicio), absolutamente malvado será el juzgar las acciones de Dios. ¡Simón! ¡Simón! Lucifer quiso juzgar un pensamiento de Dios, y lo definió como errado, y quiso ocupar el lugar de Dios, creyéndose más justo que Él. Y ya sabes, Simón, lo que consiguió Lucifer; y ya sabes que todo el dolor que padecemos ha venido por aquella soberbia...".

[...] "No, no murmuréis meneando la cabeza. Repito, aquí no había pecado. ¿Cuándo se forma la culpa? Cuando hay voluntad de pecar, conocimiento de que se peca y persistencia en querer pecar aún después de haber entendido que una acción es pecado. Todo depende de la voluntad con que uno cumple un acto, sea virtuoso, sea pecaminoso. Incluso cuando uno cumple un acto aparentemente bueno, pero ignora que está haciendo un acto bueno, sino que cree que, al contrario que está realizando un acto malo, comete pecado como si llevara a cabo un acto malo y viceversa.

Pensad en un ejemplo. Uno tiene un enemigo y sabe que está enfermo. Sabe que por orden del médico no puede beber agua fría; es más, algún líquido. Va a verlo, fingiendo afecto. Le oye quejarse: "¡Tengo sed!, ¡Tengo sed!", y fingiendo piedad, se preocupa solícito de darle agua helada de pozo diciendo: "Bebe, amigo, Te quiero y no puedo verte sufrir de esta manera por el ardor. Mira, he pensado traerte esta agua tan fresca. Bebe, bebe que gran recompensa asiste el que asiste a los enfermos y da de beber a los sedientos". Y, dándole de beber le acarrea la muerte. ¿Creéis que este acto, bueno en sí por estar constituido por dos obras de misericordia, es bueno ahora que se produce por voluntad mala?  No lo es".
[...] "Y otro ejemplo: ¿el soldado que mata en guerra es homicida? No, si su espíritu no acepta la masacre y combate porque se ve obligado  a ello, pero combate con ese mínimo de humanidad que la dura ley de la guerra y de la subordinación impone". 

[...] "Dios es Misericordia, más que intransigencia. Dios es bueno. Dios es Padre. Dios es Amor. El verdadero Dios es esto. Y el verdadero Dios abre su corazón a todos, a todos, diciendo: “Venid”, indicando a todos su reino. Y es libre de hacerlo, porque es Él el Señor único, universal, creador, eterno.
Os ruego a vosotros, israelitas, que seáis justos. Recordad estas cosas. Que no os suceda que las comprendan los que veis como cosa impura y para vosotros permanezcan incompresibles. 

También es pecado el excesivo y determinado amor a la Religión y a la Patria, porque se hace egoísmo. Y el egoísmo es siempre razón y motivo de pecado.

Sí, el egoísmo es pecado porque siembra en el corazón una mala voluntad que hace rebelde el hombre a Dios y a sus mandamientos. La mente del egoísta ya no ve a Dios nitidamente, ni tampoco las verdades de Dios. La soberbia exhala sus vapores en el egoísta y empaña las verdades. En la calígine, la mente que ya no ve la luz clara de la verdad como la veía antes de hacerse soberbia, empieza el proceso de los por qués, y de los por qués pasa a la duda, de la duda a la indiferencia, no sólo respeto al amor y a la confianza en Dios y en su Justicia, sino también respeto al temor de Dios y el temor a su castigo.

De ahí la predisposición a pecar, y de ésta se pasa a la soledad del alma que se aleja de Dios, la cual, no teniendo ya la voluntad de Dios como guía, cae en la ley de su voluntad de pecador. ¡Muy mala cadena es la voluntad del pecador, uno de cuyos extremos lo tiene en su mano Satanás, mientras que del otro ata a los pies del hombre una bola pesada, para tenerle sujeto, esclavo en el fango, abatido, en tinieblas! ¿Puede entonces el hombre no incurrir en culpas mortales? ¿Puede no incurrir en ellas, teniendo en sí solo mala voluntad? Entonces, solo entonces, Dios no perdona.

Pero, cuando el hombre tiene algo de buena voluntad y lleva a cabo incluso actos espontáneos de virtud, ciertamente acaba poseyendo la Verdad, porque la buena voluntad conduce a Dios, y Dios, el Padre Santísimo se inclina amoroso, compasivo, indulgente a ayudar, a bendecir, a perdonar a sus hijos que tienen buena voluntad".




domingo, 20 de mayo de 2018

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO QUE TRANSFORMA LAS ALMAS DE HUMANAS A DIVINAS



EL ESPÍRITU SANTO ES LA ACCIÓN DE DIOS QUE TRANSFORMA
LAS ALMAS DE HUMANAS A DIVINAS 



El Espíritu Santo, que es el motor del Universo visible e invisible, es como lo explica San Juan de la Cruz un fuego de Amor, que se aplica directamente a todas las almas, como el fuego a un tronco de madera, lo primero que hace es transformar esa madera en una brasa de fuego, para hacerla semejante a Él. Pero la madera para poder transformarse en una brasa de fuego tiene que desprender toda la humedad, que se produce por el calor que la envuelve, es el humo y el sudor que rezuma, hasta que se haya eliminado, es entonces cuando la madera puede transformarse en fuego.

