MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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lunes, 20 de noviembre de 2017

JESÚS HA FIRMADO CON SU SANGRE EL PACTO DE LA ALIANZA ENTRE DIOS Y TODA LA HUMANIDAD


DIOS PADRE NOS HA ENTREGADO A SU BIEN MÁS
PRECIADO QUE ES SU ÚNICO HIJO JESÚS.

Dios Padre da una sublime y dura reprimenda a toda la Humanidad porque no ha sabido corresponder a todos los sufrimientos físicos y sobre todo morales que Jesús ha padecido en la Tierra. Según lo que afirmó Jesús en sus dictados, es seguro que hay millones de mundos habitados con seres mejores que el nuestro,  que solo podremos contemplar en el Cielo con la visión intelectual de Dios.

Parece ser que en esos mundos no ha habido pecado original, lo que trajo en la Tierra desgracias que hemos padecido, padecemos y seguiremos padeciendo hasta el fin del mundo. Y por esa razón los seres extraterrestres, están en contacto con Dios como está relatado en el Génesis, y no conocerán la muerte, ya que ascenderán al Cielo como la Stma Virgen María y por eso tienen que conocer la calamidad que tenemos en nuestra Tierra, y el sacrificio de Jesús, que ha sido muy poco provechoso para la mayoría que no quiere seguir los mandamientos de Dios, lo que trae todas las guerras, las enfermedades, y rebeliones de la naturaleza.

En este dictado de Dios Padre, parece deducirse que los otros mundos están enterados de que la Tierra es un lugar en donde el Hijo de Dios ha tenido que sufrir, sufre, y sufrirá hasta el final cuando por fin vencerá definitivamente a Satanás, ya que se habrá cumplido el número de los redimidos, y la venida del Anticristo obligará a Dios a destruir la Tierra, creando Dios un mundo nuevo, en donde el mar que simboliza la mentira, no existirá ya, como dice el Apocalipsis.



DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
(Dictado del 24-11-1.943)

Isaías 41-42-43
Dice Jesús: (al final dice Mª Valtorta que es Dios Padre)

“Ante un Dios que encarna parte de Sí mismo para salvar a sus criaturas culpables, el Universo se asombra de estupor y se postra en un silencio adorante antes de explotar en el cántico de las esferas y de los mundos, jubilantes por la perfección que desciende a llevar el Amor al planeta cubierto de pecado.
El Vencedor, mi Hijo Santo ha venido para acosar las fuerzas del mal, para hacerlas huir y a traer el pacto de la alianza y la Paz entre el hombre y Dios.
Él pasa aún entre vosotros, y no deja más huella que la de su Amor, huella que solo los puros y honestos del corazón reconocen y siguen porque la Paz atrae a los pacíficos, la Misericordia a los buenos, la Justicia a los justos, la Pureza a los puros. Él viene de nuevo, os coge de la mano y os dice: “No temáis porque he venido en vuestra ayuda”.

En todas vuestras necesidades, en todas vuestras penas, en todas vuestras desventuras, ¿por qué desconfiáis? Tenéis entre vosotros Aquel cuyo deseo el Padre no puede no puede rechazar, porque mi Hijo ha superado todos mis deseos y le debo justa recompensa.
Si pensarais, oh cristianos, hijos de mi Hijo, que os ha generado a la Gracia con su sacrificio de Hombre y de Dios, si supierais a que destino os ha elevado, deberíais no digo adorarme y amarme toda la vida, sino adorarme y amarme cien o más vidas, si se os concediera vivir más vidas. Amadme por lo tanto con un gran amor, y amad con igual medida a mi Verbo que ha venido para daros la Vida.

Aunque estuvierais muertos, volveríais a vivir si creyerais en Él; aunque fuerais tierra árida y sin vegetación, os cubriríais de verdor y de frescas aguas, porque donde pasa y permanece mi Hijo santo ahí, fluye a caudales la gracia del señor y florece el lirio y la rosa, crecen palmas y olivos y, más altas que el cedro, las virtudes en el corazón del hombre.

Cuando veáis que de la Tierra corrompida surge un santo como flor de un montón de paja podrida, cuando de una nada de hombre veáis surgir un atleta de Cristo, y brillar una luz allí donde estaban las tinieblas, y sonar una voz en donde antes había silencio, e iluminar e instruir en el nombre de Dios, alzad la mirada y el alma en busca de la potencia creadora del prodigio: la Mía, que así como del lodo he sacado al hombre, así del hombre puedo extraer el santo, el portador de Dios, el tabernáculo de Dios, el arca santa sobre la que mi Gloria se reposa y desde la que mi Sabiduría habla a los espíritus.
No temáis acercaros a Nosotros que os amamos. No separéis nuestra Unidad amando Uno y no a los Otros. Nosotros nos amamos y estamos unidos por el Amor. Haced lo mismo.
El Hijo no puede haceros descuidar el Padre. Él no lo hace. Él os enseña a amarme y por sus labios santos ha hecho surgir la oración perfecta al padre de los Cielos. El hijo no puede haceros descuidar al Espíritu Santo. Él no lo hace. Como en los umbrales de la predicación, os enseña a rezarme a Mí, Padre Santo, así, en los umbrales de la Pasión os enseña a amar el Paráclito  que será el Iluminador de la Verdad enseñada.

Sin el padre, no habríais tenido al hijo, y sin el Hijo, no podríais haber recibido el Espíritu. Sin el Espíritu no podríais comprender la Palabra y sin comprender la Palabra no podríais seguir, como justos, sus dictámenes y conquistar la posesión del Padre.

Como elipsis de Luz, las causas y los efectos van desde Dios: polo superior, a vosotros: polo inferior, y desde vosotros vuelven a subir a Dios. No podéis romper la parábola mística. No se parte la Unidad. Si se parte, con un amor deforme, ya no podéis volver a subir a la Perfección sin peligro, porque, con vuestro desorden, turbáis la estela de Caridad que arrastra consigo, como red divina, los espíritus de quien han comprendido lo que es Dios y no aman a Dios, Espíritu perfecto, más que con un amor del que está excluido lo humano.

No escuchéis falsas voces que os dicen una Doctrina distinta a la que ha traído el Hijo. ¿Y cómo pueden estos pregoneros de “verbos nuevos” decir palabras de Vida, si la Vida no está en ellos, si son más falsos que las imágenes de los falsos dioses? No os hagáis dioses de ellos, es abominable hacer creer tales doctrinas, y abominable creerlo. Uno solo es Dios: Yo y aquel que he mandado, que se encarnó por Amor. Los demás son solo inicuos vendidos a Satanás y vendedores de vosotros a la serpiente maldita.

Mirad el santo Hijo mío, a mi Cristo obediente como Siervo. Él el eterno igual que Yo, por Amor al Padre. Él es quien ha quitado la amargura a mi seno y ha reunido a los hijos que se habían separado de Mí. Mi Espíritu está en Él, porque Yo soy uno con Él que se hace ministro del Pensamiento del Padre. Comparadlo con vuestros mentirosos “mesías” y ved cuan dulce y perfecto es mi Hijo, el Esperado por las gentes, el Salvador del mundo.

En Él, pleno de toda Virtud, llevada a la perfección, residen la Justicia y la Misericordia, pero porque es manso y santo, no impone, no amenaza, no oprime. El Primogénito de todos vosotros, el Consagrado para siempre al Señor, habla con la voz de su amor, enseña con el ejemplo y redime con su sacrificio. Es como agua tibia que desciende de los cielos en abril para limpiar y reavivar flores y terreno, y llevar la vida allí donde los temporales arrancaron las frondas. Es como Luz que desciende para mostrar el camino, y es tan plácida que no os percatáis de ella, solo cuando la habéis perdido. Es como voz que llama para conducir a la Verdad, y no tiene duras palabras hacia las miserias del hombre.

