MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

**
****************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************

rep

martes, 12 de diciembre de 2017

¿POR QUÉ JESÚS SE DEJÓ MARTIRIZAR, Y NO FULMINÓ A LOS QUE LE TORTURABAN?


SANTÍSIMA VIRGEN DE GUADALUPE PATRONA DE
 HISPANOAMÉRICA Y DE FILIPINAS



En este dictado de Jesús a María Valtorta, la gran mística italiana, se me ha aclarado una duda que siempre he tenido. ¿Cómo Jesús el Todopoderoso ha podido soportar todos los ultrajes que ha recibido de parte de los Fariseos y los Escribas, que eran los teólogos de su época, que para colmo conocían las profecías, habían leído las escrituras, y nunca llegaron a comprender su significado. Jesús explica de una manera clara que la mayoría de la gente que clamaba a Pilato que lo crucificaran, no eran los verdaderos responsables.
Los responsables estaban como siempre ocultos, por eso Jesús no podía fulminar a sus torturadores y a los que prefirieron Barrabás a Jesús, ya que había venido, y sigue viviendo en nuestro mundo como Salvador y Redentor, muchos de los que lo habían repudiado y pedían su muerte se convirtieron, Jesús explica que si los hubiera fulminado, se hubieran condenado por toda la eternidad.
Jesús explica que se sigue hoy día haciendo lo mismo, si  castigara a todos los que pecan, que somos todos nosotros, pecado que es una traición, y una herida a Dios, no veríamos nunca el perdón que casi siempre ocurre por todas las pruebas y la acción de Dios para que volvamos por el buen camino, por eso Dios da toda una vida para convertirnos, en la Parábola de los viñadores, vemos que unos trabajaron todo el día y los últimos solo una hora, pero todos tuvieron el mismo salario: la Vida eterna.
Dice Jesús al final del dictado:
¡Oh, hombres!, he aquí el motivo por el cual Yo me hice torturar hasta morir, sin fulminar a nadie. Porque os he amado como sólo Yo podía amar.



DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
(Dictado del 16-5-1.944)

En las últimas horas de la tarde, cuando ya las sombras de la extenuación descienden sobre mí, mi Jesús me obliga a escribir lo siguiente:

Dice Jesús:
“Has dicho el rosario meditándolo. Y me has visto en los primeros cuatro cuadros de los misterios dolorosos. No te he hecho ver la crucifixión porque estabas demasiado agotada. Me has vuelto a ver otra vez en el huerto, en la flagelación, en la coronación y en el cuadro del “Ecce Homo” que es presentado a la rugiente multitud; después me has visto llevando el peso de la Cruz.
Ahora responderé – y no solo a ti, sino a todos – a una pregunta que me dirigía muy a menudo. Queréis saber porque Yo, siendo Dios, no hice cenizas, con un milagro de mi poder divino a mis acusadores y a mis verdugos. ¡Preguntáis por qué! Pues porque Yo soy redentor y no justiciero.

Desde el momento del huerto en adelante y hasta el de la muerte, habría podido abatir - en cualquier instante que lo hubiera querido – al traidor, a los que me capturaron, a los acusadores, a los torturadores, a los blasfemos, a los que me crucificaron, a todos. Me lo pedían cuando estaba en la Cruz: “Que Él, que ha salvado a tantos, baje de la Cruz y se salve”. En efecto, habría podido hacerlo pues ya mucha Sangre había sido derramada y, por lo tanto, habría sido suficiente para redimir a los hombres pasados y a los futuros, en tanto que los del presente habrían mordido el polvo, aterrorizados por el milagro, aniquilados por mi poder y arrojados al abismo por la eternidad.

Más, si les hubiera fulminado con mi poder, ¡Cuántos habrían muerto con el pecado de deicidio, entre los muchos miles que se agitaban tumultuosamente y que se habían convertido en asesinos de un Inocente, por una de esas improvisas locuras de la multitud y por el fenómeno de delincuencia colectiva que siempre se produce bajo el impulso de un especial fermento de los sentimientos, ¡instigados por los verdaderos culpables y los verdaderos asesinos, que ocultos en la sombra, excitan a las multitudes para cumplir sus propios fines! El Eterno quería que fueran condenados solo los verdaderos malvados y que los pervertidos se salvaran, una vez que la Redención – cumplida hasta el Sacrificio extremo – hubiera depurado su conciencia, liberándola de los venenos que la hacían delirar.

¡Oh, pobres hombres!, hay momentos en que estáis verdaderamente locos. Y mi milagro consiste en curar vuestra locura moral.

Por ejemplo si Yo, ¡oh, pobre María! Te hubiera quitado la vida cuando me lo pedías a gritos hace un mes, ¿te habría hecho un bien? No, te hubiera hecho daño. Ahora sí  podría quitarte la vida, y no obraría contrariamente al diseño de misericordia que he tenido siempre para ti. Ahora está curado el delirio desencadenado por crueles acontecimientos humanos, por no decir satánicos, porque, como he dicho siempre, esta no es una guerra entre hombres, sino una guerra de satanás contra los espíritus. Y no son las únicas víctimas las que perecen en las batallas o bajo los escombros de una casa. También son víctimas de la lucha de Satanás contra los espíritus, los que pierden la fe, la esperanza, la caridad y que, por lo tanto, no pierden la vida de una hora mortal, sino la Vida eterna, pues mueren para la Gracia de Dios. Las víctimas son sobre todo ellos.

Ahora estás curada, has vencido a Satanás. Más lo has vencido porque te he dado tiempo para volver a alzarte tras el ataque imprevisto y atroz, tras el ataque imprevisto y burlón del enemigo contra tu espíritu.
Te acometió como ese león del que habla Pablo, y te maltrató. Pero al final, huyó porque tú, con el resto de tus fuerzas – apenas vestigios – y con el residuo de tu voz – apenas un soplo – alzaste la Cruz y repetiste mi Nombre. Repetiste casi atontada y solo por costumbre, ese gesto que desde hace años, era la expresión de tu amor. Más tenía que pasar tiempo antes de que pudieras recobrarte, reconstruirte a ti misma, dado que el que te odia te había hecho jirones. Las resurrecciones siempre requieren tiempo y te habían golpeado tanto, que eras casi una muerta.