Lo mismo ocurre con las almas, antes de transformarlas en fuego de Amor, tienen que depurarse de sus imperfecciones que son el humo y el sudor, que en contacto con la Divinidad tienen que desaparecer, lo que produce una transformación de la madera que pasa de ser un material verde a un material seco, despojándola de su naturaleza primitiva, es el padecimiento de las almas que se purgan en esta tierra y en el Purgatorio. 




ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Creador Espíritu 
Visita nuestras almas
Y, pues Tú las creastes
Llénalas de tu Gracia
¡Oh, don de Dios Altísimo!
Abogado te llaman
Fuego, Amor, Fuente viva
Suave unción del alma.
Tú, dedo de Dios Padre
Siete dones regalas
Tú de Dios Hijo, 
inspiras las palabras
Tú, nuestra mente alumbra
Nuestro amor inflama
Y con fuerza animas 
nuestra carne flaca
Ahuyenta al enemigo
Infúndenos tu calma
Dirige nuestros pasos
Y nuestro mal aparta.
Enséñanos al Padre 
Y al Hijo nos declaras
Y en Ti, de ambos Espíritus
Crea nuestra fe Santa
Gloria al Padre por siempre
Gloria al Hijo preclara
Gloria a Dios espíritu 
Que siempre reina y manda.






lunes, 7 de mayo de 2018

EXTRAORDINARIA PREDICACIÓN DEL PADRE WILLIE EXPLICANDO EL POR QUÉ DE LA DECADENCIA DE LA IGLESIA, OPINIÓN CONFIRMADA POR LA REVELACIÓN DEL ÁNGEL AZARÍAS A MARÍA VALTORTA







Dirá Jesús a los que no han comprendido que la religión exige un renacer a una vida nueva, cambiando su corazón egoísta heredado del pecado original por un corazón compasivo y misericordioso, transformado por la predicación y el ejemplo suyo, la víctima perfecta y sin mancha que es el único que puede mandar el Espíritu Santo para realizar esa transformación.

No todo el que dice Señor, señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos. Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: "Jamás os conocí. Apartaos de Mí, los que practicáis la iniquidad" (Mat 7, 22-23).

Ese tipo de individuos que son los que describe Jesús, son sin duda alguna los relativistas que no ven la diferencia que existe entre el pecado y la virtud, los quietistas, que predican insistentemente "Dios te quiere como eres", o "haga lo que hagas Dios siempre te querrá", y que al ser todos hijos de Dios, el infierno está vacío porque un Padre no puede mandar allí a sus hijos, como me dijo el Señor Arzobispo. Son gente que han estado en contacto directo con la Liturgia de la Iglesia, ya que profetizaron en su nombre, echaron demonios (que solo lo pueden hacer los sacerdotes autorizados por su Obispo), y hasta hicieron milagros, que sin duda alguna eran solo "trucos de magia" para colmar su soberbia, y recibir "baños de multitudes", utilizando el Poder del maligno, pero eran lo contrario de lo que hacía Jesús que eran curaciones milagrosas de cuerpo y de alma, ya que siempre producían un incremento de fe para los beneficiarios, al contrario esos individuos solo hacían hechos extraordinarios que no aportaban ningún bien para las almas. 

Ese es el más terrible de las desgracias que les puede ocurrir a un alma: Creer que por tener un cargo importante en la Iglesia, y haber estado siempre convencido que su salvación estaba asegurada, y no conocieron nunca el Santo temor de ofender a Dios. En la Vida de todos los Santos ninguno de ellos estaba convencido de tener la salvación asegurada, y eso era uno de sus mayores sufrimientos, como le ocurría al santo Padre Pío de Pietrelcina, que decía que todos los grandes sufrimientos que padecía los soportaría con gusto si estuviera seguro de que Dios estaba  contento con su comportamiento.
San Juan de la Cruz dice en sus escritos, citando las escrituras que nadie sabe si es digno de Amor o de desprecio a los ojos de Dios, solamente cuando las almas han ascendido por la escala mística a uno de los más altos grados, cuando entra en éxtasis con Dios, es cuando entonces puede tener seguridad de su salvación.




REFLEXIONES DEL LIBRO DEL AZARÍAS, EL ÁNGEL
 DE LA GUARDIA DE MARÍA VALTORTA


[…] ¡Oh!, no es frecuentando los lugares de oración cómo el hombre se santifica sino con toda la vida. Vosotros llamáis impropiamente “practicar” a lo que tan solo es “frecuentar”. Frecuenta quien marcha corrientemente a un lugar, y practica el que pone por obra lo que en aquel lugar se le enseñó o aprendió. Más, ¡cuántos escribas o fariseos ven los ángeles desde el altar entre los que van una o más veces al día en los lugares de oración! ¡Cuántos!