Ha dejado el abrazo del Padre para hacerse embajador de mi Ley ante vosotros, y se ha inmolado a Sí mismo a una vida oscura y una trágica muerte, a fin de que fuera puesto un sello que ninguna fuerza puede quitar, el pacto de alianza entre la Humanidad y Dios: Su Sangre que está como espléndida firma al pie del tratado de perdón.

Ha utilizado su indestructible fuerza de Dios, no anulada por su nuevo aspecto de hombre, no para reinar sino para haceros reinar  sobre el mal, sobre las enfermedades, sobre la muerte. Ha utilizado su sabiduría no para aplastaros sino para elevaros. Ha hecho de Sí mismo, moneda de rescate, camino, puente para haceros superar los obstáculos que os cerraban el Cielo y conseguiros el Cielo.
Y Yo he tenido que hacer pesar sobre Él, el inocente, la mano, porque eran infinitas vuestras culpas pasadas, presentes y futuras, e infinito debía ser el sacrificio para anularlas. ¿Podéis medir esa masa de sacrificio? No, no lo podéis. Solo Yo, que soy Dios, puedo conocerla. Solo Yo conozco los sufrimientos de mi Divina Criatura.

No miréis el suplicio material que duró pocas horas. El Verbo no sufrió solo en aquel momento. Por los siglos de los siglos, se ha mezclado la indescriptible riada de angustia de su dolor en su beatitud de Dios. Dolor por las ofensas a su Padre amadísimo, dolor por los desprecios a la Luz del Paráclito, dolor por las ofensas al Verbo dado inútilmente a las gentes, dolor por las culpas futuras que habrían posado sus asquerosos pies por la santidad de su Yo santísimo, dolor por la inutilidad de su Sacrificio para una buena parte de los vivientes.

No miréis solo los flagelos, las espinas, los clavos con que fue martirizada la Carne por los ciegos de entonces. Mirad los tormentos espirituales que dais a mi Santo, con vuestras resistencias a su suplicar.
¿Quiénes son más sordos y ciegos que vosotros? Vosotros no tenéis rotos los tímpanos y las pupilas, sino roto el espíritu, por lo que la ley sublime que mi Hijo vino a traeros, y que aún os trae, no penetra en vosotros o si penetra, sale enseguida como una criba desfondada.
Por lo que, como fruto de vuestra deformidad espiritual de la que sois autores voluntarios, tenéis las guerras atroces en las cuales, además de la vida y las propiedades, cada vez más perdéis el Amor y por eso perdéis cada vez más a Dios.

Pero no todos vosotros sois leprosos y endemoniados. Entre vosotros, raros como perlas en el seno de las ostras están los fieles de mi Hijo y Míos, a ellos digo: “Permaneced fieles a Nosotros y Yo os juro que estaré con vosotros. Sed los pregoneros de mi Verbo y los testigos de nuestra Justicia, de nuestra Misericordia, de nuestra Santidad. En esta vida nos tendréis cercanos y en la otra estaréis cerca de Nosotros y veréis las obras de la Divinidad. Cuando Aquél a quien he deferido yodo juicio venga a dividir la mies de la cizaña y a bendecir los corderos, maldiciendo las áspides y los carneros, vosotros estaréis a su alrededor, ruedas de luz festiva alrededor de la tremenda y real Luz de la Divinidad encarnada. Vosotros seréis el nuevo pueblo de Dios, el pueblo eterno sobre el que reinará mi bendito y santísimo Hijo, y anunciaréis las alabanzas a las estrellas y a los planetas, porque todo lo que ha sido hecho, fue hecho para hacer trono a la Víctima, al Héroe, al Santo sobre quien no hay mancha y sobre quien se posa la complacencia del Padre, y a quien los astros y planetas deben, en la hora de su triunfo, hacer una alfombra de piedras preciosas para el Rey del mundo, que pasa seguido por su cortejo de Santos para entrar en la Jerusalén eterna, cuando hayan finalizado las vicisitudes de la creación con la destrucción de la Tierra y el Juicio de las Gentes”.

Al principio de este dictado he escrito. “Dice Jesús”. Pero, como usted ve, quien aquí habla es el Padre Santísimo, celebrando al Hijo.







sábado, 18 de noviembre de 2017

DE LOS CUADERNOS DE Mª VALTORTA (21 de Noviembre de 1.943) Isaías 38. 67-15-16-17-18-19)



Los enfermos de Lourdes vienen al Snatuario para obtener la curación física
pero es más importante la curación espiritual 


El racionalismo, doctrina arraigada por el eterno enemigo de Dios, y sus tenebrosos ministros, intenta por todos los medios aclarar todos los acontecimientos con explicaciones científicas, sin tener en cuenta para nada el hecho más importante, que es la razón que explica la causa de todo. Esa razón de por qué existen los sufrimientos y las desgracias de la humanidad como son las miserias, las guerras, las enfermedades, y lo más importante por qué hemos nacido en este mundo, y a donde vamos después de la muerte.
Jesús dijo que todo lo que ocurre en este mundo, es porque Dios lo permite, y que el 99% de la causa de todas las enfermedades y desgracias, están ahí para hacernos meditar que estamos en este mundo de paso y que tenemos que prepararnos cumpliendo sus mandamientos para ser más felices en esta Tierra, y alcanzar la felicidad eterna en el Cielo.
Ese racionalismo instigado por Satanás, es el que hace olvidar la acción de Dios en el mundo, sus mandamientos, e implanta en toda la Sociedad un relativismo, que consiste en poner en plan de igualdad el pecado y la Virtud, es decir a Dios y Satanás, es una Doctrina muy sutil, como lo explica Jesús porque pone en plan de igualdad el bien y el mal, e incluso presenta el pecado como la panacea de nuestra existencia para alcanzar la felicidad material, haciendo olvidar a Dios.
Es el triunfo de Satanás que quería ser como Dios, y que dijo "No serviré", el cual expulsado del Cielo, ha impuesto esa doctrina perniciosa en la Tierra: son las personas que se dicen ateas o agnósticas y son las responsables de todas las desgracias, ya que al ser el lujo un bien escaso, le quitan lo necesario a los pobres y débiles para su exclusivo disfrute.   



DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
  (21 de Noviembre de 1.943)


Dice Jesús:

Vosotros, hombres que reconquistáis la salud después de enfermedades de muerte, sólo os ocupáis, cuando os dais cuenta, de agradecerme por la salud física recuperada. Nunca pensáis que Yo os he mandado esa prueba para haceros considerar que os espera un final tras el cual hay un inicio, así como el sol, poniéndose por la tarde, señala, que comienza el ciclo por lo cual habrá una nueva aurora. Pero vuestra aurora en el más allá, no es el comienzo de un día de pocas horas. Es el comienzo de un día eterno.

La enfermedad quiere haceros reflexionar sobre esto, y a este fin deberíais dirigir la salud recuperada para proveer a alcanzar ese día de paz.

Si supierais pensar sobre esto, ¡cuántas presas perdería el Infierno! Pero a menudo empleáis mal la salud que os he dado para concedo y los años que añado a vuestra existencia para esa finalidad. Os impacientáis en la enfermedad, os desalentáis, muchas veces dejáis de rezar diciendo: “Es inútil que lo haga. Si ha sido Dios quien me la ha mandado, ¿para qué le pido que me la quite?" Curados, no dirigís un pensamiento a Aquel que os ha devuelto la salud. Con vuestra incongruencia y vuestra irrespetuosa ingratitud dais a Dios la culpa de enviaros la enfermedad, pero no le dais el mérito de quitárosla.