Más, la parte más santa de tu espíritu, ese punto tuyo del que habla mi Madre, nunca ha sido afectada. No podía serlo, María. Esa parte es mía. Es mía, solo tu voluntad podía quitármela. Pero tú no lo harás nunca. Lo sé. Y justamente esa parte, como un imán que atrae hacia sí las partículas dispersas, ha atraído y reunido de nuevo lo que Satanás, exasperado por el odio hacia Mí y hacia ti, había destrozado.

¡Pobre de ti, si entonces te hubiera golpeado! ¡Cuán separados estaríamos aún Yo y tú! Tú no quieres la separación y tampoco la quiero Yo. Quiero que la muerte sea el momento de la Vida para ti, sin la languidez de la espera.
Ven. Avanza. Estoy aquí. Besa mis llagas, de las que desciende la Vida para ti. Las abrí para darte esta Vida, así como las abrí para muchos. Para muchísimos más.

He aquí mis triunfos de la hora de la Pasión. Éstos son los que fueron salvados por mi Piedad antes que por mi Sangre. La piedad los dejó vivir para permitir que la Sangre obrara y los sanara.

¡Oh, hombres!, he aquí el motivo por el cual Yo me hice torturar hasta morir, sin fulminar a nadie. Porque os he amado como sólo Yo podía amar.
Ahora descansa. Ve en paz”.
















lunes, 11 de diciembre de 2017

COMENTARIOS DE LAS ESCRITURAS DE LA MISA DEL LUNES 11-12-2.017











Isaías 35,1-10.

Regocíjase el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.
Espiritualmente hablando, la tierra reseca simboliza a la gente que no ha recibido la Palabra de Dios, fuente de vida, esta profecía de Isaías se refiere a la venida del Mesías esperado, que hará dar un sentido a la vida de los creyentes, inundándoles con su Gracia santificante.

Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: "¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!". 
El mundo, sin Dios está habitado con gente desvalida, que al no tener meta ni futuro, está debilitada, teniendo los brazos, que son las decisiones y las rodillas, que son el progreso, completamente paralizados, la venganza y la represalia de Dios, se refiere a la destrucción de los ídolos y del eterno enemigo de Dios, que serán derrotados.

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de caña y papiros. 
Las almas que no creen en Dios, viven en este mundo, como ciegos, sordos y paralizados como los tullidos, la venida del Mesías, dando vida y meta para las almas, anuncia la buena noticia que alumbra el entendimiento y que mueve los miembros del alma, devolviendo la vida y la razón de existir a todos los seres humanos, poniendo en fuga a los chacales hambrientos y carroñeros,  que son los apetitos materiales de las almas.

Allí habrá una senda y un camino que se llamará "Camino santo". No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él; no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos, volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán. 
El Camino santo que dice el Profeta se refiere sin duda alguna a lo que afirmó Jesús, cuando dijo que Él era el camino, la Verdad y la Vida, ese camino tiene la puerta angosta y es un sendero estrecho y empinado, que lleva a la Vida eterna, por allí caminan los redimidos  y los rescatados del Señor, rescate realizado por el tremendo Sacrificio de Jesús. Ese camino como también lo dice Jesús, es transitado por gente que no es ni necia, ni impura, y no es atacado por las fieras salvajes, porque está protegido por los ángeles de Dios. Los que no siguen ese estrecho y empinado sendero, van por el camino amplio y descendente que lleva al abismo, el reino de Satanás.  




Salmo 85, 9-10.11-14.


Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz,
su salvación está muy cerca de sus fieles, 
y la Gloria habitará en nuestra tierra.

El Amor y la Verdad se encontrarán, 
la Justicia y la Paz se abrazarán;
la Verdad brotará de la tierra 
y la Justicia mirará desde el cielo.

El mismo Señor nos dará sus bienes 
y nuestra tierra producirá sus frutos.
La Justicia irá delante de él, 
y la Paz, sobre la huella de sus pasos.




Lucas 5,17-26.


Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar. 
Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús. 
Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús. 
Al ver su fe, Jesús le dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados". Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: "¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?". 
Jesús que lee perfectamente el corazón de todos los hombres, veía que este paralítico, estaba hondamente preocupado por los pecados que había cometido en su vida, sin duda atribuía su enfermedad a un castigo por esos pecados. Lo primero que hace es curar ese corazón enfermo, ya que el que se arrepiente de sus pecados de una manera sincera, está perdonado por Dios, porque es una prueba de gran humildad y es lo contrario del Fariseo que se toma por el elegido de Dios, y al no tener la gracia, tiene la ceguera de Satanás que no le permite ver sus pecados.

Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: 'Tus pecados están perdonados', o 'Levántate y camina'? 
Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa". 
Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. 
Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: "Hoy hemos visto cosas maravillosas". 
Todas las personas de buena voluntad, se quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, todos menos los Fariseos, que atribuían esos hechos al poder de Belcebú, ya que al verse perfectos, se creían que Dios se tenía que comunicarse con ellos, que eran los elegidos e iluminados, y no entendían que un hombre tenía que estar arrepentido por sus pecados, porque ellos no lo estaban, al no ver sus defectos y al ver los de los demás creían que Jesús, que para ellos era un impostor,  cometía un sacrilegio al perdonar los pecados.

Jesús cura primero el espíritu, herido y paralizado por los pecados y luego, si el hombre se arrepiente, cura la parálisis del cuerpo, y es que muchas veces los pecados traen consigo las enfermedades del cuerpo, ya que ambos están estrechamente unidos, y Dios como lo hizo con Caín, anula esta dicotomía, ya que en este mundo el hombre tiene aún la oportunidad de arrepentirse y cambiar de conducta.





domingo, 10 de diciembre de 2017

HOMENAJE A SAN JOSÉ LA CRIATURA MÁS GRANDE DESPUÉS DE LA INMACULADA VIRGEN MARÍA

SAN JOSÉ MÁS GRANDE QUE SAN PEDRO Y SAN PABLO
HA SIDO ESCOGIDO POR DIOS PARA CUSTODIAR
AL SALVADOR DE LA HUMANIDAD



San José, tiene en sus brazos al Hijo de Dios, el Ser más poderoso del Universo, el Soberano Rey de reyes, el que tiene las llaves del Cielo y del Hades, el Ser que detiene el Poder sobre todo lo que existe, el que hace nacer a todas las criaturas visibles e invisibles, el que los somete a todos a una prueba, y que los llama a su debido tiempo, para ver si son dignos de compartir con Él el Reino de la felicidad eterna.