Es preciso poner en práctica las enseñanzas, y hacer que estas y los Sacramentos fructifiquen, no por ser alabados en la Tierra y ocupar un buen puesto en el Cielo, sino por el súper espiritual deseo de honrar de este modo al Señor y de no gozar imperfectamente del alimento que Él suministra a vuestro espíritu. Es entonces cuando, verdaderamente, con la humildad y caridad de vuestras intenciones, la leche espiritual que es sinceridad, puede obrar en vosotros haciéndoos crecer en robustez.

Cualquiera meneará la cabeza diciendo: “El que es asiduo a las prácticas de piedad no puede pecar”.

¡Oh Las fornicaciones de la falsa piedad son más numerosas de lo que se cree! Muchas almas, parecidas a muchos conyugues libidinosos, hacen una doble vida, cesando una de ellas en el dintel de la Iglesia. Una vez fuera de ella, marchan a los amores adúlteros con la carne, el egoísmo y las concupiscencias. Después de alimentarse con el Bondadoso, son crueles con sus hermanos: tras purificarse con la Sangre caritativa derramada por todos, son anti caritativos mostrando sus egoísmos feroces; y habiéndose instruido con la palabra, realizan actos contrarios a las enseñanzas de la misma. 

Y, ¿no cabe llamarlos adúlteros a estos tales? ¿No se les puede llamar embusteros? Cuando menos: mariposas disfructuosas o bien ociosos y zumbadores moscones, que pierden el tiempo en curiosidades vanas y en vagabundeos de sensualidad espiritual; mientras que el verdadero enamorado de la leche espiritual permanece unido a este alimento, no queriendo cosa que le distraiga de él, antes va en su busca y, cual abeja laboriosa, produce después dulces licores con el. 






domingo, 29 de abril de 2018

V Domingo de Pascua – 29 de abril de 2018 – Ciclo B - 11:00 AM




MISA DEL PADRE WILLIE PEÑA EN SAN JUAN DE PUERTO RICO


Extraordinario sermón sobre la situación actual de muchos católicos que se creen que la Religión consiste en simples prácticas religiosas, olvidándose de que Jesús dijo a Nicodemo que hay que volver a nacer para entrar en la Vida Eterna.


jueves, 26 de abril de 2018

EXTRAORDINARIA EXPLICACIÓN DE JESÚS A Mª VALTORTA SOBRE LA DIFERENCIA ENTRE EL ÉXTASIS DE LAS ALMAS Y EL RAPTO DE LA Stma. VIRGEN MARÍA


MARÍA, LA OBRA MAESTRA DE LA Stma. TRINIDAD



Dice Jesús en este escrito:

"Cuando la criatura más ama y sirve a Dios con todas sus fuerzas y posibilidades, esa parte superior de su espíritu tiene más capacidad de conocer, de contemplar, de penetrar las eternas verdades".
Por eso es esencial que el predicador sea una persona lo más perfecta posible, lo que solo se consigue con el Amor a Dios que es la fuerza que comunica el Espíritu Santo, condición absolutamente necesaria y suficiente para poder transmitir las enseñanzas de Dios a los fieles. Por esa razón es mucho más importante que sea una alma santa, que una alma docta con muchos años de estudio de Teología, habiendo escrito muchos libros traducidos a muchas lenguas, que muchas veces son como paja, ya que si no tienen Amor a Dios y solo amor propio que es hipocresía farisaica, nunca podrán ahondar en el misterio de la divinidad.
Tampoco podrán convertir a mucha gente a la verdadera Doctrina del Evangelio, ya que no aman a Dios con todo su ser, y por eso no tienen ni la capacidad de conocer, de contemplar, de penetrar y sobre todo de transmitir las eternas verdades.

(Mr. 12.38-40; Lc. 11.37-54; 20.45-47) - Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros". 
Y por eso dijo también San Juan de la Cruz en sus dichos de Luz y Amor:
"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de conciencia que todas esas obras que quieres hacer".



DEL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO DE 
MARÍA VALTORTA

1 de Mayo de 1.946
Dice Jesús:
“Hay diferencia entre que el alma se separe del cuerpo por verdadera muerte y que momentáneamente el espíritu se separe del cuerpo y el alma vivificante  por un éxtasis o rapto contemplativo.
El que el alma se separe del cuerpo provoca la verdadera muerte, pero la contemplación extática, o sea, la temporal evasión del espíritu fuera de las barreras de los sentidos y de la materia, no provoca la muerte. Y ello porque el alma no se aleja y separa totalmente del cuerpo, sino que lo hace solo con su parte mejor, que se sumerge en el fuego de la contemplación.
Todos los hombres. Mientras viven, tienen en sí el alma, sea que esté muerta por el pecado, sea que esté viva por la justicia, pero solo los grandes amantes de Dios alcanzan la verdadera contemplación.
Esto demuestra que el alma, que conserva la vida mientras está unida al cuerpo – y esta particularidad está presente de la misma manera en todos los hombres -, tiene en sí misma una parte superior: el alma del alma, o espíritu del espíritu, que en los justos es fortísima, mientras que en los que desprecian a Dios y su Ley – incluso solo con su tibieza y los pecados veniales – se hace débil, privando a la criatura la capacidad de contemplar y conocer – hasta donde lo puede hacer una criatura humana, según el grado de perfección alcanzado – a Dios y sus eternas verdades.