Si pensáis que Él os da el mal, ¿por qué no pensáis que debe poder daros el bien? Es justamente lo contrario, hijos. El mal, sea cual sea, tiene en un 99% origen en vosotros mismos, y el bien tiene una única fuente: Dios. Dios que inspira e ilumina a quien os cuida., Dios que os alarga los días para dar tiempo a las medicinas para actuar y aumenta las resistencias para dar al cuerpo  la posibilidad de reaccionar, Dios, que con su voluntad instantánea puede haceros resurgir sanos, contra toda esperanza y fuera de cualquier otra ayuda, por un inescrutable motivo suyo.

Pero antes de alegrarse por el gozo de estar curados, deberíais  alegraros por la posibilidad que Dios os concede de reparar los errores precedentes a la enfermedad y trabajar para merecer la Vida eterna.

Yo obro para librar a vuestra alma de la perdición y cancelo con mi Amor vuestros pecados, confiando siempre en vosotros.
Vosotros… ¿qué hacéis? Devolved amor por el Amor que recibís y haceros “vivos”.

Ser “vivos”, no quiere decir ser de este mundo: quiere decir estar en el Señor. Quiere decir poseer la Gracia y tener derecho al Cielo. Vivo no es quien respira come y duerme con el alma muerta: este es despojo ya podrido a punto de caer, como el higo podrido en la rama, en la fosa que tiene por fondo el infierno. Vivo es quien, aunque agonice en la carne, posee la “Vida”, y aún más, a medida que cese la vitalidad de aquí, se acerca y crece en él la “Vida verdadera”. Vivo, es quien, mientras respira, ya está cantando las alabanzas que cantará eternamente al Señor y, mientras que las tinieblas descienden sobre sus pupilas, ve cada vez más claro, con los ojos del espíritu, el rostro del Padre.

Vivo es quien al ser sanado de una enfermedad humana se siente rescatado por el Señor y a Él dedica cada pensamiento.
Vivo es quien conoce la Verdad y quiere esta Alegría y esta Riqueza: la Verdad, por encima de todas las alegrías y las riquezas humanas. Y durante todos sus días se dedica a poseerla, porque el conocerla ha puesto en él la santa sed de conquistarla”.



Más tarde



Las lágrimas de arrepentimiento, son  el detergente perfecto
para borrar todos los pecados, es producido
por el amor  que exprime el corazón.




Dice Jesús:

“Esto, María es para ti. Y para las almas enamoradas como tú. Lucas, narrando el banquete en casa de Simón, cuenta lo que utilizó la redimida enamorada para mostrarme su amor. Las lágrimas, los cabellos, el perfume.

Simón se escandaliza porque ella me tocaba. Pero podía escandalizarse quien era escándalo y esparcía su sombrío interior sobre todo lo que veía. Una persona pura no vería una acción digna de escándalo.

No el agua, sino las lágrimas, gotas de corazón, líquido no contaminado por gérmenes impuros, sino filtrado por el amor y el arrepentimiento, hecho digno de Dios y considerado precioso por Dios, porque era signo de un espíritu que había comprendido la Verdad. No los linos, sino los cabellos, seda viva que la mujer convierte en seducción y culto, y que la regenerada por la Gracia, humilla haciéndola toalla para los pies del Salvador. El perfume: uno de los instrumentos enseñados por Satanás a la mujer, y que la mujer vuelta a Dios destruye, haciendo bálsamo para el Señor.

Yo miraba y callaba, y ni siquiera una de esas lágrimas ardientes y arrepentidas, ni siquiera una de las caricias de los mechones que no ponían en contacto la carne  aún impura, con la Carne que no había conocido mancha, sino que ponían entre una y otra un velo que no podía ser despreciado por Dios, y ni siquiera una de esas gotas de nardo, menos, mucho menos perfumadas que el amor de quien las esparcía, pasaban desapercibidas, Y cada una, porque cada una era una profesión de amor y confesión de error, recibía perdón y bendición.

Y mientras que la sorpresa indignaba al Fariseo, a quien habría que tener mucho a reprochar, mortificaba a la arrepentida con palabras  de una escandalizada y falsa especulación sobre su voluntaria, valiente, humilde profesión de arrepentimiento y de amor, Yo le daba total absolución de todo el pasado.

Estaba lavado por su llanto. Sus tinieblas eran vencidas por la Luz del Amor y vencido era su hielo. María era la amada por su generosidad y confianza. Su corazón había sido su instrumento del mal, pero en su propio corazón había encontrado el camino del Bien. Y el corazón había sido su maestro para encontrar un lugar en la Vida y en el Corazón del Maestro.

La he amado mucho porque ha amado mucho; me ha amado mucho porque se lo he perdonado todo. Todo, María. Yo le perdono todo a quien me ama con todo su corazón.






jueves, 16 de noviembre de 2017

SOLO DIOS TIENE EL DERECHO DE REVELARNOS LOS PODEROSOS MISTERIOS DE ULTRATUMBA, NOSOTROS SOMOS SOLO LOS HUÉSPEDES DE ESTA POBRE TIERRA







Las potencias del alma nunca se podrán llenar con
conocimientos que no sean la Palabra de Dios.



Hoy día está creciendo cada vez más el número de personas que se quieren asomar al mundo desconocido de ultratumba, lo que representa un peligro, ya que la adivinación y el conocimiento de todos esos misterios, es un campo vedado para los vivientes.

En este dictado de Jesús a María Valtorta, está muy bien aclarado, lo que dice el Eclesiástico: muchas almas se pierden por tratar de escrutar lo que excede sus fuerzas. Y si Dios en su infinita Sabiduría y bondad, no quiere que nos adentremos en ese conocimiento, es porque sabe que es un peligro para nuestra salvación. Por esa razón los que se entrometen en este mundo, al no tener la ayuda de Dios, terminarán siempre engañados porque tendrán que lidiar con fuerzas ocultas que los sobrepasan.
Es el caso de los espiritistas, de los que creen en la reencarnación y los que dicen leer el porvenir consultando los diversos augurios, como son los horóscopos, las líneas de las manos, los posos de café, o las cartas del tarot.



DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
(11 de septiembre de 1941)


Dice Jesús:
“Muchas almas se pierden por querer buscar lo que les sobrepasa, y tratar de escrutar lo que excede sus fuerzas” como dice el Eclesiástico: Cap. 3. v. 22.
Es el antiguo veneno. El hombre siempre ha tenido, y tiene, curiosidades malsanas y profanaciones sacrílegas. Quiere impulsar su investigación a regiones que la sabiduría divina tiene envueltas en el misterio, no por celoso poder, sino por amor providente. ¡Ay si el hombre lo conociera todo del futuro y de los secretos del universo! Ya no tendríais paz espiritual ni paz natural. Dejad el futuro a Dios, creador y dispensador del tiempo, y dejad vírgenes las zonas del universo cuya posesión os daría armas para turbar cada vez más vuestra existencia de individuos y de espíritus.

Yo he dicho que no soy contrario a las obras de la inteligencia humana. Si lo fuese debería decir que soy incoherente conmigo mismo que he dado al hombre la inteligencia para que la use y no para que la mantenga inerte. Pero, por boca de la Sabiduría, os digo: No queráis ser escudriñadores de las obras de Dios, no tratéis de ir más allá de los confines que Yo he puesto para separar vuestra potencia de  potencias más fuertes que la vuestra, de leyes del cosmos, de secretos de fuerzas naturales, y sobre todo de los misterios de ultratumba cuya verdad y cuya vida sólo Yo tengo el derecho de desvelaros, porque soy el Señor de todas las cosas, mientras que vosotros sólo sois los huéspedes de esta pobre Tierra y no sabéis lo que os está reservado más allá de la vida de la Tierra.