Por eso San José es, después de la Virgen María, la Criatura más grande de la Creación, el que lo tiene por Protector, conseguirá todo lo que le pida, siempre que no se oponga a la Voluntad de Dios, como así lo afirmó Santa Teresa de Jesús. Todos los conventos fundados por ella, los llamó San José, según se lo recomendó el mismo Jesús, ya que es el Patrono de los místicos, porque se parecen a él, ya que son los alejados de las tentaciones del mundo, los que son obedientes a Dios, y que ayudan humildemente y con amor a sus hermanos, con sus oraciones y sus sacrificios, sin que el mundo lo advierta.








sábado, 9 de diciembre de 2017

HOMENAJE A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, TOMADA DEL CANTAR DE LOS CANTARES





Cuando el alma ha puesto en práctica la Palabra de Dios, tiene tal sentimiento
de amor, que dedica su vida entera a buscarlo, para unirse con Él,
y le pide a la Virgen María, que está siempre con Dios,
que le enseñe el camino.





DEL CANTAR DE LOS CANTARES DE LA BIBLIA (6, 1-9)



Coro
¿Adonde fue tu Amado, oh, tú, la más hermosa de las mujeres? ¿Qué dirección ha tomado tu amado, para ir contigo en busca de Él?
El coro simboliza a los verdaderos creyentes, que preguntan a su Madre la Santísima Virgen María, que espiritualmente hablando, es la más hermosa de todas las mujeres, son los creyentes que han alcanzado la Sabiduría por haber seguido el ejemplo y las enseñanzas del Hijo de Dios, y le piden a María ir con ella para encontrarlo, ya que está siempre al lado de su Hijo, y la mejor manera de encontrarlo es ir con ella a buscarlo.

La Esposa
Bajó mi Amado a su jardín, a los macizos de las balsameras, para apacentar su rebaño en los vergeles y coger azucenas.
Yo soy para mi amado y mi Amado para mí, el que pastorea entre azucenas.
María dice que Jesús es el divino Pastor, y su Jardín es el vergel de la Tierra creado por Él, donde los hombres se apacientan con su Palabra, su Cuerpo y su Sangre, que es la Sagrada Eucaristía, son los macizos de las balsameras y las azucenas son las almas santas, que el Señor recoge para adornar su santo Reino.
María y las almas santas pertenecen al Amado, y el Amado les pertenece a ellas, es la fusión del divino Amor de Dios con todos sus hijos.

El Esposo
Eres, Amada mía, hermosa como Tirsa, encantadora como Jerusalén, terrible como escuadrón ordenado en batalla.
Esta hermosura, como lo explica el divino Esposo de las almas, solo se puede aplicar a la Inmaculada Virgen María, ya que todas las almas tienen la huella del pecado original, esta perfección de María, la hace ser fuerte y terrible como un escuadrón ordenado en batalla contra el cruel enemigo Satanás.
Aparta de Mí tus ojos, que me fascina. Es tu cabellera rebañito de cabras que ondulan por las pendientes de Galaad. [...]
Pero es única mi Paloma, mi Inmaculada; es la única hija de su madre, la predilecta de quien la engendró.
Viéronla las doncellas y la aclamaron, y las reinas y concubinas la loaron.
La Inmaculada Virgen María, a pesar de nacer de unos seres humanos, fue preservada del pecado Original, por eso, sus ojos que son su Fe, y su cabellera que son sus pensamientos y sus ideas son hermosas porque no tienen ninguna fealdad de pecado, están comparadas a un rebañito que ondulan, graciosamente, por las pendientes del mundo, simbolizado por la región de Galaad.
Por eso es única, es la Inmaculada y la predilecta de quien la engendró que es el Espíritu Santo, simbolizado por la paloma.
La Virgen María está aclamada por las doncellas, que son las almas que buscan a Dios, y está loada por las reinas que simbolizan a las almas santas y las que tienen unión mística con Dios que son metáforicamente hablando,  las concubinas. 





viernes, 8 de diciembre de 2017

8 DE DICIEMBRE FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN, MAESTRA DE LA HUMILDAD Y ALEGRÍA DE LOS ÁNGELES.

LA VIRGEN MARÍA, LA INMACULADA, MADRE
GENERADORA DE DIOS Y DE LAS ALMAS



En este hermoso cuadro de la Inmaculada, a sus pies, de izquierda a derecha, podemos ver las almas de los elegidos como entran en el Cielo, gracias a que se han comportado como niños ya que, como lo dijo Jesús, solo entraran en el Cielo los que son como ellos.
Esas almas, vienen a entregar sus virtudes, obtenidas por la Divina Gracia, siendo la Virgen María la medianera de esas Gracias, que son las flores que llevan en sus manos.
Vemos girando a la derecha, como un ángel recoge esas flores y le entrega a las almas las palmas del triunfo, que son el reconocimiento de haber obtenido la aprobación para ser hijos de Dios y herederos del Reino de los Cielos.

Y aquí, en este cuadro está simbolizado la labor de la Virgen María, la Madre de la humanidad, la dispensadora de todas las gracias de Dios, la que engendra espiritualmente a sus hijos para llevarlos al santo Reino de Dios por toda la Eternidad, después de haberles dado su protección en la Tierra, a todos los que la han implorado y reconocido como Madre. 




DEL LIBRO DE AZARÍAS ÁNGEL DE LA GUARDIA DE 
MARÍA VALTORTA


Dice el ángel Azarías:
“Meditemos cantando las glorias de María Santísima. La Santa Misa de esta festividad es toda ella un himno al poder de Dios y a la gloria de María. Para comprender bien esta liturgia de amor y de fuego, adentrémonos en los sentimientos de la Reina y Maestra de todas las criaturas que aman al Señor.

¡Reina y Maestra! De los hombres más también de los ángeles. Hay misterios desconocidos para vosotros que no nos está concedido desvelar completamente. Con todo, para deleite de un alma muy amada, nos está permitido levantar un tantíco el velo de los mismos. Esto es lo que voy a hacer para ti: levantar el borde del velo. Y, una vez removido el obstáculo, se te concederá fijar tu mirada espiritual en la Luz espiritual que es el cielo y, a esa Luz, comprenderás mejor. Así, pues, mira, escucha y sé feliz.