Cuando la criatura más ama y sirve a Dios con todas sus fuerzas y posibilidades, esa parte superior de su espíritu tiene más capacidad de conocer, de contemplar, de penetrar las eternas verdades.

 El hombre, dotado de alma racional, tiene una capacidad que Dios  llena de sí, María, siendo la criatura más santa después de Cristo, fue una capacidad colmada por Él – hasta el punto de rebosar sobre los hermanos en Cristo, de todos los siglos y por los siglos de los siglos – de Dios, de sus gracias, de su caridad, de su misericordia.

El Tránsito de María se produjo estando Ella sumergida  por las olas del Amor. Ahora, en el Cielo, hecha un océano de Amor, derrama sobre los hijos que le son fieles, y también sobre los hijos pródigos, sus olas de caridad para la salvación universal, Ella es Madre universal de todos los hombres”.





miércoles, 25 de abril de 2018

II/II COMENTARIOS DE LA Stma. VIRGEN MARÍA SOBRE SU ENTRADA EN EL REINO DE DIOS PARA SER DECLARADA REINA DEL CIELO Y DE LA TIERRA; MADRE DE DIOS Y DE LA HUMANIDAD




MARÍA Stma; EN SU TRONO DE REINA DEL CIELO
 Y TIERRA  POR SER MADRE DE DIOS Y DE LA HUMANIDAD,
BIENAVENTURADOS LOS QUE SON SÚBDITOS SUYOS


María la obra más perfecta de Dios, es recibida en los Cielos como la Criatura que Dios soñó para toda la humanidad, no hay en ella el menor atisbo de mancha, o de impureza de soberbia, es la nueva Eva que nos enseña como deberían de ser todos los hombres para cumplir con la voluntad de Dios. Como Reina de todo lo creado, tiene en sus manos el poder de concedernos la divina Gracia de Dios, ya que es también medianera de todos sus dones, que dará con amor de Madre a todos los que la aman y que se acogen a su protección.


DEL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO
DE MARÍA VALTORTA

Diciembre 1.943
Dice María:
“Mi humildad no podía dejarme pensar que me estaba reservando tanta gloria en el Cielo. En mi pensamiento estaba casi la certeza de que mi carne humana, santificada por haber llevado a Dios, no conocería la corrupción. Porque Dios es vida y cuando de sí mismo satura y llena a una criatura, esa acción suya es como un ungüento que preserva de la corrupción de la muerte.
Yo no solo había permanecido Inmaculada, no solo había estado unida a Dios con un casto y fecundo abrazo, sino que me había saturado, hasta en mi más profundo ser, de las emanaciones de la Divinidad escondida en mi seno y que quería velarse de carne mortal. Pero el que la bondad del Eterno tuviera reservado a su sierva el gozo de volver a sentir en sus miembros  el toque de la mano de mi Hijo, su abrazo, su beso y de volver a oír con mis oídos su voz, y de ver con mis ojos su rostro… esto no podía pensar que me fuera concedido, y no lo anhelaba. Me habría bastado con estas bienaventuranzas  le fueran concedidas a mi espíritu, y con ello, ya se habría sentido lleno de beata felicidad mi yo.
Pero, como testimonio de su primer pensamiento creador respecto al hombre, destinado por el Creador a vivir, pasando sin muerte del Paraíso terrenal al celestial, en el reino eterno, Dios quiso que yo, Inmaculada, estuviera en el Cielo con alma y cuerpo… inmediatamente después del fin de mi vida terrena.

Yo soy el testimonio cierto de lo que Dios había pensado y querido para el hombre: una vida inocente y sin conocimiento de culpas; un dulce paso de esta vida  a la Vida eterna, paso con el que, como quien cruza el umbral de una casa para entrar en un Palacio, el hombre, con su ser completo hecho de cuerpo material y de alma espiritual, habría pasado de la Tierra al Paraíso, aumentando esa perfección de su yo que Dios le había dado, con la perfección completa, tanto de la carne como la del espíritu, que el pensamiento divino tenía destinada para todas las criaturas que permanecieran fieles a Dios y a la Gracia. Perfección que habría sido alcanzada en la luz plena que hay en el Cielo y lo llena, pues que de Dios viene; de Dios, Sol eterno que ilumina el Cielo.

Delante de los Patriarcas, Profetas y Santos, delante de los Ángeles y los Mártires, Dios me puso a mí, elevada a la gloria del Cielo en alma y cuerpo, y dijo:
“Esta es la obra perfecta del Creador; la obra que, de todos los hijos del hombre, Yo creé a mi más verdadera imagen y semejanza, fruto de una obra maestra divina y creadora, maravilla del Universo, que ve, dentro de un solo ser, a lo divino en el espíritu eterno como Dios y como Él espiritual, inteligente, libre, sabio, y a la criatura material en el más inocente y santo de los cuerpos, criatura ante la que todos los demás vivientes de los tres reinos de la Creación están obligados a inclinarse.
Aquí tenéis el testimonio de mi amor hacia el hombre, para el que quise un organismo perfecto y un bienaventurado destino de eterna vida en mi Reino.
Aquí tenéis el testimonio de mi perdón al hombre, al que, por la voluntad de un Trino Amor, he concedido  nueva habilitación y creación ante mis ojos.
Esta es la mística piedra de parangón, este es el anillo de unión entre el hombre y Dios. Ella es la que lleva de nuevo el tiempo a sus días primeros, y da a mis ojos divinos la alegría de contemplar a una Eva como Yo la creé, aún más hermosa y santa por ser  Madre de mi Verbo y por ser Mártir del mayor de los perdones.