Creed en la otra vida: Basta con creer en esto. Creed que en ella existe un premio y un castigo, fruto de una Justicia santa, que espera ser aplicado a cada individuo. Esto lo he hecho conocer por vuestro bien. No hace falta que sepáis más.

No turbéis, con vuestras chismosas curiosidades, la paz sobrenatural de la otra vida. Aunque sea hacia los atormentados, o sea hacia aquellos que no tengan paz porque están separados de Mí, vuestra investigación trae siempre un aumento de turbación. ¿Por qué turbar con ecos de la  Tierra la serenidad de los cielos? ¿Por qué aumentar el tormento de los castigados con voces que les recuerdan el mundo en el que merecieron el castigo? Tened respeto de los primeros y piedad de los segundos.

Solo Yo, Señor del Cielo y de la Tierra, árbitro supremo de todas las cosas, Potencia perfecta de todas las cosas, puedo tomar tales iniciativas  y reanudar contactos del hombre con el misterio de la otra vida. Solo Yo. Entonces es cuando os mando mis mensajeros, y siempre para un buen fin, nunca para someterme a necias y profanadoras  investigaciones  humanas.

Bienaventurados los que creen sin haber visto, dije a Tomás y lo digo de nuevo a todos los curiosos y a los incrédulos de la Tierra. No hay necesidad de pruebas para creer en la segunda vida, que – entretanto sabedlo – no es como vosotros suponéis arbitrariamente, sino como Yo he dicho: una segunda vida, una, no más y más vidas. Sois hombres y no granos de trigo, que sembrados de nuevo germinan, una, dos, diez, cien veces cuando se vuelven a sembrar.






miércoles, 15 de noviembre de 2017

PROFUNDAS RECOMENDACIONES DE JESÚS SOBRE LA EVANGELIZACIÓN QUE HA DE HACERSE CON AMOR Y PACIENCIA, DIRIGIDAS A LOS SACERDOTES Y A TODOS LOS CREYENTES



Jesús  en ese dicho de Luz y Amor, añade al final de  esta frase,
una palabra muy importante:"Y deja tu condición".



Extraordinarias recomendaciones de cómo hay que comportarse con los pecadores, incluso con los que obedecen a los más bajos instintos, para tratar de volverlos a Dios, se trata del Amor que es la fuerza del Espíritu Santo, que mueve todo lo creado por Dios. Estos consejos, en principio dirigidos a los Sacerdotes, también creo sin duda alguna que son de aplicación para todos los seres con sus hijos, o con todos sus parientes, o conocidos que no han recibido el don de la Fe, o que la han perdido.
Jesús afirma también que los Países cristianos, son todos tierra de misiones, y que hay que evangelizar de una manera preferente a esos Países, lo que es la condición necesaria y suficiente para restablecer en ellos la Paz y la prosperidad.
El deber de todo cristiano es el Amor verdadero a Dios, que trae siempre consigo una entrega total y absoluta a los que no tienen Fe, Dios nos pedirá cuenta no solo de nuestras ofensas, pero también de la desidia, que muchos tienen para tratar de evangelizar a nuestros hermanos, dice:

Pero, os lo ruego – y soy Dios – no os hagáis culpables de desamor. No perdono la falta de caridad. Es negación de Dios”.




COMENTARIOS SOBRE EL LIBRO DE ISAÍAS 8, 5
DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
14-11-1.943

Dice Jesús:
“Cuando hayáis hecho vuestro deber – continúo hablando a vosotros sacerdotes – os autorizo a decir lo que enseñé a mis Apóstoles, enviados en misión por Palestina. Pero cuidad de no cansaros demasiado pronto. Yo he repetido durante tres años mi Doctrina. Era Dios. Después de tres años, de doce, uno me traicionó entre los que habían sido saturados de Mí. Muchos otros me abandonaron en la hora de la prueba. ¿Pretendéis ser vosotros más premurosos que Yo? ¿Más potentes? ¿Más obedecidos?
Recordad que si a los hermanos les es perdonado setenta veces siete, a los hijos espirituales – y todos los católicos son hijos para vosotros: todos sin excepción – les es perdonado setenta veces setenta.

Recordáos que para vosotros no existen las diferencias de los hombres respecto a las almas. Hay más bien una inversión de los valores. El hombre admira y reverencia al honesto, al bueno, al puro. Vosotros debéis no admirar, sino amar al que es infeliz espiritualmente. Cuando uno está más sucio y alejado de Mí, más debéis ser vosotros para él padre y luz. Ninguna repugnancia, ningún cansancio, ningún abandono, ningún miedo os está permitido. Debéis inclinaros sobre todas las miserias. Las debéis buscar para curarlas. Las debéis amar para llevarlas al Amor. Rechazados, volved al asalto, ridiculizados, aumentad vuestra caridad. Servíos de las cosas humanas para llevar a las almas a las sobrenaturales.

¿Y os debo enseñar yo las suaves astucias del amor? ¿No habéis tenido nunca un padre, una madre, hermanos, junto a los cuales habéis conquistado un amor cada vez mayor? Vuestros fieles son para vosotros hijos. ¡Oh! cuanto estudia un padre para hacerse amar por un hijo! El hijo es aún un niño, y el padre, cansado por el trabajo, se inclina sobre la cuna y repite las dulces palabras para después oírselas decir de su boquita inocente. Es un niño, y el padre se curva para enseñar al pequeño a dar sus primeros pasos, y le muestra las flores y las estrellas, educa la mente a las primeras sensaciones, a los primeros sentimientos. Aunque fuera un torpe, un retrasado, el padre se esfuerza para abrir la mente del hijo, aún que fuera un caprichoso indómito, con mil astucias trata de cambiarle el corazón.

¿Y vosotros? ¿Por qué no tenéis entrañas de padre para vuestros hijos espirituales? ¿Son ateos? No importa. ¿Son lujuriosos? No importa. ¿Son cloacas de vicios? No importa. Orad y atreveos. Hoy, mañana y todavía pasado mañana, y siempre, siempre, sin cansaros.

Muchas veces basta saber mirar a un alma con mirada de verdadero Amor para conquistarla. Muchas veces las almas no son tan malvadas como creéis. Están disgustadas, enfermas, avergonzadas. Disgustadas de lo que el mundo, y entre ellos el clero, ha sentido hacia ellas. Enfermas porque Satanás ha dominado su debilidad. Avergonzadas de estar enfermas. Desean ser curadas, pero se avergüenzan de confesar sus enfermedades.

Dadles lo que no han tenido: Amor santo. Id a su encuentro. Persuadídles para que se abran sin vergüenza. Son flores reacias. Pero si les calienta el amor, se abren. ¡Oh! ¡santos rocíos y benditos rayos que vosotros, sacerdotes atraéis con vuestro sacrificio sobre las almas! Arrepentimientos y redenciones que les hacen hijos de Dios. Sacramentos y gracias que vosotros infundís y que os santifican a vosotros y a ellos. Benditos seáis por esta obra, oh siervos fieles que cuidáis mi mies y mi viña. Y también benditos si os inclináis sobre las hierbas salvajes nacidas fuera de mi viña.

Hijos, no hay que dejar la Patria para ser misioneros, Europa, todo el mundo es tierra de misiones porque el hombre se ha vuelto idolatro y hereje. En verdad os digo que, por caridad hacia la patria, habría que labrar la tierra natal antes que las demás, porque de una patria cristiana procede el bienestar de la patria, ¿y ahora dónde están las naciones cristianas?