Cuando el pecado de Lucifer perturbó el orden del Paraíso y sumó en el desorden los espíritus menos fieles, un enorme espanto nos embargó a todos, cual si algo hubiérase quebrado y destruido sin esperanza alguna de verlo ya resurgir. En realidad, así era. Había quedado destruida aquella caridad completa, que era la única que antes existía allá arriba, derrumbándose en una vorágine de la que emanaban hedores del Infierno.

Habíase destruido la Caridad absoluta de los ángeles, surgiendo el Odio. Consternados, al modo que se puede estar en el Cielo, nosotros, los fieles del Señor, lloramos por el dolor de Dios y por su enojo. Lloramos por la perdida paz del Paraíso, por el orden violado y por la fragilidad de los espíritus. No nos sentimos ya seguros de ser ya impecables por más que estuviésemos formados de puro espíritu, puesto que Lucifer y sus secuaces nos habían probado que también un ángel puede pecar y llegar a ser demonio. Experimentamos que la soberbia – era manifiesto – podía arraigar en nosotros. Temimos que nadie, fuera de Dios, pudiese resistirla, dado que Lucifer había cedido a ella.

Temblamos por esas fuerzas tenebrosas que no pensábamos pudieran invadirnos y que, hasta podría decir, ignorábamos que existiesen y que, al pronto, de una manera tan brutal se nos desvelaban. Abatidos, nos preguntábamos con latidos de luz: “Si pues ni el ser tan puros sirve, ¿Quién habrá pues de dar nunca a Dios el amor que Él exige y se merece, si hasta nosotros estamos sujetos a pecar?"

He aquí entonces que, alzando desde el abismo de la desolación nuestra contemplación de la Divinidad y fijos en su Esplendor, con un temor hasta entonces ignorada, contemplamos la segunda Revelación del Pensamiento Eterno, Y si por el conocimiento de la primera vino el desorden promovido por los soberbios que no quisieron adorar a la Palabra Divina, por el conocimiento de la segunda tornó a nosotros la paz que había sido turbada.

Vimos a María en el Pensamiento Eterno. Verla y poseer esa Sabiduría que es a la vez consuelo, seguridad y paz, fue una misma cosa. Saludamos a nuestra futura Reina con el canto de nuestra Luz y la contemplamos con sus perfecciones gratuitas y adquiridas. ¡Oh hermosura la de aquel instante en el que, para consuelo de sus ángeles, les presentó el Eterno a la Perla de su Amor y de su Poder! Y la vimos tan humilde, capaz de reparar por sí sola la soberbia de todas las criaturas.

Fue desde entonces para nosotros, maestra que nos enseñó a no hacer de los dones motivo de ruina. Nos habló sin palabras, no su figura corpórea sino su espiritualidad; y al contemplar por un instante en el Pensamiento de Dios a la Humildísima nos preservó para siempre de todo sentimiento de soberbia. Durante siglos y siglos, operamos envueltos en la suavidad de aquella fulgida revelación y durante siglos y siglos, eternamente, nos inundó de gozo; gozamos y gozaremos con la posesión de Aquella que tuvimos la dicha de contemplar espiritualmente. El Gozo de Dios es el nuestro y nosotros nos mantenemos en su Luz para estar penetrados de ella y tributar gozo y gloria a Aquel que nos creó.
Ahora pues, repletos de sus propios latidos, meditemos la Liturgia que habla de Ella.

“Con alegría”. Carácter de la verdadera humildad es la alegría verdadera a la que nada puede turbar. El que tan solo es humilde de un modo relativo, siempre tiene un motivo de turbación hasta en sus triunfos más genuinos. Por el contrario, el verdadero y completo humilde no tiene turbación de ningún genero.

Cualquiera que sea el don o el triunfo que le reviste de una especial prestancia, él sigue contento y sin temor, porque sabe y reconoce que cuanto le hace diferente de los demás, no es algo que él haya hecho por medios humanos, sino que es algo que viene de otras esferas y que a él nadie se la puede arrebatar. Es cosa que él contempla y considera como vestidura de gran valor que le fue dada para llevarla durante algún tiempo y que debe usarla con el cuidado que se tiene de lo que no es nuestro y que ha de devolverse sin deterioros al que nos la donó.

Sabe asimismo que esta vestidura real, no apetecida con avidez de ostentación, le fue entregada por una Sabiduría infinita que juzgó conveniente dársela. No tiene, por tanto, afán alguno de conseguirla o conservarla. El humilde, que verdaderamente es tal, no apetece cosas extraordinarias, ni se turba si quien se las dio se las quita. Dice: “Todo está bien, porqué la Sabiduría así lo quiere”. Por eso el humilde siempre está contento pues no ambiciona, no es avaro de lo que le dan ni se siente menoscabado si se lo quitan.

María Santísima poseyó esta alegría. Desde su nacimiento hasta su Asunción, la tuvo sobre la Tierra, aún entre las lágrimas de su prolongado Calvario de Madre de Cristo y hasta bajo el mar de desgarros del Calvario de su Hijo. Aún dentro de su dolor, que no tuvo parangón con ningún otro, poseyó el gozo exultante de hacer, hasta el sacrificio total, lo que Dios quería, lo que Dios le había indicado que pretendía de Ella desde que la revistió con las galas de la Salvación y la cubrió con el manto de Justicia como a Esposa adornada con sus arreos.

¿Puedes ponderar que caída hubiera sido la de María si, tras poseer la Concepción Inmaculada, la Justicia y todo otro joyel divino, hubiese pisoteado todo por seguir la voz del corruptor eterno? ¿Puedes medir su magnitud? Ya no habría habido Redención, Cielo ni posesión de Dios para los hombres. Todo esto os lo dio María por cuánto, con la verdadera alegría de los humildes, llevo sus galas de Bien amada del Eterno y cantó sus alabanzas, las de Él solo, aún entre los sollozos y desolaciones de la Pasión.

¡Exultó! ¡Que palabra tan profunda! Exultó siempre, magnificando con el Espíritu a su Señor, aún cuando su humanidad sabía del escarnio de todo un pueblo y se hallaba inmersa y prensada por su dolor y el de su Hijo. Exultó pensando que ese dolor suyo y el de su Jesús daban gloria a Dios, salvando a los hombres para Dios.
Encima de los gemidos de la Madre y de sus lamentos de Mujer, cantaba la alegría de su Espíritu de Corredentora. Cantaba con la aceptación de aquella hora, con la Esperanza en las palabras de la Sabiduría y con el Amor que bendecía a Dios por haberla traspasado.