Para su Corazón Inmaculado que jamás conoció mancha alguna, ni siquiera la más leve, Yo abro los tesoros del Cielo; y para su Cabeza, que jamás conoció la soberbia, con mi fulgor hago una corona, y la corono, porque es para Mí santísima, para que sea vuestra Reina”.

En el Cielo no hay lágrimas. Pero, en lugar del jubiloso llanto que habrían derramado los espíritus si les hubiera conseguido el llanto – humor que rezuma destilado por una emoción -, hubo, después de estas divinas palabras, un centelleo de luces, y visos de esplendores resplandeciendo aún más esplendorosas, y un incendio de fuegos de caridad que ardían  con más encendido fuego, y un insuperable e indescriptible sonido de celestes armonías, a las cuales se unió la Voz del Hijo mío, en alabanza a Dios Padre y a su Sierva bienaventurada para todo la eternidad”.





martes, 24 de abril de 2018

I/II COMENTARIOS DE LA Stma. VIRGEN MARÍA SOBRE LOS ÉXTASIS DE SU VIDA TERRENA, Y DE SU ENTRADA TRIUNFAL EN EL CIELO.



EL TRÁNSITO DE MARÍA ES LA IMAGEN DE COMO HUBIERA SIDO
EL  DE TODOS LOS HUMANOS SI EVA HUBIERA OBEDECIDO A DIOS



Maravillosa descripción hecha por María de su entrada triunfal en el Cielo, con su séquito de Ángeles, en cuyos umbrales la esperaban San José, su esposo terreno, Los reyes y Patriarcas de su estirpe, ya que era descendiente de la casa de David,  y por los primeros Santos y Mártires cristianos, espera para ser recibida por su divino Hijo Jesús que la iba a coronar como Reina del Cielo y de la Tierra.
María es la Obra perfecta del Creador creada a su imagen y semejanza, está a la espera de ser coronada por Dios.


Dice María:
“De la misma forma que para mí fue un éxtasis el nacimiento de mi Hijo, y que del rapto de Dios que en aquella hora  se apoderó de mí, volví a la presencia de mi misma y a la Tierra, teniendo ya a mi Hijo en mis brazos, así mi impropiamente llamada “muerte” fue un rapto de Dios, confiando en la promesa recibida en el esplendor de la mañana de Pentecostés, yo pensaba que el acercamiento de la hora de la última venida del Amor para llevarme consigo en rapto, debía manifestarse con un aumento del fuego del amor que siempre ardía en mí; y no me equivoqué.
Por parte mía, a medida que iba pasando la vida, en mí iba aumentando el deseo de fundirme con la eterna caridad, me instaba a ello el deseo de unirme de nuevo con mi Hijo, y la certidumbre de que no haría tanto por los hombres  como cuando estuviera, orando y obrando en favor de ellos, a los pies del Trono de Dios. Y con impulso cada vez más escondido y acelerado, con todas las fuerzas de mi alma, gritaba al Cielo: “¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, eterno Amor!”.

La Eucaristía, que para mí era como el rocío para una flor sedienta, era, sí, vida; pero a medida que iba pasando el tiempo, cada vez era más insuficiente para satisfacer la incontenible ansia de mi corazón. Ya no me bastaba recibir en mí a mi divina Criatura y llevarla en el interior en las Sagradas Especias, como la había llevado en mi Carne virginal. Todo mi ser deseaba al Dios uno y trino, pero no celado tras los velos elegidos por mi Jesús para ocultar el inefable misterio de la Fe, sino como Él – en el centro del Cielo – era, es y será. El propio Hijo mío en sus arrobos eucarísticos, ardía dentro de mí con abrazos de infinito deseo; y cada vez que a mí venía, con la potencia de su amor, arrancaba de cuajo mi alma en el primer impulso, y luego permanecía, con infinita ternura, llamándome: “Mamá!” , y yo le sentía ansioso de tenerme consigo.

Ya no deseaba otra cosa. Ni siquiera ya estaba en mí, en los últimos tiempos de mi vida normal, el deseo de titular a la naciente Iglesia: todo estaba anulado en el deseo de poseer a Dios, por la persuasión que tenía de que todo se puede cuando se le posee.

“Alcanzad, oh cristianos este total amor. Pierda valor todo lo terreno. Mirad solo a Dios. Cuando seáis ricos en esa pobreza de deseo que es inconmensurable riqueza, Dios se inclinará hacia vuestro espíritu, primero para instruirle, luego para tomarle en sus manos, y ascenderéis con vuestro espíritu al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, para conocerlos y amarlos en toda la bienaventurada eternidad y para poseer sus riquezas de gracias para los hermanos.
Nunca somos tan activos para los hermanos como cuando no estamos ya con ellos, sino que somos luces unidas de nuevo con la divina Luz.