Mirad a vuestro alrededor, ¿Qué veis? Montones de ruinas y montones  de víctimas. ¿Quién las ha hecho? ¿Uno? ¿Dos? ¿Cuatro individuos? No. Ellos son los agentes, los ministros del Mal que los utiliza como un rey despótico. Pero ellos son así porque las poblaciones sobre las que imperan les han dejado hacer, encontrando en ellos el mayor exponente de sus propios sentimientos. De un pueblo privado de Dios – y ahora los pueblos están privados de Dios porque se lo han arrancado del alma, sustituyéndolo por la carne, el dinero  y el poder – nacen las cobras que matan por la triple hambre que les atiza Satanás.

Es inútil decir: “Ellos fueron la causa del mal actual”. Decid todos. Digo todos, incluidos vosotros, sacerdotes: “Fuimos nosotros”, y seréis sinceros. Ahora es más duro el trabajo en el campo baldío. Pero actuad. Volved a ser como mis primeros apóstoles. Volved a ser los héroes del sacerdocio que es la única milicia santa. Cumplid todo vuestro deber hasta la inmolación. Que si después la gente se obstina en perderse, Yo proveeré. Vosotros recibiréis vuestro premio de todas maneras, aún que vengáis a Mí con los brazos rotos por el fatigoso trabajo, cargados con pocas espigas.

Pero, os lo ruego – y soy Dios – no os hagáis culpables de desamor. No perdono la falta de caridad. Es negación de Dios”.








martes, 14 de noviembre de 2017

MUCHOS VERDADEROS SANTOS SON COMO LO DICE JESÚS GENTE HUMILDE Y DESCONOCIDOS DEL MUNDO, QUE HAN VIVIDO SIN ENVIDIAR NI ODIAR A NADIE.


LA SAGRADA FAMILIA ES EL EJEMPLO MÁS GRANDE
DE SANTIDAD, ERAN POBRES, HUMILDES
Y SERVIDORES DE LA HUMANIDAD


Extraordinarias palabras de Jesús que describe donde se encuentra la verdadera santidad, que es contraria a la de este mundo en donde se concibe con la inteligencia, los conocimientos escolásticos, la belleza física, el don de palabra y de cortesía muchas veces hipócrita, y siempre interesada y egoísta porque no viene de Dios.
Es lo que personalmente siempre pensé, que habrá una multitud innombrable de Santos, no canonizados por la Iglesia ni proclamados bienaventurados, personas de nuestra religión y de otras, que habrán sido hijos, padres, trabajadores humildes y cumplidores de su deber, proclamado por las Leyes de Dios, si viven en un País cristiano, o que siguen la voz de su conciencia, puesta por Él. Gente humilde, muchas veces despreciadas y explotadas por los poderosos, que no envidian ni odian a nadie y no engañan ni perjudican a su prójimo. Son gente a menudo materialmente pobres, que son mucho más caritativos que los ricos y viven a pesar de su pobreza mucho más felices que muchos multimillonarios. 



DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
 (5 de agosto de 1943 en plena guerra mundial)

Dice Jesús:

“Esta ira de las naciones es el signo precursor de mi ira, porque así debe suceder. Hora penosa, pobres hijos míos que la padecéis, pero es inevitable que exista porque todo debe estar cumplido, de Bien y Mal, sobre la Tierra antes de que llegue mi hora. Entonces diré: “Basta” y vendré como Juez y Rey para asumir también el reino de la Tierra y juzgar los pecados y los méritos de los hombres.

Cuando leéis en el libro de Juan las palabras: “la hora de juzgar a los muertos” pensáis que se refiere a los que, incluso desde hace siglos, han cruzado a otras esferas del misterio que será conocido solo cuando uno será introducido. Sí. Muerte quiere decir transmigración del alma a otras zonas distintas de la Tierra. Pero hay un sentido más amplio en la palabra de Juan: los muertos de que habla pueden estar incluso vivos, según la carne, pero en verdad, ser a los ojos de quien ve, Muertos.

Son los grandes muertos porque no habrá ninguna resurrección para ellos. Muertos a Dios, no tendrán nunca más, para siempre el bien de poseer la Vida, es decir a Dios, ya que Dios es Vida eterna.
Igualmente, con sentido más amplio del que deben suscitar las simples palabras, los profetas, los siervos, los santos de que habla Juan, simbolizan bajo esas tres denominaciones, a todas las criaturas que han sabido vivir en el espíritu.

Cuántas humildes viejecitas, cuántos pobres niños, cuántos sencillos e incultos hombres, cuántas mujeres analfabetas, desconocidas por la muchedumbre, están escondidas y comprendidas en las palabras: profetas, siervos, santos. De señalarlas al mundo, este reiría. Pero en verdad, en verdad os digo que es más profeta, siervo y santo mío, uno de estos pobres, según la carne, que un docto soberbio, un gran presuntuoso, un mismo ministro mío, en los que falte aquello que os hace santos a mis ojos: saber vivir según mi Palabra y saber hacer mi Voluntad con fe, con caridad, con esperanza constantes.

Mi sonrisa a mis bienaventurados en la hora de mi venida como Rey y Juez encenderá un sol siete veces mayor que el sol común y resplandecerán mis cielos de él, mientras los coros angélicos cantarán mis alabanzas y las de mis siervos que tendrán en aquella hora proclamada por Mí, contra el mundo mudo y ciego, sus virtudes que los hacen hijos míos.

Pero para los que no son tales, y especialmente para los que con sus actuaciones han llevado su perdición a la Tierra y a los débiles de la Tierra, mi mirada será fulgor que precipita en el abismo, ya que es inevitable que exista el Mal, pero malditos para siempre los que se hacen siervos y administradores del Mal”.

(Este es el comentario a los versículos 17-18 del capítulo 11º del Apocalipsis, como me lo comenta Jesús.)




lunes, 13 de noviembre de 2017

JESÚS EL PRIMOGÉNITO SEGÚN EL ORDEN DIVINO Y EL PRIMOGÉNITO DE LOS MUERTOS, VENDRÁ CON SU CUERPO GLORIFICADO A DERROTAR DEFINITIVAMENTE A SATANÁS.



EL PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ALEMANA
QUE DIJO QUE JESÚS NO HA VENIDO A REDIMIRNOS,
SINO PARA APRENDERNOS A MORIR







En vista de la Crisis actual de fe en la Santa Iglesia Católica la única fundada por Cristo, Jesús se ha dirigido a la gran mística italiana María Valtorta, que era la lectura favorita de la Madre Teresa de Calcuta, y que la asociación francesa María Valtorta está promoviendo, pidiendo al Vaticano que se den a conocer sus escritos, ya que  han convertido a mucha gente en el mundo entero.
Para aclarar cualquier duda que puede surgir en esta época de convulsión, en donde la gran mayoría de la Población cristiana ha abandonado la religión, debido a Satanás que ha convertido a muchos seglares y eclesiásticos, con su eterna táctica explicada por San Juan de la Cruz: Sabiendo que el mal conocido nunca será admitido, para introducir la mentira, introduce primero la aguja de la verdad para que luego entre el hilo de la mentira. La verdad es que Dios es un Padre amoroso, y la mentira es que permite el pecado y la virtud, como muchos padres que dan todos los caprichos a sus hijos, y que se vuelven unos tiranos, llegando incluso a agredirlos si no les dan lo que ellos quieren.