La prolongada pasión de María la completó Ella misma, uniendo a las grandes cosas que Dios había hecho en Ella, las otras no menos grandes cosas que Ella sabía hacer por el Señor. Verdaderamente, mientras sus entrañas de Madre gritaban el desgarro de su tortura, su Espíritu fiel cantaba: “¡Yo te exalto, Señor porque me has protegido y no has permitido que mis enemigos hayan podido regocijarse a costa mía!”.

¿Ves que humildad? Cualquier otro habría dicho: “Estoy contento por haber sabido permanecer fiel aún en la prueba. Estoy contento por haber hecho la Voluntad de Dios”. No son estas palabras de pecado. Más en ellas va todavía un hilo de orgullo. “Yo estoy contento porqué he hecho…”. Aquí está el yo de la criatura que se considera única autora del bien realizado. 
María Santísima, por el contrario, dice: “Yo te exalto porque Tú me has protegido”.Atribuye a Dios el mérito de haberla mantenido Santa en aquellas horas de lucha.

Dios preparó a su verbo una digna morada que María supo conservar digna del Dios que en Ella había de encarnarse. Imitádla, criaturas; claro que en medida menor, cual corresponde a vosotros que no habéis de concebir a Cristo, si bien en aquello que os es necesario para llevar a Cristo, en vosotros Dios os facilita los medios y los dones necesarios para hacer de vosotros templos y altares. Imitad a María sabiendo conservar la morada de vuestro corazón digna del Santo, que pide entrar en vosotros para gozar de vosotros y vivir entre los hijos de los hombres que ama sin medida.

Y si no supieses imitarla y vuestra morada es a la sazón una morada profanada o desmantelada por los muchos que la han habitado, reconstruirla en María que es Madre Amable e incansable engendradora de hijos para el Señor, pues es a través de María como se llega a la Vida y por eso, quien está desfallecido o muerto y no osa levantar sus ojos al Señor, puede tornar vivo y grato al Eterno si entra en el Seno y en el Corazón que dieron al mundo el Salvador.

El Señor Jesús te ha explicado ya la luz del camino sapiencial, por lo que no debo hablar de lo que Él ya tiene hablado. Más, en confirmación de mis palabras, te hago notar lo que la Sabiduría aplica a María: “Es mi delicia estar con los hijos de los hombres”. Con estos hijos que tantas lágrimas le costaron.

Más es propio de las Madres verdaderas el llorar y amar, amar tanto como se ha llorado; amar tanto como sea necesario para llevar el Amor; y llorar tanto como sea preciso para convertir a los perversos 
¿Por qué habría de encontrar sus delicias en estar con los hijos de los hombres – esta Bendita cuya morada es ab aeterno el Cielo, esta Bendita que tuvo por habitación el Seno maravilloso de Dios, esta Bendita cuyo Pueblo es el de los Ángeles y los bienaventurados – sino para reconstruir los pobres corazones que el mundo y Satanás, la carne y las pasiones devastaron? ¿Por qué habría de encontrar esas delicias sino porqué, al estar entre vosotros, os vuelve a dar la luz para Dios?

Oídla cantar con su luz perlina: “Bienaventurados los que siguen mis caminos”. Los caminos de María terminan en el corazón de Dios. “Para que alcancéis a ser sabios, escuchad mis consejos y no los rechacéis”. Una madre, y Santa cual Ella es, no puede pronunciar sino palabras de Vida. Ahora bien, ponderad qué es lo que, en la llena de Gracia y por ende, de Sabiduría, habría dejado la Palabra llevada durante nueve meses en el seno y por espacio de tantos años en su regazo. ¡Sobre su regazo en la infancia y en la niñez, y hasta en la muerte, en su Corazón Purísimo a lo largo, en fin de 33 años! ¡Jamás estuvo inerte el Dios - Hijo para su madre amabilísima! - Nunca lo estuvo Él que ni con los hombres culpables permanece inactivo.

Por eso toda la Sabiduría se derramó en toda la Pureza y María no puede hablar sino con la palabra de Dios, con aquella palabra de la que Cristo dijo que es Vida de quien la escucha. María que sabe lo que hay en Ella, canta así: “Dichoso el hombre que me escucha, vela a mi puerta y aguarda a entrar en mi casa”. Habitáculo de Dios, sabe que quien en Ella entra, encuentra a Dios. Es decir, lo mismo que Ella canta: “Quien la encuentre habrá hallado la Vida y recibirá del Señor la Salvación”.

Verdaderamente quien vive en Ella tiene salud, vida, sabiduría, gloria, alegría y honor porque Ella es todo eso, al tener sus raíces en Dios mismo, fundada como está en el monte de Dios para ser su Templo, amada más que ninguna otra criatura por el Señor Altísimo, debiendo de ser Ella, eternamente la Madre del Hombre.

¡Oh palabra poco meditada y aún menos comprendida en la que se compendia toda la imagen de María! ¿Qué es María? Es la Reparadora porqué Ella anula a Eva. Ella vuelve a poner las cosas desordenadas en el punto donde estaban cuando las trastocaron la serpiente maligna y la imprudente Eva. El Ángel la saluda: “Ave”. Se dice que Ave es el nombre invertido de Eva. Mas Ave es asimismo un eco que hace recordar el Nombre Santísimo de Dios, como lo recuerda también, y aún más vivamente, tal como lo expliqué, el nombre del Verbo: Jeoscué.

En el tetragrama sagrado formado por los hijos del Pueblo de Dios para pronunciar en el secreto templo de su espíritu el Nombre irrepetible, está contenido el Ave (yAhVE). La primera de las palabras con las que Dios mandó a hacer de la toda Hermosa la Madre Santa y la Corredentora. Ave: cual si Él, como realmente aconteció, se anunciara con su propio nombre para entrar a hacerse carne en un seno, en el único seno que podía contener al Único.

Ave María, madre del Hombre como Eva y más que Eva puesto que devolviste al Hombre a su Patria, a su herencia, a su filiación y su Gozo.

Ave María, Seno de Santidad, en el que se volvió a depositar la semilla de la Especie para que el eterno Abraham tuviese los hijos de los que la esterilizante envidia satánica le había privado.

Ave María, Madre Deipara del Primogénito Eterno, madre compasiva de la Humanidad lavada con tu llanto y con la Sangre que es tu sangre.

Ave María, perla del Cielo, luz de Estrella, Dulce, Belleza y Paz de Dios.