El acercarse del Amor eterno tuvo el signo que pensaba. Todo perdió luz y color, voz y presencia, bajo el fulgor y la Voz que, descendía de los Cielos, abiertos a mi mirada espiritual, descendían hacia mí para tomar mi alma.
Suele decirse que habría exultado de júbilo si me hubiera asistido en aquella hora mi Hijo. ¡Ah! Mi dulce Jesús estaba muy presente con el Padre cuando el Amor, o sea, el Espíritu Santo, tercera Persona de la Trinidad Eterna, me dio su tercer beso en mi vida, ese beso tan potentemente divino, que en él mi alma se fundió, perdiéndose en la contemplación cual gota de rocío aspirada por el sol en el cáliz de una azucena. Y ascendí con mi espíritu en canto de júbilo hasta los pies de los Tres a quienes siempre había adorado.

Luego, en el momento exacto, como perla en un engaste de fuego, ayudada primero, y luego seguida por el cortejo de los espíritus angélicos venidos a asistirme en mi eterno, celeste nacimiento, esperaba ya antes del umbral de los Cielos por mi Jesús y en el umbral de ellos por mi justo esposo terreno, por los Reyes y Patriarcas de mi estirpe, por los primeros santos y mártires, entré como Reina, después de tanto dolor y tanta humildad de pobre sierva de Dios, en el Reino del júbilo sin límite.

Y el Cielo volvió a cerrarse en este acto de la alegría de tenerme, de tener a su Reina, cuya carne, única entre todas las carnes mortales, conocía la glorificación antes de la resurrección final y del último juicio”.






sábado, 21 de abril de 2018

POR QUÉ YAHVÉ PUSO UNA SEÑAL A CAIN PARA QUE NO DELATE SU CRIMEN CONTRA SU HERMANO ABEL?


El crimen de Caín deformó su alma y su cuerpo, Yahveh
puso una señal para que no se reconozca.






Génesis 4, 13-15 

[...] Caín contestó al Señor:
Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Tu me echas de este suelo, y tengo que ocultarme de tu vista; seré un forajido que huye por la Tierra, y el que me encuentre me matará.
El Señor le dijo:
El que mate a Caín será castigado siete veces.
Y el Señor puso una marca a Caín, para que no lo matara quien lo encontrase. 


Nunca comprenderé como hay tanta gente atea, es decir los que no creen en la existencia de Dios, o los que se autodenominan agnósticos, que quiere decir que ni creen, ni dejan de creer, ya que como según ellos, no se puede demostrar la existencia de Dios, se despreocupan del asunto, y viven su vida a su antojo, sin obedecer a ninguna Ley Divina, y siguiendo solo lo que les dicta sus apetitos.

Para nosotros, creyentes, y para la verdadera Iglesia de Dios, puesta por Él para ayudar a alcanzar la Vida Eterna, estas actitudes son verdaderamente pecaminosas, ya que toda la creación tanto material como animal, está pregonando la grandeza, la belleza, la infinita variedad, majestad y la sublime inteligencia de Dios, creación que cuanto más se analiza, tanto a nivel microscópico como a nivel cósmico, más aparece incomprensible para la mente humana.

Con un análisis espiritual más profundo, es un pecado gravísimo contra Dios, porque es negar la evidencia de que tiene que existir un Ser Superior para crear, mantener y ordenar todo lo creado. Y así el ateo, que está disfrutando en este mundo hasta del aire que respira, no solo no es capaz de agradecer a su Creador su existencia, pero además le niega el deber de amarle, como en la naturaleza, así lo hacen todas las cosas creadas, incluso los animales que siempre obedecen a Dios y en cierta manera alaban así a su Creador.

Es igualmente un pecado contra el Sublime Redentor, Cristo Jesús, ya que toda su vida, su pasión y muerte que se realizó para nuestra Salvación, carece entonces de sentido. Y el que no cree en Dios sabiendo que cualquier padre quiere lo mejor para su hijo, y desea que le imite según el ejemplo que le da en su vida y con sus enseñanzas, comete un pecado gravísimo, porque espiritualmente hablando, no querer obedecer a las Leyes de Dios, es el tremendo pecado de Soberbia de Lucifer, que decía “No serviré”, lo que le valió la maldición de Dios, y su caída en el abismo, transformado de Ángel en demonio, acompañado por sus seguidores, los ángeles tenebrosos.

El día del Juicio particular que ocurrirá a la hora de la muerte de cada ser humano, el alma en presencia de Dios, el Juez supremo, se verá entonces con el aspecto que refleja como ha sido su vida, que es la manera de comportarse que ha escogido libremente, en la Tierra, su alma se desarrolló poco a poco de una manera tal, que, el que ha practicado la Virtud, siguiendo los mandamientos de la Ley de Dios, que corresponde con la ley de su Conciencia, se habrá transformado en un ser apto para entrar en el Cielo, será de una belleza y de un esplendor proporcional a la Virtud que haya practicado en su Vida, y será semejante a Dios.