Satanás sabe muy bien que el pueblo cristiano se convencerá mucho más fácilmente, si los Sacerdotes y la Jerarquía predican doctrina adulterada, y relativista, es como si en una lucha entre dos ejércitos, una de los contendientes comprara a los generales enemigos para que den órdenes de no actuar ante los ataques de su bando. Si la batalla contra la Iglesia Católica, nunca se podrá ganar, ya que Jesús la ha constituido invencible, muchos de sus miembros caerán, y la Sociedad se corromperá. Basta oír todos los telediarios para escuchar acontecimientos espantosos: maridos que asesinan a su compañera, y que matan a sus hijos, o que abusan de ellos, crímenes pasionales, hijos que agreden a sus padres, abuelos abandonados, esos seres han caído más bajo que animales repugnantes. 

Es en esos momentos, como lo explica Jesús en estos escritos, cuando Dios manda a través de almas humildes mensajes claros y precisos para confirmar si Inmutable Doctrina, que derrumba toda la falsa teología predicada por los abanderados como Hans Kung, Massía, el Arzobispo de la Conferencia Episcopal alemana que afirmó que ¡¡¡Jesús no vino a redimirnos, sino para aprendernos a morir!!!, y el Señor Arzobispo que nos dijo a mi mujer y a mí que todo los hombres son hijos de Dios y que un padre no puede mandar a sus hijos al Infierno, y que por eso está vacío (no dijo que no existe, porque es un Dogma de la Iglesia Católica).

Jesús explica de una manera sublime que la segunda venida de Jesús para juzgar a la humanidad, cuando venga con su Cuerpo Glorioso, no será como la primera venida, ya que cambiará su cayado de humilde Pastor por su cetro Real, con un grandísimo poder y Gloria.




De los Cuadernos de María Valtorta (16-8-1.943)

Dice Jesús:
“Soy el “Primogénito de entre los muertos” según el orden humano y divino.
Primogénito según el orden humano porque hijo, por parte de madre de Adán, soy el primer generado de la estirpe de Adán, que ha nacido como habrían debido nacer todos los hijos de los creados por mi Padre.
No abras tanto los ojos. María ha nacido por voluntad de Dios sin mancha y esta preservación ha sido querida justamente para preparar mi venida. Pero sin un especial querer, María, nacida de hombre y mujer unidos según la ley de la naturaleza, no habría sido distinta de todas las demás criaturas venidas de la raíz contaminada de Adán. Habría sido una gran “justa”, como muchos y muchas otras del tiempo antiguo, pero nada más. La Gracia, Vida del alma, habría sido destruida en Ella por el pecado original.

Soy Yo quien ha vencido a la muerte y a la Muerte. Yo que he vuelto a llamar a la Vida a los muertos del Limbo. Dormían. Como Lázaro, cuya resurrección simboliza ésta, más verdadera. Yo les he llamado. Y han resucitado. Yo, nacido de Mujer hija de Adán, pero sin pecado original, o sea como hubieran tenido que ser todos los hijos de Adán, soy por ello el Primogénito, según el orden natural, de Adán, nacido vivo en medio de los generados muertos de Adán.

Soy el “Primogénito” según el orden divino porque soy el Hijo del Padre, el Generado, no el creado por Él.
Generar quiere decir producir una vida. Crear quiere decir formar. Yo puedo crear una nueva flor. El artista puede crear una nueva obra. Pero solo un padre y una madre pueden generar una vida.
Soy por lo tanto el “Primogénito” porque, nacido de Dios estoy a la cabeza de todos los nacidos (según la Gracia) de Dios.
Cuando con mi muerte he sacudido las puertas del más allá y he sacado a los durmientes a la primera resurrección, he abierto también las cerradas de los lagos místicos en cuyo lavado se limpia el signo que mata, muere la Muerte del espíritu, la verdadera Muerte, y nace la Vida del espíritu, la verdadera Vida.

Soy en fin el “Primogénito” de entre los muertos porque mi carne fue la primera en entrar en el Cielo, donde entrarán en la Resurrección última de las carnes de los santos, cuyos espíritus esperan en la Luz la glorificación de su yo completo, como es justo que fuera porque se glorificaron  a sí mismos venciendo a la carne y martirizándola para llevarla a la Victoria, como es justo que fuera porque los discípulos son semejantes al Maestro, por amoroso querer del Maestro, y Yo, vuestro Maestro, he entrado en la Gloria con mi Carne que fue martirizada para la Gloria de Dios.
Más adelante te hablaré de las dos resurrecciones, vistas siempre por vosotros con referencias humanas, cuando deben verse con visión espiritual.

Mi Primogenitura divina y humana me da, en consecuencia, derechos soberanos, porque siempre es el Primogénito de un rey quien hereda la corona. ¿Y qué rey más Rey que mi Padre?
Rey eterno cuyo Reino no tiene principio ni fin y contra el cual ningún enemigo tiene poder. Rey único, sin rivales que me eleva al generarme a su misma soberanía porque Yo soy Uno con el Padre, consubstancial a  Él, inseparable de Él, parte viva, activa, perfecta de Él. Rey Santo, santo, santo, de una perfección tal que no es imaginable por ninguna mente humana, Resplandece en el Cielo, sobre la Tierra y en los abismos, se extiende sobre los montes, reviste de sí cuanto existe, la santidad gloriosa de mi Padre, santidad que nosotros adoramos porque es aquella de la cual estamos generados y de la que procedemos.

Gloria, gloria, gloria al padre, María, gloria siempre porque de Él viene todo bien. Y el primer Bien soy Yo, tu Salvador.
Mi reino no es de esta Tierra, según cuanto quiere decir reinar sobre la Tierra. Pero es Reino de la Tierra. Porque Yo tendré reino sobre la Tierra. Reino evidente y verdadero, no solo espiritual cual es ahora y de pocos. Llegará la hora en que seré único y verdadero Rey de esta Tierra que he comprado con mi Sangre, de la cual he sido creado Rey por mi Padre con todo poder sobre ella. ¿Cuándo vendré? ¿Qué es la hora respeto a la eternidad? Y ¿qué te importará la hora cuándo estés en la eternidad?

Vendré. No tendré nueva carne porque tengo ya una perfecta. Evangelizaré, no como evangelicé, sino con fuerza nueva, porque entonces los buenos serán no humanamente buenos como lo eran mis discípulos de mi primera venida, sino serán espiritualmente buenos, y los malvados serán espiritualmente malvados, satánicamente malvados, perfectamente malvados. Por ello la forma será conforme a las circunstancias, porque si usara la forma de hace 20 siglos, estaría superada por los perfectos en el Bien, y sería ofrecer ocasión a los satánicos para realizar una ofensa que no está permitida hacer al Verbo Glorificado. Como una red de malla fina arrastraré detrás de mi Luz a los que han alcanzado la sutileza espiritual, pero los pesados, por la unión de la carne con Satanás, los Muertos del espíritu que la podredumbre del alma tiene clavados en el fango, no entrarán en mi Luz y terminarán de pudrirse en la unión con el Mal y con la Tiniebla.

Por ahora preparo el tiempo futuro usando singularmente la Palabra que desciende de los Cielos y da Luz a las almas preparadas para recibirla. Hago de vosotros los radiotelefonistas atentos a oír la enseñanza que es perfecta y que ya había dado y que no cambia, porque Una es la Verdad, pero que ha sido olvidada y falsificada, demasiado olvidada y falsificada porque era cómodo olvidarla y falsificarla.
Hago esto porque tengo piedad de la Humanidad que muere sin el pan del Espíritu. Como me he dado a Mí por pan de vuestra alma, así ahora entrego mi Palabra para pan de vuestro espíritu. Y repito: “Bienaventurados aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la observan”.