Ave, María, llena de Gracia, en quien está el Señor, jamás desunida de Él que en Ti encuentra sus delicias y su descanso.

Ave, María, mujer bendita entre todas las mujeres, amor viviente, por el Amor hecha esposa del Amor y Madre del Amor.

En Ti la Pureza, en Ti la Paz, en Ti la Sabiduría, en Ti la Humildad, y en Ti la Perfección de las tres y las cuatro Virtudes…

María, el Cielo delira de amor al contemplar a María que eleva su canto hasta notas incomparables. Ningún mortal, por santo que sea, puede comprender lo que llega a ser María para todo el Cielo.
Todas las cosas fueron hechas por el Verbo, más también, todas las cosas más grandes fueron hechas por el Amor Eterno en María, porque Aquel que es Poderoso la amó y la ama sin límites; y el poder de Dios está en manos del Lirio Purísimo, para que se derrame sobre todo aquel que a Ella recurre.

¡Ave!, ¡Ave!, ¡Ave María…!”








miércoles, 6 de diciembre de 2017

MUY SEVERA CRÍTICA DE JESÚS SOBRE LA MENTALIDAD ACTUAL DE LOS ESPOSOS EN EL MATRIMONIO.


POR LA INTERCESIÓN DE MARÍA, EL AGUA DE LAS TINAJAS SE TRANSFORMÓ EN VINO,
LO QUE SIGNIFICA QUE DONDE HAY PRESENCIA DE DIOS, EL MATRIMONIO
ES BENDECIDO POR SU GRACIA



Hoy día 5 de diciembre de 2.017, ha aparecido en los medios de comunicación españoles, que en el año 2.050, este País será el más envejecido del mundo después de Japón, y que habrá cerca de 78 jubilados por cada 100 personas que estén trabajando. La Comunidad europea, advierte que se tendrán que tomar medidas para remediar esta situación insostenible para la economía, con entrada de emigrantes, o con aumento de la natalidad.
Tal como está España, y conociendo la mentalidad actual de mis compatriotas y sobre todo la de los políticos, que solo están interesados en asegurar su puesto, esta última solución me parece irrealizable, por culpa de ellos, ya que para granjear votos, están obsesionados por votar leyes que van en contra de la natalidad, como el aborto libre y gratuito, la píldora del día después, el divorcio exprés, suprimiendo toda la burocracia que antes era  necesaria para separarse, bastando en que ambos cónyuges estén de acuerdo para que sea automática.
Del punto de vista religioso, esta mentalidad actual es un pecado, cuya gravedad solo Dios puede valorar, ya que el matrimonio, que antes de la venida de Cristo era un simple contrato, ha sido transformado en un Sacramento indisoluble, y sobre todo abierto a la procreación.

Dictado de Jesús a María Valtorta con comentarios muy duros en contra de la mentalidad de la gente sobre el matrimonio en 1.944, ¿Qué dirá ahora, que ha ido a muchísimo peor?. ¡Que Dios tenga misericordia de nosotros, pobres pecadores! Estas son las palabras de Jesús al final del dictado:

Más, ¿quién comprenderá esta página? La leeréis sin advertir su sabor santo, como si hubiera empleado el idioma de un planeta desconocido. Os parecerá un tema trillado y es, en cambio, una doctrina celestial. Os mofaréis de ella vosotros, los sabios del momento. Y no sabéis que Satanás se ríe de vuestra estupidez, pues ha logrado convertir en condena lo que Dios ha creado para vuestro bien, o sea el matrimonio como unión humana y Sacramento. Y esto ha sido culpa de vuestra incontinencia, de vuestra bestialidad.




DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
(22 de marzo de 1.944)

Dice Jesús:
“Las familias en las que no domina Dios,  sino la sensualidad y el interés y, por lo tanto, las derivaciones de Satanás, no son familias, ellas son el origen de grandes desgracias que, desde el interior de la célula familiar, se irradian y arruinan los grupos nacionales y, a partir de estos, también la paz mundial. Sucede así porque están creados sobre una base de sensualidad e interés, y por lo tanto, no se elevan hacia lo que es santo; por el contrario, como hierbas malsanas nacidas en el barro, se arrastran siempre por el suelo.

Dice el ángel a Tobías: “Te mostraré quienes son esos sobre los  cuales tiene poder el demonio”

¡Oh, en verdad hay cónyuges que desde la primera hora de su unión están bajo el poder demoníaco! Es más, lo están ya antes de ser cónyuges. Lo están desde que toman la decisión de buscar un compañero o una compañera, pero no lo hacen con un recto fin, sino con solapados cálculos en los que imperan de forma soberano el egoísmo y la sensualidad.
Nada hay más sano y más santo que dos seres que se aman honestamente y se unen para perpetuar la raza humana y ofrendar almas al Cielo.

La dignidad del hombre y la mujer que se convierten en padres es la segunda dignidad, después de la de Dios. Ni siquiera la dignidad real es semejante a ella, porque aún el más sabio de los reyes no hace más que gobernar a sus súbditos. En cambio, los padres atraen sobre sí la mirada de Dios y raptan a esa mirada una nueva alma, que encierran en la envoltura de la carne nacida de ellos. Casi diría que en ese momento tienen a Dios como súbdito, porque Dios crea inmediatamente una nueva alma, para el honrado amor de ambos, que se une para dar a la Tierra y al Cielo un nuevo ciudadano.

¡Oh, si pensaran en el poder que tienen y al que Dios asiente inmediatamente! Los ángeles no tienen tanto poder. Pero los ángeles, al igual que Dios están dispuestos a adherir de inmediato al acto de los esposos fecundos y a convertirse en custodios de la nueva criatura. Más como dice Rafaél, son muchos los que abrazan el estado conyugal, de modo tal que ahuyentan a Dios de sí y de su propia mente y se abandonan a la libido. Sobre estos, el demonio ejerce su poder.

¿Qué diferencia hay entre el lecho del pecado y el lecho de dos cónyuges que no rechazan el placer, pero rechazan la prole? No hagamos acrobacias de palabras y de razonamientos embusteros. La diferencia es pues muy pequeña, si por enfermedades o imperfecciones, es aconsejable o no se concede tener hijos, en estos casos, es necesario saber ser continentes y vedarse esas satisfacciones estériles, que no son más que la satisfacción de los sentidos. En cambio, si nada se opone a la creación, ¿por  qué transformáis una ley natural y sobrenatural en un acto inmoral, que falsifica su finalidad?