De la misma manera, el que haya practicado el vicio, siguiendo las Leyes de Satanás, el padre de la mentira, y haya muerto en pecado mortal, se verá completamente inepto para poder entrar en el Reino de Dios, ya que se verá transformado en un ser de un aspecto espantoso, semejante a Satanás.

Esto lo explica muy bien San Juan de la Cruz cuando dice que con el amor el alma, se asemeja y se transforma en lo que ama, ya que es propiedad del amor igualar el amante el amado. 

Y en este mundo, el más sádico criminal pasa desapercibido, ya que como se lo prometió Dios a Caín, puso una señal para que no se vea su delito, para evitar así que todo el mundo lo escudriñe, y lo desprecie, y no tenga la posibilidad de arrepentirte mientras está aún en la Tierra, pero en el otro mundo cuando entre en la Eternidad, donde ya el alma no podrá progresar porque habrá perdido la libertad de obrar, Dios habrá sacado esa señal y el alma aparecerá tal cual es, es decir apta para el Purgatorio, el Cielo o el Infierno.




De los cuadernos de María Valtorta
 (18-2-1.947)

Dice Jesús:

[…] ¡Oh vida humana, tan fundida con lo sobrenatural que llega a anular las voces y las flaquezas de la naturaleza para asumir las voces y las perfecciones angélicas! ¡Vida que ha olvidado la concupiscencia y vive de amor y en el amor! Es el hombre que se vuelve ángel, o sea la criatura compuesta por dos substancias, que purifica la parte más baja con los fuegos de la Caridad, y en la Caridad están todas las virtudes, como si fueran muchas semillas encerradas en un solo fruto, hasta el punto que puede decirse que, de este modo se despoja, o mejor, la despoja de todo lo que es materialidad hasta hacer también que la materia sea digna de penetrar un día en el Reino del Espíritu. 


Posa en el sepulcro el atavío purificado a la espera de la orden final. Más entonces surgirá glorificada hasta provocar la admiración de los mismos ángeles, porque la belleza de los cuerpos resurgidos y glorificados causará reverente estupor aun a los ángeles de Dios, que admirarán a estos hermanos suyos en lo creado diciendo: “Nosotros supimos permanecer en la Gracia respecto a una sola substancia; ellos, los hombres, son vencedores de la prueba respecto al espíritu y respecto a la carne. Gloria a Dios por la doble victoria de los elegidos”.



De los cuadernos de María Valtorta del 14 de Julio de 1.944


(...) La semejanza con Dios está en este Espíritu eterno, incorpóreo, sobrenatural, que tenéis en vosotros. Está en este espíritu, en este átomo del Espíritu infinito que, encerrado en una cárcel angosta y precaria, espera y anhela a volver a reunirse con su Fuente y compartir con Ella libertad, alegría paz, luz, amor, eternidad.

La imagen persiste aún donde ya no hay semejanza, porque el hombre permanece tal cual a los ojos de los hombres, aunque a los ojos de Dios y a los sobrenaturales habitantes del Cielo y de pocos elegidos en la Tierra (son los que tienen discernimiento de los espíritus), aparezca ya con su nuevo aspecto de demonio, que es su verdadero aspecto a partir del momento en que al no tener ya vida en él el espíritu, la culpa mortal le priva de la semejanza con Dios.

El hombre, privado de la Gracia por obra de la culpa, es solo el espíritu en donde se pudre el espíritu muerto. He aquí porque aunque todos los seres humanos tienen una imagen física común, cuando se cumpla la resurrección de la carne, serán sumamente diferentes entre si. Los bienaventurados tendrán un aspecto semi-divino, los condenados mostrarán un aspecto demoníaco. Entonces se traslucirá al exterior el misterio de las conciencias. ¡Qué terrible cognición! 

Añadido el 13-5-2.014
En esta vida, cualquier pecador, por muy grave que sea el pecado mortal, puede aún disfrutar de la Redención de Cristo Jesús, ya que, gracias a la señal de Caín, el aspecto de su alma muerta, queda oculta por su cuerpo mortal, si no fuera por esa ventaja, el alma no podría volver a la Vida con la Resurrección, que es el perdón de la culpa para el alma arrepentida.

Si el alma no quedase oculta, sin que su pecado haya transcendido a su cuerpo mortal, ello suscitaría para toda la gente solo odio y desprecio, hacia esa persona, lo que impediría su redención, por esa razón podemos amar al pecador, porque solo así se puede evitar el odio, y por eso puede aún convertirse, ya que una persona solo se puede convertir con amor, y nunca con desprecio. Esa conversión puede realizarse gracias a la Comunión de todos los Santos, es decir por las oraciones, los méritos y los sufrimientos de las almas Santas, que se ofrecen en holocausto por todos los pecadores.