Noche
Dice Jesús:
“He dicho que mi nueva venida tendrá forma y fuerza nueva según las circunstancias y te he explicado cómo serán entonces los hombres. El tiempo del espíritu debe venir.
El hombre ha partido de una tiniebla profunda y de un enorme peso de fango, después de haber perdido la Luz divina por su propia voluntad, obedeciendo a la seducción enemiga cuyo verdadero ser se simboliza en el fruto que enseña el Bien y el Mal, o sea que ha revelado al hombre cuanto, por su bien, Dios había escondido a la materia, a la mente, al corazón. ¡Habríais sido tan puros, tan pacíficos, tan honestos, tan píos si no hubierais mordido la triple concupiscencia que es dulce en la boca, pero amarga en el espíritu, más que el vinagre y la hiel que me fue dada sobre la Cruz!
Caído de la morada paradisíaca sobre la Tierra, aplastado por la revelación de su carne profanada por la lujuria, torturado por el remordimiento de haber causado su mal, angustiado por la persuasión de haber suscitado la ira punitiva de Dios Creador, el hombre que no era más que un pobre ser animal en el que se debatían y fermentaban todas las fuerzas inferiores.

Yo te he llamado la atención sobre la diferencia de los preceptos dados a Moisés respecto a los Míos, preceptos necesarios en su chocante crudeza, para frenar las tendencias del hombre, pedazo de carne apenas infuso por un movimiento anímico dado por un alma herida de muerte y desfallecida en un coma espiritual. El recuerdo de la Luz perdida, viviendo en lo profundo del alma empujaba los pasos a la luz. Un camino muy fatigosos porque la materia pesa más que el espíritu y arrastra hacia abajo. De vez en cuando, la Bondad del Eterno daba a la humanidad “faros” para la travesía tempestuosa  hacia la Luz verdadera. Los Patriarcas y los Profetas: he ahí los faros de la humanidad en busca del puerto de la Luz. Después ha venido Aquel que Juan, el Amado, llama “la Luz verdadera que ilumina a todo hombre”.

-Yo he venido, Luz del mundo y Verbo del Padre, y os he traído de nuevo la Paz con el Padre, el abrazo que os hace volver a ser hijos del Altísimo.

-Yo soy quien ha encendido de nuevo la vida desfalleciente de vuestro espíritu.

-Yo soy quien os ha enseñado la necesidad de nacer en el espíritu.

-Yo soy quien ha recogido en mi Persona toda la Luz, la Sabiduría, el Amor de la Trinidad y os la ha traído.

-Yo soy quien, con mi Sacrificio he unido la cadena, donde se había roto, uniéndoos nuevamente al Padre y al espíritu de Verdad.

-Yo soy quien, haciendo palanca con mi Patíbulo, he levantado vuestro espíritu yaciente en el fango y le he dado un potente impulso para alcanzar la Luz de Dios, hacia Mí mismo que os espera en el cielo.

Pero pocos en el mundo y en los siglos han disfrutado de ello porque el mundo ha preferido siempre las tinieblas a la Luz. Yo con mi muerte atroz os he obtenido la venida del Espíritu perfecto; pero, a lo largo de los siglos, la humanidad lo ha rechazado cada vez más, como me ha rechazado a Mí, como ha rechazado al Padre. Ha sucedido como un licor que se decanta, que lo más pesado ha precipitado en el fondo y las partes puras han flotado. Así ha sucedido con el hombre a lo largo de los siglos. Quien ha querido permanecer carne y sangre ha precipitado cada vez más al fondo, mientras que los que, aristocracia de mi Grey, han querido vivir en el espíritu se han vuelto cada vez más espirituales. En medio, los tibios sin nombre.
Son dos movimientos opuestos a la masa. Una parte, y desgraciadamente es la más amplia, absorbe cada vez más a Satanás, y desciende más abajo que los animales. La otra parte, la pequeña absorbe cada vez más a Cristo, nutriéndose de su Palabra, que no calla desde hace 20 siglos, y se hace cada vez más capaz de comprender el Espíritu.
Cuando Yo uso medios especiales, es para acelerar, porque los tiempos aprietan, la plenitud de la instrucción de la Palabra y la plenitud de la formación espiritual de los discípulos verdaderos, de los súbditos verdaderos del Rey Jesucristo. No Rey de los Judíos, como irónicamente dijo y escribió un hombre débil que se creía fuerte con un pobre poder, sino Rey del Mundo antes del juicio del Mundo.

El hombre, avanzando hacia la última hora, debe alcanzar la espiritualidad. Pero comprendedme. Dios es Espíritu. Satanás es espíritu. El primero es Espíritu de Perfección. El segundo es espíritu de pecado. La masa, dividida en dos por voluntad propia, que Dios respeta, sigue cada una con su parte que eligió. Los hijos del altísimo y hermanos míos, eligen la parte de Dios, y por amor nuestro, espiritualizan la carne. Los siervos de Satanás e hijos de la Bestia, la parte de Lucifer, y por esclavitud, querida por ellos mismos matan el espíritu bajo la carnalidad, hacen de su espíritu una carne y una sangre corrompidas y repugnantes.

Cuando reine sobre y en los espíritus llegados a aquella madurez que ahora es de algunos y que entonces será la masa de todos los verdaderos cristianos, Yo me dirigiré solamente a esta parte, perfeccionándola con la última instrucción, con una nueva evangelización, distinta, no en el sentido, que no puede cambiar, sino en la fuerza que entonces podrán entender y que hoy no entenderían. Prueba de ello es que debo elegir criaturas especiales dignas de tanto, por esfuerzo propio, o hechas dignas por milagro de Amor.
Hace veinte siglos que hable a todos. Cuando llegue el tiempo hablaré solo a estos, convencido de la inutilidad de hablar a los demás. Comenzará así la selección de los separados de los réprobos.
Tú, pobre María, eres de estas almas hechas dignas por voluntad Mía. Solo tienes una cosa buena: la buena voluntad de amor. Pero es lo que me basta. Sobre ella puedo poner mi cátedra de Maestro para hacer de la pequeña alma un pedestal, para decir, volver a decir, y decir aún, las palabras de amor y de invitación al Amor, que guía y salva.
Vendré con mi Carne Glorificada.
He despertado tu curiosidad diciendo esto. No serías mujer si no fueras curiosa. Pero Yo digo lo que creo útil decir para vuestro bien y no lo que sería pasto de vuestra curiosidad inútil. Si amo ser Maestro, sé elegir entre la Verdad aquellas verdades que os son útiles conocer y basta.
Conténtate por ello con saber que es justo que en el Reino del Espíritu, cuyos súbditos habrán espiritualizado la carne, sea Rey Aquel que revistió su Espíritu perfecto de carne para redimir a toda carne y santificarla, y santificó la suya con una doble santidad, porque es carne inocente, perfectamente inocente, y carne inmolada en el Sacrificio de Amor.