Cuando cualquier satisfacción honesta os aconseja no aumentar la prole, sabed vivir como esposos castos y no como simios lujuriosos. ¿Cómo pretendéis que el ángel de Dios vele sobre vuestra casa, cuando la convertís en una cueva de pecado? ¿Cómo queréis que Dios os proteja, si le obligáis a apartar con disgusto la mirada de vuestro nido mancillado?

 ¡Oh, que míseras son las familias que se forman sin una preparación a lo sobrenatural, las familias de que se ha desterrado a priori toda la busca de la Verdad y donde, aún peor, se burla la palabra de la Verdad que enseña qué es y porque existe el Matrimonio!
¡Qué míseras son las familias que se forman sin elevar ningún pensamiento hacia las alturas, que se forman estimuladas únicamente por el aguijón de un apetito sexual y de una consideración financiera!
¡Cuántos cónyuges aceptan la inevitable costumbre de la ceremonia religiosa! He dicho costumbre, y lo repito, porque para la mayor parte no es más que una costumbre y no una aspiración del alma a tener a Dios en ese momento.

 Más después de la ceremonia, ¡no piensan más en Dios, y hacen del Sacramento un festín, y del festín un desahogo de bestialidad!

Pero, según mi pensamiento, el Sacramento no termina después de la ceremonia religiosa; al contrario, comienza con ella y dura tanto como la vida de los cónyuges, así como el acto de procesar no dura cuanto la ceremonia religiosa, sino tanto como la vida del religioso o la religiosa.

El ángel le enseña a Tobías que, si antepone el acto de plegaria, el acto será un acto santo, bendito, fecundo de júbilos verdaderos y de prole.
Esto es lo que habría que hacer: ir al matrimonio impulsados por el deseo de tener prole, pues esa es la finalidad de la unión humana, además de tener presente a Dios en toda hora. Cualquier otra finalidad es una culpa deshonrosa para el hombre en cuanto ser, con uso de razón, y ofensiva para el espíritu, que es templo de Dios y huye indignado. Dios no es un carcelero opresivo. Dios es un Padre bueno, que se alegra con la honrada alegría de los hijos y que responde a los santos abrazos de los mismos con bendiciones celestiales y con la aprobación evidenciada de la creación de un alma nueva.

Más, ¿quién comprenderá esta página? La leeréis sin advertir su sabor santo, como si hubiera empleado el idioma de un planeta desconocido. Os parecerá un tema trillado y es, en cambio, una doctrina celestial. Os mofaréis de ella vosotros, los sabios del momento. Y no sabéis que Satanás se ríe de vuestra estupidez, pues ha logrado convertir en condena lo que Dios ha creado para vuestro bien, o sea el matrimonio como unión humana y Sacramento. Y esto ha sido culpa de vuestra incontinencia, de vuestra bestialidad.

Os repito las palabras de Tobías a su mujer, para que las recordéis y las tengáis como ejemplo, si aún podéis hacerlo porque sobrevive en vosotros un resto de dignidad humana. Las palabras son estas:
“Nosotros somos hijos de Santos y no podemos unirnos como los gentiles que no conocen a Dios”.

Que estas palabras sean vuestra norma, pues aunque habéis nacido donde la santidad ya había muerto, el Bautismo hizo siempre de vosotros hijos de Dios, que es el Santo de los santos y, por eso, podéis decir siempre que sois hijos de santos, del Santo, y podéis comportaros de acuerdo con ello. Entonces, tendréis “una descendencia en la que se bendecirá el nombre del Señor” y se vivirá en su Ley.

Y cuando los hijos viven en la Ley divina, se benefician los padres, porque dicha Ley enseña virtud, respeto, amor, y los primeros que se benefician, después de Dios, son los afortunados progenitores, los cónyuges santos, que han sabido hacer de su unión un rito perpetuo y no un vergonzante vicio”.








martes, 5 de diciembre de 2017

EL PODER DE LA ORACIÓN CONTEMPLATIVA ES LO QUE MANTIENE EL EQUILIBRO DEL MUNDO





LA ORACIÓN DE LAS ALMAS HUMILDES,  CON LA CONTEMPLACIÓN DE JESÚS,
SON LAS ARMAS  MÁS PODEROSAS  CONTRA LAS INSIDIAS
DE SATANÁS, DEL MUNDO Y DE LA CARNE



La oración para que sea eficaz, debe de cumplir ciertas condiciones, en caso contrario será una oración que no dará los frutos esperados.
-Tiene que ser una llamada hecha con el conocimiento perfecto de quien somos y quien es la persona a quien nos dirigimos.
-Somos todos más o menos pecadores es decir, que hemos ofendido, y estamos ofendiendo por error u omisión, en más o menos medida a Dios, por eso, es esencial reconocer este hecho, y hablar con Dios de una manera humilde y con santo temor, que es un don del Espíritu Santo, temor no quiere decir terror, quiere decir que al considerarse como una persona imperfecta, tenemos que pedir con amor suplicante con el alma arrepentida y profunda humildad.

-Nos dirigimos al Ser supremo, Dios Todopoderoso, eterno y Perfecto, de una Sabiduría infinita, que conoce todas nuestras imperfecciones, incluso las faltas más ocultas, al cual como lo dice San Juan de la Cruz, le debemos agradecimiento por habernos creado, y amor eterno por habernos redimido.

La diferencia entre un creyente y un ateo es de una diferencia asombrosa, el creyente sabe que está en este mundo de paso, y que existe un mundo mejor en donde ya no hay mentira, odio, rencor, dolor, pena, muerte, enfermedades y vejez, y que todas esas desgracias son consecuencia del pecado de Adán.

El ateo cree que este mundo está aquí para disfrutarlo, y que todos los medios son lícitos para conseguirlo, ya que después de la muerte ya no hay nada y todo termina. Como el lujo y el placer de los cinco sentidos corporales, son bienes escasos, a la fuerza el que quiere conseguir esa gula material y espiritual, tiene que pisotear a los demás, y provocar la desgracia de sus semejantes más débiles.

El creyente, con la ayuda de Dios, obtenida por una perfecta oración, y sobre todo una profunda humildad, puede conseguir, y consigue de Dios restablecer el equilibrio, y evita que castigue con más severidad a los que incumplen su Ley. El día que no existan estas almas que rezan por sus hermanos, y que piden perdón a Dios por sus pecados y los de la humanidad, la Tierra no tendrá razón de existir, es lo que ocurrió con el diluvio y con Sodoma y Gomorra,  y es lo que ocurrirá con la venida del Anticristo, será la intervención directa de Dios para destruir este mundo, y sepultar a Satanás y a todos sus seguidores en las Tinieblas.


DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
(16 de Marzo de 1.944)

Jesús me dice que escriba también esas palabras sobre la función de ciertas almas en el mundo. Lo hago aunque, por estar tan débil y atormentada, me da vueltas la cabeza como una perinola.

¿Has comprendido ahora el por qué de los conventos de clausura y su razón de ser?
No todos tienen tiempo de rezar, visto que están tan empeñados en la vida activa. Es verdad que la actividad honesta es ya plegaria y por eso, los que rezan mientras trabajan están justificados. Más son muchas las necesidades del hombre, y son muchos los hombres que no rezan en absoluto. Los que viven en el claustro, rezan por todos los que no quieren o no pueden rezar, de modo que cada día aporte ese número de homenajes que requiere la Divinidad (pensad que en el Cielo no existen pausas para el gloria a Dios). Le rezan a Dios para honrarle, le rezan para aplacarle, le rezan para impetrarle. Son los brazos que están alzados sobre los que combaten, y piden para todos.
Tú, en tu casa, eres la pequeña enclaustrada que reza por todos. Más tu caridad debe ser vasta como el mundo. Más aún debe de ser vasta como toda la Creación, debe invadir también el Cielo. O mejor, debe comenzar con él.
Rezar para elevar alabanzas y ofrecer reparaciones a Dios, que es insultado por tantos seres.

Rezar por quien no reza.
Rezar por la Iglesia.
Rezar por el Sacerdocio que, si no vuelve a ostentar el esplendor de un mártir como Lorenzo, os hará cada vez más propensos a la idolatría.
Rezar por la sociedad humana, para que venga a Dios si quiere salvarse.
Rezar por la Patria, para que goce de paz y bien.
Rezar por quien sufre, por quien tiene hambre, por quien no tiene un techo.
Rezar por quien duda y se siente aferrar por la desesperación.
Rezar, rezar, rezar.
Por último rezar por ti.

No tengáis temor. Si vosotros que rezáis por todos, si no rezáis por vosotros, rezo Yo por vosotros al Padre.  Quedaos tranquilos.
Las almas que oran en el mundo, las que saben convertir su enfermedad, no en un ocio forzado, sino en una actividad santa, son las pequeñas clausuras que Yo desparramo en el mundo como flores, para ayudar a las grandes clausuras y para aplacar al Padre y llevar alivio a la humanidad con esta suma de incansables plegarias.







lunes, 4 de diciembre de 2017

LECTURAS DE LAS ESCRITURAS DE LA MISA DEL 18-9-2.017


IMAGEN DE UN CENTURIÓN ROMANO





San Pablo a Timoteo 1 2,1-8.

Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. 
Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. 
Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, hombre él también, que se entregó a sí mismo para rescatar a todos. Este es el testimonio que él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Digo la verdad, y no miento. 
Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones. 

En los diez grados de la escala mística para alcanzar a Dios, según San Bernardo y Santo Tomás y comentada por San Juan de la Cruz, el santo Doctor de la Iglesia explica que cuando el alma esposa ha alcanzado el segundo grado, en cada momento de su vida, cuando duerme, cuando se despierta, cuando trabaja, cuando come, siempre, en cualquier momento y ocasión está pensando en su Divino Esposo que es Cristo Jesús.

[...] Aquí en este grado, tan solícita anda el alma, que en todas las cosas busca el Amado; en todo cuanto piensa, luego piensa en el amado; en cuanto habla, en cuantos negocios se ofrecen, luego es hablar y tratar del amado; cuando come, cuando duerme, cuando vela, cuando hace cualquier cosa, todo su cuidado es en el Amado [...]

El alma aunque esté completamente retirada del mundo, hace más provecho a la Iglesia que mucha gente predicando: Es lo que ocurrió con Moisés, que retirado del combate en una cumbre, levantando los brazos al cielo, logró la victoria contra los amalacitas implorando a Dios, y logró detener el sol para que la Victoria de Josué fuera completa.




 Salmo 28 (27), 2.7.8-9.


Oye la voz de mi plegaria, 
cuando clamo hacia ti, 
cuando elevo mis manos hacia tu Santuario.
el Señor es mi fuerza y mi escudo, 

mi corazón confía en él. 
Mi corazón se alegra porque recibí su ayuda: 
por eso le daré gracias con mi canto.
El Señor es la fuerza de su pueblo, 

el baluarte de salvación para su Ungido.
Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; 
apaciéntalos y sé su guía para siempre.



Cuando el alma ha llegado a ese grado de Amor, todo son alabanzas a Dios, acciones de gracias y alegría del corazón, por la presencia de Dios en su alma que le comunica poco a poco su misma esencia hasta que el último grado que ya no es de este mundo, el alma se transforma en Dios por posesión perpetua y total de su misma esencia.



EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 7, 1-10.

Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún. Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. 
Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga". 
Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. 
Porque yo que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: '¡Tienes que hacer esto!', él lo hace". 
Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: "Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe" .Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.


Estamos en presencia de uno de los momentos más trascendentales del Evangelio, cuyas palabras se oirán en cada misa hasta el fin del mundo: "Señor, yo no soy digno que entres en mi casa, pero di una palabra tuya, y mi alma será sana".

Se trata de un alma humilde, que es el ejemplo del verdadero creyente, sabe reconocer el poder de Dios, porque tiene grabado en su alma como se ejerce la verdadera caridad, sin haber visto ningún milagro de Jesús, cree en Él, ya que para el verdadero creyente no se necesitan milagros y para el que no cree los milagros son inútiles, como dijo Santa Bernardita, que es lo que ocurría con los Fariseos. Creo que este centurión romano es una prefigura de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Este centurión es de una humildad tan grande que se encuentra indigno de recibir a Jesús, es lo contrario de los iluminados, que se creen enviados y buscan afanosamente las alabanzas de los hombres, como los Fariseos y mucha gente de hoy que les gusta firmar autógrafos y recibir alabanzas públicas y aclamaciones, son los que serán rechazados el día del Juicio aunque hayan predicado en las plazas, y hasta expulsado demonios, como dice Jesús en el Evangelio, porque todo lo han hecho para recibir alabanzas.