Por eso la Santísima Virgen de Fátima dijo a los pastorcillos: "¡Cuanta gente se condena porque no hay nadie que rece por ellos!". Palabras que no se atreven a recordar muchos predicadores, ocultando una recomendación que ayudaría a salvar muchas almas.






viernes, 20 de abril de 2018

EL BEATO TRÁNSITO DE LA Stma. VIRGEN MARÍA (Comentarios de Jesús y María)



EL APÓSTOL JUAN RODEÓ EL LECHO DE MARÍA DE FLORES
Y DE RAMOS DE OLIVO ANTES DE LA ASCENSIÓN

Jesús habla aquí de la diferencia que existe entre el éxtasis del arrobamiento de los santos, cuya alma en su parte mejor se aparta del cuerpo, y al final del rapto vuelve a él, y el tránsito de María en sentido inverso: su parte más sublime del alma sube al Cielo ante el trono de Dios, y no vuelve al cuerpo que está en la Tierra, sino es el Cuerpo que sube al alma, con la ayuda de los ángeles.

Jesús relata un hecho misterioso: es el caso de Enoc y del Profeta Elías, que fueron raptados con su cuerpo mortal, siendo de virtud inferiores a la Virgen María, y están en un lugar solo conocido por Dios y por los moradores del Cielo, como así lo afirma Jesús en este comentario. Al no haber muerto su cuerpo, y al no estar ni en el Limbo, ya que Jesús ha abierto sus puertas con su Resurrección, ni tampoco en el Cielo, el misterio sigue patente. Este hecho me hace pensar en Melquisedec Sacerdote y Rey, de procedencia desconocida, que en realidad era la prefigura de Jesús, ¿Será que tanto Enoc como Elías han sido esos Sacerdotes y Reyes para otros mundos habitados que nunca llegaremos a conocer? 



DEL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO DE MARÍA VALTORTA


6 de Enero de 1.944:
Dice Jesús:
“Llegada la última hora, como una azucena cansada, que después de haber exhalado todos sus aromas, se pliega bajo las estrellas y cierra su cáliz de candor. María, mi Madre, se recogió en su lecho y cerró sus ojos a todo lo que la rodeaba, para recogerse en una última, serena  contemplación de Dios.
Velando reverente su reposo, el ángel de María esperaba ansioso que el éxtasis urgente separara su espíritu de la carne, durante el tiempo señalado por el decreto de Dios, y lo separara para siempre de la Tierra, mientras ya del Cielo, descendía el dulce e invitante imperativo de Dios.
Inclinado también Juan, ángel terreno, hacia ese misterioso reposo, velaba a su vez a la Madre que estaba para dejarle. Y cuando la vio extinguida siguió velando, para qué, no tocada por miradas profanas y curiosas, siguiera siendo, incluso más allá de la muerte, la Inmaculada Esposa y Madre de Dios que tan plácida y hermosa dormía.

Una tradición dice que la urna de María, abierta por Tomás, se encontraron solo flores. Pura leyenda. Ningún sepulcro engulló el cadáver de María, porque nunca hubo cadáver de María, según el sentido humano, dado que María no murió como todos los que tuvieron vida.
Ella se había separado por decreto divino, solo del espíritu, y con este, que la había precedido, se unió de nuevo su carne santísima. Invirtiendo las leyes habituales, por las cuales el éxtasis termina cuando cesa el rapto, o sea, cuando el espíritu vuelve al estado normal, fue el Cuerpo de María el que se unió de nuevo con el espíritu, después de la larga estancia en el lecho fúnebre.
Todo es posible para Dios, Yo salí del sepulcro sin ayuda alguna; solo con mi Poder. María vino a Mí, a Dios, al Cielo, sin conocer el sepulcro con su horror de podredumbre y lobreguez. Es uno de los más fúlgidos milagros de Dios. No único en verdad, si se recuerda a Enoc y a Elías, quienes por el Amor que el Señor les tenía, fueron raptados de la Tierra sin conocer la muerte, y fueron transportados a otro lugar, a un lugar que solo Dios y los celestes habitantes de los Cielos conocen. Justos eran y, de todas formas, nada respecto a mi Madre, la cual es inferior en santidad sólo a Dios.
Por eso no hay reliquias del cuerpo y del sepulcro de María, porque María no tuvo sepulcro, y su cuerpo fue elevado al Cielo.



Dictado del 8 y 15 de Julio de 1.944.

Todo los relatos anteriores, y especialmente este último de María Stma. desmontan todas las visiones de Ana Catalina de Emmerick, que decía que María ascendió en los Cielos desde una casa en Efeso, de lo que hoy es Turquía; que todos los Apóstoles habían sido avisados por ángeles para asistir al tránsito de la Virgen María, y tantos cuentos y leyendas falsas.

Dice María:

"Un éxtasis fue la concepción de mi Hijo. Un éxtasis aún mayor es darle a luz. El éxtasis de los éxtasis fue mi tránsito  de la Tierra al Cielo. Solo durante la Pasión ningún éxtasis hizo soportable mi atroz sufrimiento.

La casa en que se produjo mi Asunción se debió a uno de los innumerables actos de generosidad de Lázaro para con Jesús y su Madre: la pequeña casa de Getsemaní, cercana al lugar de la Ascensión. Inútil es buscar los restos. Durante la destrucción de Jerusalén  por obra de los romanos, fue devastada, y sus ruinas fueron dispersadas durante el transcurso de los siglos.