Vendré con mi Carne Glorificada a reunir a todas las criaturas para la última batalla contra el enemigo, juzgaré con mi aspecto resplandeciente de Carne glorificada a los cuerpos de los resucitados para el extremo Juicio, volveré para siempre al Cielo, después de haber condenado a la muerte eterna las carnes que no quisieron hacerse espíritu; y volveré, Rey fúlgido de un pueblo fúlgido en el que la Obra del Padre, del Hijo y del Espíritu, será glorificada con la creación del perfecto cuerpo humano tal cual el padre lo hizo con Adán, bello de indescriptible belleza, con la redención de la semilla de Adán por obra del Hijo, con la santificación obrada por el Espíritu”.















viernes, 10 de noviembre de 2017

SI JESÚS SE HUBIERA ENCARNADO, Y NO LO HUBIERAN CONDENADO Y MATADO EN LA CRUZ, EXISTIRÍA ARMONÍA Y PAZ EN EL MUNDO ENTERO










 ¿Qué hubiera pasado si en vez de matar a Jesús en la Cruz, Israel lo hubiera dejado reinar en la Tierra? Jesús le dice a María Valtorta que en ese caso hubiera habido Paz en el mundo y en las Conciencias, no habría guerras y reinaría la Paz en los Pueblos y en las conciencias. A pesar de que Jesús en la Cruz le dijo a su Padre "perdónalos porque no saben lo que hacen", el suplicio y la muerte de Jesús fue un pecado tan ignominioso, que hizo que el velo del Templo de Jerusalén se rajó por la mitad, lo que quiere decir que Yahvé abandonó el Pueblo Judío, que le dijo a Pilates que la Sangre de Jesús recayera sobre ellos y sobre sus hijos. Es lo que ocurrió con la destrucción de Jerusalén por los romanos y la diáspora del Pueblo Judío que se dispersó por el mundo entero.

Jesús cuando dictó a María Valtorta sus escritos, dijo en cierta ocasión que el Creador sería un Dios muy pequeño si hubiera creado solo la Tierra de la que estamos tan orgullosos, dijo que hay millones de mundos habitados  más grandes y mejores que el nuestro. Creo que por eso explica aquí Jesús, que si no lo hubieran matado en la Cruz, y lo hubieran dejado Reinar en el mundo, solo la Sangre de su circuncisión hubiera servido para borrar el pecado original, y en todo  el mundo y en la conciencia reinaría la Paz, pero al no ser así, la Humanidad entera que también lo ha matado también en su corazón, tiene que sufrir las terribles consecuencias.


DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA 
(7 de diciembre de 1.943)


Zacarías 9, 9-10-11-13-16-17.

Dice Jesús:
“Satanás sedujo a los hijos de Dios con pensamiento de soberbia. Inyectó en los inocentes la sed de ser grandes con todas las grandezas: del poder, del saber, del poseer.
“Seréis semejantes a Dios”. Hace siglos que se extinguió el silbido de la serpiente, pero el sonido que ya no rasgaba el aire, estaba fundido con el murmullo de la sangre en el corazón del hombre. Y todavía está fundido en vuestra sangre que amáis más que a vuestra alma. Y vivís perjudicándoos alma y cuerpo por obedecer al imperativo de vuestra sangre envenenada por Satanás.

Pero os equivocáis al aplicar valor a las cosas y las palabras. Ser semejantes a Dios os lo había dado ya como dote el Padre Creador. Pero una semejanza que en nada tiene que ver con lo que es carne y sangre, sino más bien el espíritu, porque Dios es ser espiritual y perfecto, y os hubiera hecho grandes en el espíritu y capaces de alcanzar la perfección mediante la Gracia, plena en vosotros y la ignorancia del mal.

Yo vine para poner las cosas y las palabras en la Luz justa y os mostré, con las palabras y los actos, que la verdadera grandeza, la verdadera riqueza, la verdadera sabiduría, la verdadera realeza, la verdadera deificación no son las que vosotros creéis.
No he querido nacer en una mansión regia, no he tenido lujo en mi vida, ni corte de dignatarios, ni ministros, ni carrozas y caballos, ni cátedras ilustres, ni palacios y bienes.

He venido manso y humilde con la apariencia de un pobre niño que ni siquiera tiene el cobijo de una pobre habitación, sino una gruta, refugio de animales, para sus primeras jornadas en el mundo. He venido con la apariencia de un prófugo en comarcas extranjeras, fugitivo ante el bajo  poder de los hombres, he conocido el hambre y la humillación de estar entre los sin techo, que deben arrancar a pequeños mordiscos su sustento con mil humildes trabajos. He venido con la apariencia de hijo de un obrero, y pobre por añadidura: un obrero de pueblo al que los campesinos, carreteros, amas de casa, piden mangos para sus utensilios agrícolas, rayos y aros para las ruedas de sus carretas, reparaciones de maseras y de banquetas y fábrica de pobres lechos para algunos esposos, humildes como el carpintero de Nazaret, que debían construirse una casa o una cuna para el primer pequeño.

He venido con la apariencia de peregrino que no tiene ni piedra donde apoyar su cabeza y se debe acostar allí donde el Creador le hace encontrar una, que no tiene más alimento que el dado por la caridad de quien lo acoge y que tanto puede ser el pan y la sal, o el tazón de leche de cabra, o el pescado asado en las brasas de los campesinos, de los pastores, de los pescadores, como el rico banquete del fariseo en el que los sabrosos platos me resultaban amargos porque no estaban condimentados con amor sino solo por curiosidad, o las comidas en Betania, descanso del alma de Cristo que encontraba allí la madre en Marta, llena de atenciones materiales, y en María, llena de adoración y se sentía comprendido por una mente docta de amigo.

He entrado como hijo de David en la ciudad real – que, mientras entraba, ya me expelía como un vergonzoso aborto – a caballo de una burrita que me fue ofrecida por la generosidad de un sencillo que me había reconocido Maestro e Hijo de Dios.
He muerto desnudo y sobre un lecho de oprobio, un leño que ni siquiera era mío, y he sido arreglado y sepultado con vendas y aromas adquiridos por quien me amaba en un sepulcro ofrecido por la piedad de quien me amaba.

Fui grande porque quise ser pequeño. Recordarlo, vosotros que siendo pequeños queréis ser grandes, a toda costa, incluso en lo ilícito. Y mi Reino no tendrá ni fin, no confín, porque me lo he conquistado a costa de mi anulación total.

Si me hubierais hecho reinar en lugar de matarme primero en la Cruz y después en vuestras conciencias, habríais conocido eras de paz, largas cuanto la Tierra desde el momento que posé mi pie de Inocente sobre ella, porque Yo soy el Rey de la paz, soy la Paz misma. Os habría dado la paz en las naciones, la paz en las conciencias, porque con mi Sangre (la Sangre de la circuncisión habría bastado para redimir a la Humanidad) he venido a liberaros de la fosa sin agua que Satanás os había excavado y donde perecíais y perecéis porque, a pesar de que os haya extraído de ella, allí habéis querido volver, dado que el seductor la ha asfaltado de oro y ha pintado en las paredes de la derecha imágenes obscenas y en la izquierda imágenes de poder. Tres cosas que tienen para vosotros el mismo valor.

Y, sin embargo Yo me he dejado extender sobre la Cruz para hacer de mi martirio una flecha que perfora los Cielos cerrados y abre el paso al perdón de Dios. Y, a pesar de que me hayáis odiado, Yo continuo  llamándoos para recogeros, como trompeta empuñada por un alférez, para convertiros en mi ejército pacífico que conquista los Cielos.

Venid. Antes de que llegue la hora en que no podáis ya venir, venid a Mí. Estad vestidos con mis uniformes y contraseñados con mi signo. El ángel de Dios preservó a los hijos de Israel del exterminio de Egipto por la sangre del cordero esparcida sobre las jambas y los arquitrabes; Yo, Cordero de mi Padre y Señor, salvo a mi Padre sus hijos por mi Sangre, con la que he teñido no la materia del leño y de la piedra que mueren, sino vuestra alma inmortal.

Las trompetas de la llamada universal serán vida infundida de nuevo para los signados con mi Sangre, y los huesos de los justos surgirán de entre los pliegues del suelo, donde dormían desde hace siglos, para vestirse con júbilo, con carne perfecta porque nutrida con el Pan vivo bajado del Cielo para vosotros y del Vino exprimido de las venas del Santo, que vuelve virgen vuestra alma y la hace Digna de entrar en la Jerusalén del Cielo.